Pantano de Vargas, Ruta Libertadora, Paipa, Boyacá

 

El monumento en el Pantano de Vargas, obra del escultor Rodrigo Arenas Betancourt, es alusivo a los llaneros de la caballería, de los cuales es famosa la frase de Morillo a Fernando VII: “Deme vuestra Majestad 100.000 llaneros, y me paseo triunfante por la Europa a nombre del Rey de España”. Conmemora la ruta libertadora comandada por Simón Bolívar y Francisco de Paula Santander; que tuvo por objetivo libertar la Nueva Granada y lograr así constituir La Gran Colombia.

 

El recorrido se inició el 28 de Mayo de 1818 en Venezuela, con el paso de Mantecal a Guasdualito, contándose un ejército de 2.186 hombres. Al llegar a Arauca, ya en la actual Colombia, el mando lo asumió el General Santander, quien incorporó 2.200 nuevos soldados, ejército que se incrementaría aun más al pasar por Tame y Pore, gracias a sus voluntarios.

 

Se establece un recorrido por detrás de la cadena montañosa de Los Andes, zona por la que el ejército español no esperaba un ataque. El primer encuentro con los realistas se produjo en Paya, venciendo al primer núcleo enemigo. Sin embargo, las fuertes ventiscas y las inclemencias del recorrido hicieron que el ascenso por el Páramo de Pisba diezmara lentamente al ejército llanero.

 

La tropa llegó a la altiplanicie el 5 de julio de 1818, en donde fueron recibidos por los habitantes de Socha, quienes les brindaron víveres, caballos y refuerzos. Los enfrentamientos con el enemigo se presentaron con los movimientos de estrategia realizados entre los pueblos de Tasco, Gámeza, Cerinza y Bonza, encuentros que José María Barreiro -al mando del ejército realista-, y su asesor Francisco Jiménez no esperaban, menos aún venido de las barreras naturales, como consideraban a las montañas que les rodeaban.

 

En Julio de 1819, el ejército patriota se enfrentó a los realistas en el sitio llamado Pantano de Vargas. El triunfo lo encabezó una carga de caballería al mando del general venezolano Juan José Rondón, rematándolo una carga de infantería al mando de los generales Santander y Anzoátegui.

 

El 5 de agosto fue atacada Tunja, la ciudad más importante para el dominio español. Con esta victoria, el Libertador logró el dominio de las comunicaciones y refuerzos en armas y víveres.

 

Barreiro tuvo como única opción, entonces, defender a Motavita del ejercito libertador. En la madrugada del 7 de agosto, Bolívar subió al Alto de San Lázaro, desde donde observó que el ejército realista tomaba la Ruta Real y no la de Samacá, que se pensaba era la que seguirían. Por ello, decidió dirigir sus tropas a Tunja, con el fin de interceptar al enemigo, para así derrotarlo.

 

El punto de encuentro se dio en el Puente de Boyacá, lugar en donde se decidió la victoria. Luego de dos horas de constante lucha, la batalla fue ganada por el ejército libertador y, tomando prisioneros a los españoles, lograron la libertad de la Nueva Granada.

 

El Virrey Sámano, luego de enterarse del resultado de la batalla, abandonó la ciudad de Santa Fe. El Libertador llegó a la capital, en donde tomó posesión del poder, ejerciendo las funciones de Presidente, del cual había sido investido por el Congreso de Angostura, y dejó establecido un gobierno al mando de reconocidos patriotas.

Fuente: PATIÑO DE BORDA, Mariana. Monumentos Nacionales, Pantano de Vargas - Ruta Libertadora, Bogotá, Colcultura, Pág. 211 1983 / BERNAL MEDINA, Rafael. La ruta de Bolívar, 2000.