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Gérmenes Libertarios

 

 

Hacia el final del siglo XVIII y comienzos del XIX, en pleno fragor de la ilustración y el racionalismo en los territorios de la Nueva Granada, especialmente en su sede de gobierno, Santa Fe, se comienza a consolidar una producción artística, literaria y científica que toma gran impulso, con tres acontecimientos que de alguna forma lesionan la hegemonía mantenida por la Corona Española y la Iglesia, por lo menos durante 300 años en el nuevo continente: la reforma educativa propiciada por el fiscal Francisco Moreno y Escandón, la Expedición Botánica y la Revolución de los Comuneros.

El Plan Moreno Escandón, acogido por las generaciones noegranadinas de finales del siglo XVIII, planteó la educación como función del Estado y propuso incluir el estudio de las matemáticas, el álgebra, la geometría y la trigonometría; recomendó el método experimental en la ciencia natural, la crítica al método escolástico y el método de la crítica textual. Si bien esta reforma nunca se pudo llevar a cabo en toda su magnitud, sí sembró las bases para una transformación en la educación e influyo profundamente en las jóvenes generaciones neogranadinas, que acogieron sus tesis como vía para llegar a la anhelada modernidad, promulgada por la ilustración.

Posteriormente, durante la administración del Virrey Caballero y Góngora, se da comienzo a la Real Expedición Botánica, acontecimiento de carácter científico que hace parte de un amplio plan de explotación racional de las riquezas naturales del Nuevo Reino.

La revolución industrial, las prácticas librecambistas y una serie de crisis agrarias que sufrió España, plantearon transformaciones en las relaciones entre los imperios europeos y sus colonias. Durante la segunda mitad del siglo XVIII, España diseña y lleva a cabo una serie de expediciones a cargo de botánicos, que debían investigar los posibles usos medicinales y comerciales de la vegetación tropical de sus colonias.

En 1783, España ordena la Real Expedición al Nuevo Reino, bajo la dirección del naturalista José Celestino Mutis. Mutis inicia oficialmente el estudio de la flora, la fauna y la mineralogía; crea un importante instituto de botánica, matemáticas y ciencias naturales; funda en Mariquita un taller de pintura -donde se plasmaban las más exóticas de las especies vegetales y animales del Nuevo Reino; e introduce las ciencias físicas, naturales y experimentales en la educación neogranadina. La Expedición realizó investigaciones sobre plantas, minerales y animales del área tropical por más de treinta años y produjo más de 5.000 láminas que describen y clasifican algo más de 20.000 plantas.

De todas las enseñanzas de Mutis y su empresa se vieron favorecidos jóvenes criollos como Francisco José de Caldas, Francisco Antonio Zea y Jorge Tadeo Lozano, entre otros, quienes se formaron en los postulados científicos de la Expedición Botánica y, en consecuencia, en los años venideros asumieron una actitud crítica frente a la monarquía y sus relaciones con las colonias.

Durante la segunda mitad del siglo XVIII se presentaron, en el Nuevo Reino de Granada, tensiones sociales y movimientos prerrevolucionarios de la más variada índole: el cimarronismo y la conformación de palenques o pueblos libres eran frecuentes, y aumentaban cada vez más con las aspiraciones de los esclavos de alcanzar la libertad absoluta. Hacia 1780, una agresiva reforma tributaria destinada a recaudar fondos para cubrir el déficit fiscal, provoca el surgimiento de los primeros movimientos de campesinos de la provincia de Santander (Charalá, Mogotes, Simacota y Socorro), que protestaban contra el alza de los impuestos y reclamaban la supresión de tributos.

Otro hecho de gran importancia que incidió en la vida colonial fue la puesta en marcha del estudio geográfico dirigido por el fiscal Moreno y Escandón, a través del cual se inició el traslado, entre 1775 y 1777, de numerosos pueblos indígenas, con el objeto de crear pueblos más grandes, en donde coincidieran indígenas, mestizos y blancos, lo que produjo un proceso de blanqueamiento, pues la cultura blanca se impuso gracias a las normas de vida urbana, que obligaban al indígena a actuar, hablar y pensar como proletariado blanco.

Los sucesos mencionados trajeron grandes implicaciones en los desarrollos culturales de la época, ya que fueron alimentados y prosperaron gracias a la creación en Santa Fe -ciudad de mayor concentración habitacional y actividad comercial y burocrática- de una serie de instituciones tales como la Real Biblioteca Pública de Santa Fe y la Real Imprenta -ambas creadas con los bienes de la compañía de Jesús, la cual fue expulsada del Virreinato por orden de Carlos III en 1767-, el Coliseo Ramírez y el Observatorio Astronómico -primero en el Virreinato y en América.

La Real Biblioteca Pública de Santa Fe de Bogotá abre sus puertas al público en 1777 -siete años después de la expulsión de los jesuitas y de realizado un inventario de la biblioteca dejada por la Compañía de Jesús en Bogotá, Tunja, Honda y Pamplona-, aunque desde 1774 se había dado la orden de fundar la biblioteca, fijando el reglamento y el sueldo del bibliotecario, y señalando el edificio que debía ocupar.

La Imprenta Real inició labores en 1782, editando los primeros periódicos y hojas volantes, a través de los cuales la burguesía criolla divulgó las noticias del Imperio, así como los avances culturales y científicos del momento.

Después de la fundación en 1791 del Papel Periódico de la Ciudad de Santa Fe de Bogotá, y otras iniciativas periodísticas como Correo Curioso, Erudito, Económico y Mercantil de la Ciudad de Santa Fe de Bogotá, El Redactor Americano y El Semanario del Nuevo Reino de Granada, el periodismo se convirtió rápidamente en el instrumento de divulgación y en un elemento formador de opinión pública entre las élites criollas, que hacia finales del siglo XVIII empezaron a operar transformaciones en los ámbitos de la educación y la cultura, concordantes con los cambios demográficos, económicos y sociales ocurridos en el Nuevo Reino de Granada, pero sobre todo con los ideales de la ilustración venidos de Europa.

En 1792 se empieza a construir el Coliseo Ramírez, primer teatro en Santa Fe de Bogotá, para la presentación de obras de teatro y espectáculos públicos; su construcción coincide con la de otros teatros en importantes centros urbanos del continente: La Habana 1776, Caracas 1784, Guayaquil 1790, Montevideo 1793. El Coliseo Ramírez, más tarde denominado Teatro Maldonado, fue el resultado del impulso de un grupo de personalidades criollas que deseaban una vida cultural similar a la de las metrópolis europeas. Sus primeros años de funcionamiento estuvieron marcados por discusiones entre sectores conservadores, que consideraban el teatro como un arte peligroso por atentar contra la sociedad, y los que sostenían que éste podría ser un motor de cambio de mentalidad y costumbres del pueblo.

El movimiento independentista que se dio entre 1781 y 1830 fue alentado por la revolución de la enseñanza o de los claustros, propiciada por el español Mutis en el Colegio del Rosario, así como también por la campaña contra la Corona que agentes de la Compañía de Jesús se dedicaron a instigar, tras su expulsión del dominio español. En 1794 -mismo año en el que aparecen en Santa Fe, Cartagena y Tunja pasquines que mediante la sátira censuran o ridiculizan las instituciones coloniales y promueven el alzamiento colectivo contra las autoridades españolas-, Antonio Nariño traduce y publica los Derechos del Hombre y del Ciudadano.

 

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