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La comunicación es el espacio en donde circulan, se intercambian, se expresan, y toman un nuevo significado las formas y los contenidos de lo cultural. Representa, a su vez, una forma específica, cultural e histórica de interacción entre los individuos y los diferentes sectores de una sociedad. Como espacio y como producto cultural, la comunicación se constituye en componente básico de las políticas culturales del Estado y hoy se reconoce como factor esencial de la Nación.
Los medios de comunicación -sobre todo los que disponen de tecnologías de transmisión electrónica- se han convertido en el escenario más común y extenso de circulación de referentes simbólicos y de prácticas sociales. En este contexto, los medios de comunicación de interés público -estatales o de las comunidades- son, en este momento, la principal opción que tienen los distintos grupos y sectores sociales de poner a circular producciones de imaginarios propios, apropiarse y recontextualizar las de otros, y comunicarlas y establecer desde allí diálogos con el mundo.
Prensa
Para algunos historiadores y analistas, la aparición del “Papel Periódico de la Ciudad de Santa Fe de Bogotá” en 1791, y “El Espectador” en 1887, marcan el surgimiento del periodismo y del periodismo moderno en Colombia, respectivamente.
El desarrollo y consolidación de la prensa, así como el ejercicio del periodismo en el país, han estado muy ligados a la historia y a los acontecimientos políticos. Muchos periódicos nacieron y murieron a finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX -años de las guerras civiles entre los dos partidos políticos-, dados el despotismo, las fuertes restricciones y la censura. En 1887, el gobierno de Rafael Nuñez dictó la Ley 61 de 1888 o “Ley de los Caballos”, que se constituyó en un efectivo instrumento represivo, porque castigaba con la prisión, el exilio o la pérdida de los derechos políticos a quienes alteraban el orden público. Ante esta situación, los periódicos satíricos y de caricatura se hicieron populares, pues muchas publicaciones seriadas de carácter literario y periódicos de la época experimentaron formas burlescas e irónicas de expresión.
“El Tiempo”, uno de los diarios de mayor circulación y trayectoria a nivel nacional, aparece en Bogotá en 1911, y desde allí Enrique Santos Montejo, “Caliban”, institucionaliza en Colombia el género y la profesión de columnista, con su “Danza de los Horas”, que escribió ininterrumpidamente durante 39 años.
Un componente importante en la historia del periodismo fue la consolidación de semanarios tales como ”Cromos”, fundada en 1916, que desde el comienzo se caracterizó por emplear la fotografía como elemento central de su diseño. Otras que se destacaron en su momento -algunas de las cuales ya no existen-, son: “Revista Gris” (1982 - 1996), “El Montañez” (1898 - 1899), “El Gráfico” (1910), “Sábado” (1943 - 1957), “Semana” (1946 - 1961 y 1982 - 2002), “La Calle” (1957 - 1966), “La Nueva Prensa” (1960 - 1967), “Alternativa” (1974 - 1980), ”Nueva Frontera”, “Guión” y “Consigna”.
En el campo cultural fueron muy significativas para la historia nacional durante el siglo XX, entre otras, las siguientes revistas:
Revista Panida (1915), dirigida por León de Greiff y Félix Mejía
Revista Voces (1920), dirigida por Ramón Vinyes y Felix Fuenmayor
Revista Pan (1935 - 1940), dirigida por Enrique Uribe White
Revista de las Indias (1936 - 1938), dirigida por Arcadio Dulcey
Revista Bolívar (1938 - 1951), Revista Universidad (1921 - 1929), Revista de América (1945 - 1950), Revista Senderos (1934 - 1935) y Correo de Los Andes, dirigidas por Germán Arciniegas
Revista Hojas de Cultura Popular Colombiana (1947 - 1957)
Revista Sábado (1943 - 1957) dirigida por Jorge Zalamea
Revista Mito (1955 - 1962) creada por Jorge Gaitán Durán y Hernando Valencia Revista Eco (1960 - 1984) dirigida Karl Buchholz
Boletín Cultural y Bibliográfico (1960 - 1984) del Banco de la República
Revista Gaceta (primera etapa 1960 - 1984)
Revista Quimera (1960 - 1984)
Revista Thesauros (1960 - 1984) del Instituto Caro y Cuervo
Revista de Arte y Arquitectura en América Latina (1978 - 1981) dirigida por Alberto Sierra
Durante el período comprendido entre finales de los cincuentas y los setentas se evidencia un mayor énfasis en el profesionalismo y una búsqueda hacia la imparcialidad, lo cual coincide con un período de grandes avances técnicos, en el que los periódicos compiten como empresas comerciales y se consolidan como grandes industrias.
De igual manera se perfilan y adquieren fuerza los primeros gremios como el Círculo de Periodistas de Bogotá (1946) y la Asociación Colombiana de Periodistas, así como la radio y la televisión como órganos informativos. Otro aspecto importante durante esta época es el paulatino ingreso de grupos financieros a los medios de comunicación, con lo cual se consolidan las grandes cadenas de opinión de propiedad de éstos.
Principales periódicos que circulan en Colombia
Fuente: Andiarios, 1999.
Periódicos más leídos
Anda. Estudio Multirnedios diseñado por Feedback Ltda. 1995. Encuesta a dos mil personas mayores de 13 años, representativos de la poblaci6n colombiana (salvo estratos marginales), y a quinientos de 8 a 12 años. Cubri6 cinco zonas y representa aproximadamente el 80% de la poblaci6n de las treinta y dos principales ciudades.
La Constitución Política de Colombia de 1991 representó un avance muy significativo en términos de pluralismo, igualdad de oportunidades y aceptación del derecho a la información, como un derecho de doble vía: informar y ser informado. No obstante, debido al conflicto interno y a las dinámicas económicas y sociales que ha vivido el país en las últimas décadas, algunas de las agremiaciones y asociaciones de profesionales han desaparecido o dejado de ser representativas, y se produjo un exceso de oferta sobre la demanda de empleo. Entre 1985 y 1995 -según informe de la Defensoría del Pueblo-, 87 periodistas han sido asesinados.
Radio
Después de la creación del Ministerio de Correos y Telégrafos y de la inauguración de la primera red internacional de comunicaciones, que conectó a Colombia con el resto del mundo -durante el gobierno del General Pedro Nel Ospina-, se planteó la conveniencia de fundar para el Estado colombiano un medio de expresión masivo, que hiciera especial énfasis en la difusión de la cultura. Fue así como el 5 de septiembre de 1929 apareció la primera Radiodifusora Nacional.
Con este primer intento de radio estatal, se crearon las bases de lo que en 1940 sería la Radiodifusora Nacional de Colombia, Voz del Estado Colombiano, cuyo propósito fundamental era el de "trabajar por la cultura nacional en todos los órdenes". A partir de la estructura vigente, ese mismo año se formalizó la organización de la Radiodifusora Nacional de Colombia, que funcionó como una dependencia del Ministerio de Educación. Desde 1952 y hasta 1964, dependió de la Oficina de Información y Propaganda de la Presidencia de la República.
La Radiodifusora Nacional de Colombia es el canal estatal radial por medio del cual se transmite programación educativa y cultural, a través de sus cuatro sistemas: AM, sistema FM de cobertura nacional, una emisora local y una emisora de onda corta.
Durante más de medio siglo de funcionamiento, la emisora estatal ha conservado una alta calidad en su programación, con la vinculación permanente u ocasional de notables escritores, artistas e investigadores colombianos, que contribuyen en la elaboración de una variada programación.
En cuanto a la radio comercial, la primera emisora, La Voz de Barranquilla, apareció en 1929, en una frecuencia de la banda media y con un formato basado en la Radio del Caribe, por la gran influencia del entorno marítimo en la vida de la ciudad. Desde sus inicios, la radio comercial ha estado ligada de manera estrecha a la vida nacional, registrando y transmitiendo momentos históricos en todo el país. En los últimos veinte años la radio se ha consolidado como una industria en permanente innovación y desarrollo.
Los bajos costos, la flexibilidad de la reglamentación y los grados de cobertura, además del efecto de muchas de sus producciones, del protagonismo y del liderazgo en los diferentes entornos de la sintonía que alcanza la radio en el país, hacen que este medio sea uno de los que más grandes volúmenes de audiencia mueve.
El sector radiofónico se coordina a través del Ministerio de Comunicaciones, el cual se encarga de promover la política general del servicio radial y de velar por su cumplimiento. En este campo, el Ministerio de Cultura trabaja de manera coordinada con el de Comunicaciones y otras entidades, para generar los mecanismos que garanticen el cumplimiento de los derechos culturales comprometidos con las prácticas inherentes a la producción y recepción radial.
De acuerdo con la legislación vigente, la radio se estructura en: Radio de Interés Público -dentro de la cual se incluyen la Radiodifusora Nacional, las radios universitarias públicas, las de las gobernaciones, y las de la policía y el ejército-, Radios Escolares, Radios Indígenas, Radios Comunitarias y la Radio Comercial.
A partir de la finalidad social del ejercicio radial se pueden identificar dos grandes grupos. El primero, radio comercial, obedece a intereses privados y, aunque por su alcance social moviliza complejos procesos de construcción de lo público, ésta no es su finalidad esencial; el segundo, radio ciudadana, se compone de medios radiales que en su objeto transcienden el interés comercial, y se ha propuesto, desde su ámbito de acción, fortalecer la expresión de la ciudadanía, el sentido de lo público, y reflejar y ventilar problemáticas e intereses de la colectividad.
Componen el sector de radio ciudadana: las emisoras comunitarias, escolares, de los pueblos indígenas, de promoción cultural (que algunas veces tienen licencia de tipo comercial y en su práctica dedican un especial interés a los asuntos culturales y funcionan en su programación bajo lógicas del interés de lo público), y de interés público.
Hoy en día existen más de 800 emisoras comerciales de AM y FM, y 28 de onda corta; cientos de emisoras universitarias que mantienen programación cultural permanente; más de 500 emisoras comunitarias en todo el país; y una Radiodifusora Nacional, que cuenta con sistemas AM y FM de cobertura nacional, una emisora local y una emisora de onda corta. El 70% de las estaciones de radio comercial se encuentra ubicado en áreas urbanas y el 30%, aproximadamente unas 201, en áreas rurales.
Televisión
La primera emisión televisiva en el país se realizó el 13 de julio de 1954. En ese mismo año nace la televisión en Colombia, como una dependencia de la Radiodifusora Nacional de Colombia, adscrita en ese entonces a la Presidencia de la República. Diez años después, la Radiodifusora Nacional pasa a depender del Ministerio de Comunicaciones y se crea el Departamento de Televisión Educativa.
En las décadas siguientes se reglamenta el servicio de televisión y se reestructuran las entidades del sector. Actualmente, el servicio público de telecomunicaciones, que consiste en la emisión, transmisión, distribución, radiación y recepción de señales de audio y video en forma simultánea, se orienta por la política general del servicio de televisión, que emana de la Comisión Nacional de Televisión2, y se rige por las leyes 182 de 1995 y 335 de 1996.
Dentro de la modalidad de difusión abierta, y de acuerdo con su cobertura, la televisión se divide en nacional, regional y local.
La televisión de cobertura nacional se recibe libremente en todo el territorio y diferencia la operación pública manejada por el Estado y la operación privada. Dentro de la operación pública se ubica la televisión cultural y educativa “Señal Colombia”, creada en 1967, y cuya programación es de carácter público y financiada por el Estado, a través de aportes, colaboraciones y patrocinios de diversos organismos y de recursos que provee la Comisión Nacional de Televisión, mediante el Fondo para el Desarrollo de la Televisión Pública.
Señal Colombia es el Canal Público Educativo y Cultural del Estado, que tiene como objetivo primordial emitir programas que reflejen o promuevan manifestaciones culturales colombianas. Igualmente, divulga eventos de interés nacional e internacional. Los programas emitidos en el canal cultural son realizados por el Instituto Nacional de Radio y Televisión -Inravisión-, Audiovisuales, el Ministerio de Cultura y terceros contratistas de Inravisión.
Durante dos años y ocho meses (1998 - 2000), el Ministerio de Cultura contó con una franja de 22 horas de programación semanal en Señal Colombia, tiempo durante el cual se exhibieron documentales, reportajes, entrevistas, argumentales, clips y videos de creación, producidos por el Ministerio, muchos de los cuales han sido ganadores de premios en eventos como el Festival de Programas (Fipa) en Francia y el Festival Latinoamericano de Rosario (Argentina).
A la fecha, y de acuerdo con las disposiciones legales vigentes, Inravisión opera el servicio público y emite los canales públicos de televisión: Canal Uno, Canal A y Señal Colombia -dicha emisión se hace desde Bogotá y tiene un 89% de cubrimiento poblacional; así mismo, determina la programación, producción, realización, transmisión, emisión y explotación de la televisión cultural y educativa, y produce y transmite la programación de las cuatro emisoras de la Radiodifusora Nacional de Colombia. De igual manera, es la entidad encargada de transportar vía microondas las señales de varios canales regionales.
Dentro de la modalidad de difusión abierta de cobertura nacional están también los canales nacionales de operación privada con ánimo de lucro, que fueron reglamentados en 1995 y entraron en operación en 1998.
Durante todo el año 2000, Señal Colombia llevó a cabo un proceso de rediseño de su programación, y entre las innovaciones que se introdujeron está la franja “Así Tvemos” -una propuesta televisiva que presentan trece universidades colombianas: Universidad de Antioquia, Universidad Jorge Tadeo Lozano, Universidad del Pacífico, Universidad Pedagógica Nacional, Universidad Distrital Francisco José de Caldas, Universidad Pedagógica Tecnológica Colombia de Tunja, Universidad de Nariño, Universidad del Norte, Pontificia Universidad Javeriana, Universidad Nacional de Colombia, Corporación Universitaria Minuto de Dios, Universidad del Valle y Universidad Externado de Colombia. El proyecto gira alrededor de nueve propuestas básicas de alfabetización audiovisual, educación ambiental, Estado y sociedad, universidad y región, experiencias educativas, artes plásticas, urbano - rural, ciencia y tecnología, y avances tecnológicos.
La televisión de radiodifusión abierta de cubrimiento regional se inició en 1985, bajo una coyuntura política de descentralización. Es un servicio de televisión prestado por operadores públicos -constituidos como asociaciones de departamentos contiguos-, o, en su nombre, por entidades descentralizadas del orden departamental o empresas estatales de telecomunicaciones de cualquier orden.
La administración, programación y comercialización de los ocho canales regionales existentes se hace en forma descentralizada e independiente de la televisión pública nacional, a pesar de que el operador público -Inravisión- es socio en la mayoría de éstos. La programación hace énfasis en contenidos y temas de origen e interés regional, orientados al desarrollo social, económico y cultural de las respectivas regiones donde operan.
La televisión local, autorizada en 1995 y reglamentada en 1997, es un servicio que puede ser prestado con ánimo de lucro, en un área geográfica continua que no supere el ámbito de un municipio, área metropolitana o asociación de municipios. Hasta la fecha sólo existe un canal con ánimo de lucro -City TV-, con una población potencial de siete millones de habitantes; los canales restantes (23) han sido asignados principalmente a entidades educativas y culturales.
Dentro de la modalidad de televisión por suscripción, cuya señal independiente de la tecnología y de los medios de transmisión está destinada a ser recibida solamente por personas autorizadas por el operador o concesionario, se encuentra la televisión comunitaria.
Esta aparece en el país desde la década de los ochentas, como un servicio prestado por comunidades organizadas sin ánimo de lucro -de no más de 6.000 asociados-, cuya producción propia debe estar orientada a satisfacer las necesidades educativas, recreativas y culturales, con énfasis en programación de contenido social y comunitario.
El principal objetivo de los 42 canales comunitarios que actualmente cuentan con licencia, es desarrollar una programación propia, de la cual deben emitir, cuando menos, catorce horas semanales.
VER ESQUEMA MODALIDADES DEL SERVICIO DE TELEVISION NACIONAL
Nuevas tecnologías de comunicación
Hasta 1998, el país contó con un desarrollo de la telefonía aceptable en materia de teledensidad y cobertura, pero con diferencias sustanciales entre regiones, departamentos y localidades. En 1999, sólo el 42% de los centros poblados tenían estos servicios. Existían grandes disparidades en el desarrollo telefónico entre las zonas urbanas y rurales, pues las grandes ciudades del país concentraban la mayor cantidad de líneas, a tal punto que algunos departamentos contaban con teledensidades superiores a 20%, mientras que otros apenas superaban el 2%.
Para resolver las diferencias de cobertura del servicio telefónico entre las zonas rurales y urbanas, y entre los usuarios de altos y bajos ingresos, el Estado diseñó una nueva estrategia para el desarrollo de las telecomunicaciones sociales: nuevos esquemas de financiación y mecanismos de ejecución, que buscan llevar telefonía a 7.400 comunidades y cubrir más de tres millones de habitantes.
Hoy, el país dispone de algo más de dos millones de líneas telefónicas, lo cual significa que existe un promedio de 1,4 líneas telefónicas por cada cien habitantes. La prestación del servicio de telefonía móvil se inicia en 1994, y siete años después lo sirven seis compañías y se cuenta con más de dos millones de abonados a este sistema.
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