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Otros programas
A nivel de estudios de postgrado, en los últimos años varios centros universitarios han creado programas de formación en el campo de la conservación y restauración del patrimonio arquitectónico, entre los que se cuentan la Maestría en Restauración de Monumentos Arquitectónicos de la Pontificia Universidad Javeriana, el Postgrado en Patología de la Construcción de la Universidad Santo Tomás, la Especialización en Conservación y Restauración del Patrimonio Arquitectónico de la Universidad La Gran Colombia, y la Especialización en Conservación y Restauración del Patrimonio de la Universidad Jorge Tadeo Lozano, Seccional Cartagena.
Inventarios y Catálogos del Patrimonio Cultural
De acuerdo con el inventario de la Dirección de Patrimonio del Ministerio de Cultura, se han declarado más de 670 bienes como monumento nacional o bien de interés cultural de carácter nacional, dentro de los cuales se encuentran 21 áreas de reserva natural, 7 zonas arqueológicas, 21 centros históricos, sectores urbanos y cientos de bienes muebles e inmuebles.
La gran mayoría de estos bienes se encuentran registrados en publicaciones que el Instituto Colombiano de Cultura, Colcultura, y, posteriormente, el Ministerio de Cultura, han realizado a manera de inventario: Monumentos Nacionales de Colombia. Siglo XIX. Catálogo; Monumentos Nacionales de Colombia. Siglo XX. Catálogo; Monumentos Nacionales. Epoca Colonial.
Para el manejo y sistematización de la información relativa a este tema, el Grupo de Investigación de la Dirección de Patrimonio del Ministerio de Cultura ha diseñado metodologías especializadas para la realización de inventarios, dentro del marco jurídico vigente, y presta asesoría a entidades, docentes o investigadores interesados en el conocimiento del patrimonio a través de los inventarios. De igual manera, ha puesto en marcha dos sistemas de información:
Sistema de Información de Patrimonio, SIP
Maneja las actividades de gestión, administración e investigación de los bienes de interés cultural, especialmente los de carácter nacional. De este sistema, en coordinación con el Sinic, se pondrá en Internet un módulo de consulta virtual del patrimonio edificado.
Sistema Nacional de Planotecas de Arquitectura
Agrupa la información documental del país sobre el tema. La planoteca de la Dirección de Patrimonio, con mas de 11.000 planos con su respectiva imagen y ficha descriptiva, esté disponible en Internet para consulta virtual. Este servicio se puede consultar en la página web del Ministerio, cuyo acceso de hace a través de la Dirección de Patrimonio.
De igual manera, el Instituto Colombiano de Antropología e Historia, ICANH, como parte de sus labores, y basado en diagnósticos cuidadosos sobre el estado de la recopilación de la información especializada en Antropología y Arqueología, ha coordinado una red especializada que permite el intercambio de información recopilada y generada por la investigación arqueológica y antropológica. Los departamentos de Antropología de las universidades del Cauca, de Antioquia, Nacional y de Los Andes, así como Colciencias y varios centros de investigación, colaboran con el ICANH en el registro y la sistematización de información sobre el Patrimonio Arqueológico y Etnográfico.
El ICANH centraliza esa información y se encarga de divulgarla a los interesados en utilizarla a través de su centro de documentación, y vía Internet, en http://sinic.mincultura.gov.co/arqueologia.
El ICANH y el Ministerio de Cultura han desarrollado un Sistema Integrado de Información Arqueológica en DELPHI-SQL, que permite acceder a información sistematizada sobre varias colecciones de bienes muebles del Patrimonio Cultural que posee el ICANH. Este incluye una descripción formal de cada elemento, fotografías, localización geográfica original, asociación al contexto cultural específico de donde se obtuvo, el período determinado, así como aspectos de carácter administrativo.
Aeropuerto Olaya Herrera, Medellín, Antioquia, 1957 - 1960
Carrera 65 A No. 13 - 157
Arquitectos: Apolinar Restrepo, Alfonso Vieira, Elías Zapata y Jaime Zapata
Resolución: Decreto 1802 del 10-10-1995
La primera aerolínea que se formó en el mundo fue la Compañía Colombiana de Navegación Aérea, en septiembre de 1919. Un mes después se creó la KLM y dos más tarde se fundó la Scadta, antecesora de Avianca. Para ese momento -cuenta don Jorge Restrepo Uribe, ex alcalde de la ciudad de Medellín-, se había realizado en Antioquia el primer vuelo, el 26 de enero de 1913, en la finca La Pradera, propiedad de don Roberto Medina.
Durante la Primera Guerra Mundial prosperó la aviación, pero sólo en la década de los años veinte se comenzó a fortalecer la aviación comercial en el mundo. El 22 de julio de 1922, narra Restrepo, el Goliat, piloteado por el aviador italiano Feruchio Guicciardi, efectuó el primer vuelo en avión de ruedas, de Cartagena a Medellín, para aterrizar en Guayabal, terreno donde luego se construiría el aeropuerto.
La iniciativa de esta obra se debe fundamentalmente a la Sociedad de Mejoras Públicas de la ciudad y a sus socios: Ricardo Olano y Joaquín Jaramillo Sierra, y su ampliación y posterior desarrollo a Gonzalo Mejía.
Para construir el aeropuerto se consiguieron los terrenos “en la región de Guayabal, a una distancia de siete kilómetros de la ciudad, con frente a la carretera que conduce hacia Caldas, en terreno bastante plano”. Posteriormente, don Ricardo Olano solicita al Concejo de Medellín que designe una partida de por lo menos 1.500 pesos para gastos en el proyectado campo de aviación. Poco a poco se adquirieron los terrenos y se construyó un pequeño terminal aéreo, que funcionaría hasta los cincuentas.
En 1955, la administración municipal vio la necesidad de hacer un nuevo edificio y entabló negociaciones con la empresa Naco, firma subsidiaria de la KLM, experta en la construcción de esta clase de edificios, asunto que generó una serie de protestas entre los arquitectos nacionales. Se sugirió, entonces, la posibilidad de trabajar conjuntamente y el particular proyecto que se construyó, influenciado por la arquitectura brasilera de la época, estuvo a cargo de los arquitectos Apolinar Restrepo, Alfonso Vieira y Elías y Jaime Zapata.
Fuente: Instituto Nacional de Vías. El Espectador. Monumentos Nacionales, Aeropuerto Olaya Herrera. 1997.
Capitolio Nacional, Bogotá, 1846 - 1926
Calle 10 No. 7 - 50
Arquitectos: Tomas Reed, Pietro Cantini, Mariano Santamaría, Gastón Lelarge y Alberto Manrique Martín
Declaratoria: Decreto 1584 del 11-08-1975
Capitolio. Bogotá.
Archivo Dirección Patrimonio. Ministerio Cultura.
En 1846, el Presidente de la República, General Tomás Cipriano de Mosquera, ordenó contratar al arquitecto danés Tomás Reed, con el fin de elaborar los planos de la casa de los altos poderes nacionales.
El espíritu estilístico de la obra lo define Reed como sobrio, de severidad republicana; sobre la distribución de espacios y funciones dice: “el centro, lo más importante del edificio, corresponde al Congreso, anteponiéndole un gran atrio o recinto central que lateralmente dé entrada a los restantes departamentos. Para unir los dos cuerpos se recurrirá a una columnata densa por las siete calles de aire y de luz, de unas tres o cuatro filas de a seis columnas. Habrá un solo piso alto con dos escaleras en el costado norte, lo más próximas a la plaza cuanto sea posible y a uno y otro lado del pórtico”. Es una planta perfectamente simétrica, con patios agradablemente graduados y con perfecta correspondencia en todos sus ejes. Con respecto a la altura, la Catedral ocupa situación dominante en la plaza y absolutamente no podría ni debería el Capitolio competir con ella en elevación.
En 1847 se colocó la primera piedra diagonal al templo de Santa Clara. En 1880 se compromete a terminar el edificio el Florentino Pietro Cantini, desechando el proyecto de Reed. Entre las reformas que juzgó necesario introducir al proyecto original está la escalinata central de acceso al atrio de la edificación sobre la Plaza de Bolívar.
Es importante anotar que Reed fue categórico en su lineamiento: jamás proyectó cúpula para el Capitolio. A quien se le ocurrió fue al consultor señor Eugenio López, quien en 1904 presentó al gobierno su propuesta, al igual que el arquitecto Julio Corredor Latorre. Ninguno de estos proyectos se llevó a cabo. Todos los documentos sobre estas intervenciones aún existen en el Ministerio de Obras Públicas.
En 1908 renunció a su puesto Cantini, y en su reemplazo fueron nombrados como arquitectos los señores Mariano Santamaría y Gastón Lelarge. En 1911 intervino también Arturo Jaramillo como director de Obras Públicas. En 1924, el arquitecto Alberto Manrique Martín termina las cubiertas, dándose por concluida la obra dos años más tarde, 80 años después de su iniciación. Actualmente hace parte de un conjunto cívico que parte del Palacio de Justicia, en el costado norte de la Plaza de Bolívar, y se prolonga hacia el sur hasta la Casa de Nariño, sede del Presidente en Colombia.
Fuente: PATIÑO DE BORDA, Mariana. Monumentos Nacionales. Capitolio Nacional. Bogotá: Colcultura, pág. 46, 1983.
Cementerio de San Pedro, Medellín, Antioquia, 1845
Carrera 51 No. 68 - 68
Declaratoria: Resolución 1616 del 26-11-1999
Cementerio San Pedro. Medellín.
Archivo Dirección Patrimonio. Ministerio Cultura.
El Cementerio de San Pedro nació por iniciativa de Pedro Uribe Restrepo, quien reunió a 50 caballeros de las familias más prestantes de la Villa de la Candelaria, entre quienes se encontraban: Rafael Echavarría, Rafael Posada, Francisco de P. Benítez y Enrique Gaviria, miembros de una lista que incluía 36 socios más, a quienes les hizo ver la incapacidad del viejo cementerio de San Lorenzo, creado en enero de 1828, único existente hasta ese momento.
La concepción de este nuevo espacio estaba acorde con las tendencias del momento de ubicar el cementerio dentro de la ciudad y que éste fuera un lugar de recogimiento, en el cual se respirara mucha paz. Era muy importante, también, que el espacio cumpliera con los requisitos de salubridad para, de esta forma, evitar cualquier tipo de epidemias por la exudación de los cadáveres.
A pesar de que la sociedad parecía cerrada, en el mismo momento de su conformación se invitó para que participasen en ella todas las personas que quisieran. Para poder ser parte era preciso aportar la suma de 100 pesos, que se destinaría a la compra del terreno, así como a los trabajos necesarios en el local y en la construcción de la capilla. El diseño estuvo a cargo de Pedro A. Uribe, socio de la empresa, y con un presupuesto aproximado de 5.000 pesos seguía los lineamientos generales del modelo propuesto por las cédulas reales.
En reunión del 20 de julio de 1842 se terminó de dar forma al proyecto y se acordaron varios puntos, entre ellos, que el nuevo cementerio fuese dedicado y puesto bajo los auspicios del señor San Vicente de Paul, y se nombró al señor Pedro Uribe Restrepo como director, tesorero y recolector de fondos.
El nuevo cementerio estaba pensado como un lugar donde el orden, la simetría y la arborización iban a ayudar a hacer de él un lugar armónico. Las áreas se delimitaron muy bien: el local para cada suscriptor ocupa en el área del circuito siete varas, con sus dimensiones retabladas, que siguen al radio solamente hasta el espacio que ocupa un féretro y su tumba.
El 22 de septiembre de 1842, el gobernador de la provincia dio la autorización para el nuevo cementerio, y el 30 de septiembre del mismo año se negoció el lote con el señor José A. Muñoz. La propiedad estaba situada en el camellón que sigue para la parroquia de Hatoviejo, a mano derecha, cuyas medidas eran: 125 varas frente al camellón, 210 varas en los dos costados que miran al norte y al sur, y 125 varas en la parte posterior.
El 21 de mayo de 1845 se bendice el cementerio, que fue llamado Cementerio Nuevo, de Particulares o de San Vicente de Paul, hasta que en 1871 se le cambió el nombre por el definitivo de San Pedro.
Fuente: Dirección de Patrimonio, Grupo de Investigación. Carpeta Cementerio San Pedro. Bogotá. Ministerio de Cultura, pág. 7 - 8, 1998.
Edificio de Ecopetrol, Bogotá, 1957 - 1958
Carrera 13 No. 36 - 24
Arquitectos: Cuéllar, Serrano, Gómez
Declaratoria: Resolución 051 del 26-10-1994
Edificio Ecopetrol.
Archivo Dirección Patrimonio. Ministerio Cultura.
Alberto Saldarriaga
La compañía constructora “Cuéllar Serrano Gómez” presentaría el primer anteproyecto en 1954; el edificio es entregado a sus propietarios a mediados de 1958, luego de un proceso de construcción de aproximadamente 22 meses, en el curso de los cuales se ejecutaron unos 12.000 m2 de área útil. En 1962, con ocasión de la primera Bienal de Arquitectura Colombiana, la entidad gremial otorgó por primera vez el Premio Nacional de Arquitectura a Ecopetrol, formalizando así lo que ya era un consenso en medios profesionales.
Al decir de sus colaboradores de entonces, el edificio Lever House en Nueva York, del arquitecto Gordon Bunschaft, al servicio de la firma Skidmore, Owings y Merril, ejerció desde 1950 una especial fascinación sobre Gabriel Serrano. De ahí el uso de un acceso por los pilotes aislados en primer piso y la imbricación de elegantes prismas para destacar el bosque alto. Pero luego, Ecopetrol supera el ejemplo norteamericano en la expresividad ganada con el uso de antepechos sólidos a color, modulados por la necesaria estructura en nervaduras prefabricadas. Ecopetrol también posee una estructura en concreto brillantemente construida.
Sería de inspiración corbusiana el vacío con pilotes en primer piso, así como el uso de un volumen aparte para albergar circulaciones verticales y despejar al máximo el área útil de cada piso tipo; pero el uso de un volumen saliente en el último piso (correspondiente a una cafetería), estaría vestido de un traje formal, producto de largos años de ensayo y error en el laboratorio arquitectónico de la firma.
Los acentos volumétricos en Ecopetrol revelan ya un control de ellos, y marcan la pauta para la producción de Gabriel Serrano y sus colaboradores en la década siguiente y aún luego.
Fuente: COLCULTURA. Catálogo Monumentos Nacionales de Colombia. Siglo XX, Edificio Ecopetrol. Bogotá, Colcultura, Pág. 100, 1995.
Edificio Nacional, Barranquilla, Atlántico, 1945
Arquitecto: Leopoldo Rother
Declaratoria: Decreto 1932 del 24-09-1993
Edificio Nacional de Barranquilla.
Archivo Dirección Patrimonio. Ministerio Cultura.
El edificio de 1945, del arquitecto alemán Leopoldo Rother, tiene una proporción esbelta, con una concepción muy adecuada para el clima tropical. La penetración de los espacios es muy pronunciada en los primeros pisos, creando una pirámide invertida debajo de la estructura rectangular de columnas, con intervalos de siete por siete metros. A su vez, el edificio tiene prolongaciones circundantes para servicios de correos y otras dependencias, cubiertas por bovedillas y dos rampas de vehículos, de subida y bajada respectivamente, cuyos extremos se hallan en dos vías opuestas alrededor del conjunto. Lamentablemente, una de estas rampas, la paralela a la carrera 45, fue demolida en 1976, al ser eliminado el uso de estacionamiento en los dos primeros pisos, y la otra fue reducida a la mitad para adecuarla al uso peatonal.
El bloque principal de oficinas, el único construido del proyecto original de Rother para el centro cívico de Barranquilla, es rectangular en lo esencial, y ofrece ligeras salientes y variaciones de superficie en algunas áreas, que corresponden a las oficinas principales y a las escaleras. En la envoltura exterior se emplearon persianas de Eternit y madera, calados, rejas en concreto y en algunas áreas sombreadas, vitrinas y persianas de vidrio, diseñándose encima de la cubierta algunas edificaciones ligeras. En ambos extremos hay rejas de concreto y persianas en “S”, hacia el oriente y poniente, en la fachada del intercolunio central.
Fuente: Colcultura. Catálogo Monumentos Nacionales de Colombia. Siglo XX, Edificio Nacional. Bogotá, Colcultura, Pág. 33. 1996.
Estación de Chiquinquirá, Chiqinquirá, Boyacá, 1926
Arquitecto: Joseph Martens
Declaratoria: Decreto 3053 del 19-12-1990
Estación de ferrocarril de Chiquinquira.
Archivo Dirección Patrimonio. Ministerio Cultura.
El edificio fue construido en 1926 bajo diseño de Joseph Martens, dentro de la serie de estaciones significativas que se realizaron bajo la bonanza económica que produjo la indemnización por la separación de Panamá. Sus características pertenecen al período que los historiadores de la arquitectura han denominado como época republicana.
Se compone de un gran cuerpo amarrado por un solo techo, único en manzarda, de connotación francesa y tres grandes puertas del mismo tamaño; su único rasgo centralizado es la marquesina de hierro que hace sobresalir la entrada principal sobre los laterales.
Al igual que el resto de estaciones del país, la Estación entró en un proceso de deterioro tras la suspensión casi total del sistema ferroviario nacional.
Sin embargo, en 1985, dentro de las obras ejecutadas en la ciudad de Chiquinquirá con motivo de la visita del Papa Juan Pablo II, se llevó a cabo la restauración de la Estación -según proyecto realizado por la Fundación-, y luego la renovación como centro cultural “Palacio de la Cultura Rómulo Rojo”, que hizo en el año 2000 el Ministerio de Cultura, a través del programa “La Casa Grande”, en asocio con la alcaldía municipal.
Fuente: Ministerio de Cultura, Dirección de Patrimonio, Grupo de Investigación. Base de Datos, Dirección de Patrimonio. Estación de Chiquinquirá, 2000.
Estadio de Béisbol 11 de Noviembre, Cartagena, Bolívar, 1947
Arquitectos: Gabriel Solano, Alvaro Ortega, Jorge Gaitán Cortés, Edgar Burbano. Ingeniero: Guillermo González Zuleta
Declaratoria: Decreto 1802 del 19-10-1995
Estadio de béisbol 11 de Noviembre. Cartagena
Archivo Dirección Patrimonio. Ministerio Cultura..
La estructura de las tribunas y su cubierta están sostenidas por una serie de pórticos parabólicos en forma de “C”; éstos, en su parte inferior, sostienen las graderías, y de modo continuo se convierten en la parte superior, en el soporte de la cubierta.
En sentido transversal, surgen membranas de hormigón, ligeramente curvadas, apoyadas en los pórticos, dentro de un ritmo ágil y cadencioso.
Se trata de un conjunto dinámico y plástico de gran belleza, y de hermosas perspectivas desde donde se le observe. El objetivo principal, ampliamente logrado, fue la liberación de la visual del espectador hacia el diamante, como también la asimilación imaginativa de estas nuevas estructuras.
El resultado fue una propuesta de positiva vanguardia en el país, que debe ser relacionado con las estructuras del ingeniero Torroja en el Hipódromo de la Zarzuela en Madrid (1936), y que sería después retomado por Carlos Raúl Villanueva en el Estadio Olímpico de la Ciudad Universitaria de Caracas.
Fuente: Colcultura. Catálogo Monumentos Nacionales de Colombia. Siglo XX, Estadio de béisbol 11 de Noviembre. Bogotá: Colcultura, pág. 45, 1995.
Hospital San Vicente de Paul, Medellín, Antioquia, 1916 - 1934
Arquitecto: Auguste Gavet
Declaratoria: Decreto 2010 del 5-11-1996
Es el hospital universitario más grande de Colombia, con un lote de 76.300 m2 y un área total construida de 52.636 m2. Cumple con tres objetivos básicos: asistencia, docencia e investigación.
El arquitecto francés Auguste Gavet elaboró su diseño en 1913; un año después presentó el proyecto con cuatro alternativas y en 1915 envió los planos definitivos; todo esto sin haber venido nunca al país. El 4 de agosto de 1916 inició la construcción Enrique Olarte, quien al fallecer es reemplazado por Félix Mejía, quien trabajó con Agustín Goovaertz en el diseño del pabellón de maternidad.
En enero de 1926 entra en servicio, aún sin terminar, el pabellón de cirugía general, concluyéndose la obra en 1934.
Durante el proceso constructivo, los planos originales se modificaron debido a dificultades económicas y a las precarias condiciones técnicas de la época; sin embargo, como lo anota la arquitecta Silvia Arango, “la dignidad arquitectónica de sus edificios, los cuidadosos detalles del ladrillo y los amplios jardines hacen del hospital el mejor conjunto que dejó la arquitectura republicana y el que mejor se conserva”. Es ejemplo de la adaptación a la nueva concepción urbana, que sirvió de modelo para las construcciones del mismo género, donde se aplicó la organización por pabellones como respuesta a los avances científicos y a la ideología higienista de finales del siglo XIX.
La planta general del edificio es la composición de varios núcleos arquitectónicos, en la cual existen estructuras repetitivas en medio de espacios abiertos, con pabellones que permiten el juego volumétrico y un racional aprovechamiento de las condiciones de soleamiento y ventilación. Sus instalaciones son de desarrollo horizontal, tendencia que se ratifica en la limitada fuerza vertical del cuerpo central. Se rige por un diseño único, con una mampostería en adobe, cuyas bases están elaboradas en piedra, definiéndose un diseño republicano francés.
Fuente: Ministerio de Cultura, Dirección de Patrimonio, Grupo de Investigación. Base de Datos, Dirección de Patrimonio, Hospital San Vicente de Paul, pág. 113, 1995.
Iglesia de La Loma, San Andrés, San Andrés, Providencia y Santa Catalina, 1896
Declaratoria: Resolución 0788 del 31-07-1998
Iglesia Bautista de la Loma. San Andrés.
Archivo Dirección Patrimonio. Ministerio Cultura.
En 1997, la Iglesia de La Loma, la Escuela de la Inmaculada en San Andrés y el Fuerte de La Libertad en Santa Catalina se declararon como monumento nacional, apareciendo como representantes de la arquitectura vernácula del archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina.
Las construcciones de las islas, pintadas con alegres colores, frescas y aparentemente simples, son el resultado de las múltiples influencias holandesas, españolas y africanas. En la actualidad, los componentes vernáculos continúan utilizándose en la región para los diseños contemporáneos, logrando entonces una unidad y coherencia visual que permiten, a su vez, la protección del patrimonio construido.
Quien ha podido tener contacto con la arquitectura vernácula de las islas no deja de sorprenderse por la unidad visual existente en la gran variedad de soluciones espaciales y formales, logradas a partir de un solo elemento constructivo común: la madera, así como del manejo de un conjunto reducido de técnicas y formas geométricas.
La Iglesia de La Loma, en madera y pintada con colores, hace parte de este conjunto singular. Durante la primera mitad del siglo XIX, Philip Beekman Livingston Jr. fundó la primera congregación bautista en la isla de San Andrés, contando con algunos nativos y esclavos recién liberados. Sus seguidores se protegían del sol bajo una rústica enramada construida por ellos mismos en el monte May. En este mismo lugar, el 28 de septiembre de 1852, se construyó un primer templo, consagrado en octubre del año siguiente. Sin embargo, con el tiempo, la modesta construcción fue insuficiente para la congregación y se encargó el templo a una compañía en Mobile, Alabama, en los Estados Unidos.
La construcción, con capacidad para albergar mil personas sentadas, posee dos púlpitos y un coro en el lado norte del espacio. Desde el púlpito bajo se leen durante la ceremonia las escrituras, se hacen anuncios y los fieles no ordenados pronuncian sermones; desde el púlpito más alto los ministros presiden la misa y la altura les permite, con la vista, dominar la congregación en los pisos bajos, en los balcones de los lados y en el frente.
Desde 1896, la Iglesia de La Loma ha servido a numerosas generaciones y su emplazamiento en el lugar, el punto más alto de la isla, la ha convertido en hito cultural, religioso y arquitectónico por excelencia.
Fuente: MONTAÑA, Jimena. El Espectador, Monumentos Nacionales, Iglesia San Bautista de La Loma, 1997.
Iglesia de Tadó, Tadó, Chocó
Declaratoria: Resolución 002 del 12-03-1982
Iglesia Tadó. Chocó.
Archivo Dirección Patrimonio. Ministerio Cultura.
Saliendo de Quibdó, hacia el sur, por una carretera rodeada por el característico bosque tropical húmedo, se cruza el río Atrato por el puente de Yuto, y, posteriormente, el río San Juan, para llegar a la población de Tadó, municipio donde sin duda la construcción más importante es su iglesia.
San Francisco de Tadó se fundó como sede para albergar colonos españoles y esclavos negros, encargados de la explotación de las minas de oro y plata de la región. Una vez asentados en ella, los españoles construyeron el templo para los oficios religiosos. Esta fue la primera edificación alrededor de la cual se erigiría la ciudad, según mandato dictado por las Leyes de Indias.
La primera construcción data de 1715, según consta en las crónicas conservadas en el archivo de la iglesia; se levantó un templo en madera, aprovechando la abundancia de ésta en la región. De esta primera fundación se conserva aún el trazado y en el tesoro de la iglesia las campanas fundidas en bronce en 1743. Según los registros eclesiásticos archivados desde 1740, la parroquia pasó rápidamente de manos de los franciscanos a sacerdotes seculares y se dividió en la doctrina de los naturales de San Francisco de Tadó y parroquia de los españoles del pueblo de Tadó.
En 1899, la Guerra de los Mil Días afectó duramente la región y la iglesia fue abandonada hasta 1912, cuando el cura párroco Demetrio Salazar se encargó de reconstruirla, añadiendo dos torres confeccionadas en lámina de zinc y la estructura exterior en latón. La fachada se finalizó en 1918, cuando además se pintó y decoró la cúpula por orden del párroco. El pueblo de Tadó fue víctima de varios incendios y la mayoría de las construcciones de madera fueron consumidas; el último, en 1941, arrasó gran parte del pueblo y el cura Francisco Onetti se dedicó entonces a reconstruirlo. En 1945, por esta acción, la Chocó Pacífico le donó un reloj que instaló él mismo en la torre norte.
La Iglesia de Tadó es un templo en madera de tres naves, y su exterior y cubierta están enchapadas en láminas de latón, particularidad que la distingue, a la vez que lo protege de las permanentes precipitaciones. La fachada principal, con dos torres de planta cuadrada y tres cuerpos en estructura de madera, está cubierta en latón galvanizado y recortado, formando flores y figuras geométricas. En el interior, la nave central es la más amplia y la más alta de las tres, conformada por arcos rebajados de madera, pintados y decorados profusamente con flores y frutos. Se logra una adecuada ventilación cruzada a través de las ventanas que se localizan sobre los arcos que conforman la nave central, y cuenta con una linterna (pequeña torre para iluminar) construida en madera y también recubierta en zinc, que en su interior forma una cúpula decorada con figuras de ángeles.
Sorprende el excelente trabajo en latón recortado, que recubre la estructura en madera, formando con el material elementos únicos como arcos, pilastras, capiteles y molduras, ricamente decorados con formas geométricas y vegetales.
Fuente: MONTAÑA, Jimena. El Espectador. Monumentos Nacionales, Iglesia de Tadó,1997.
Pantano de Vargas, Ruta Libertadora, Paipa, Boyacá
El monumento en el Pantano de Vargas, obra del escultor Rodrigo Arenas Betancourt, es alusivo a los llaneros de la caballería, de los cuales es famosa la frase de Morillo a Fernando VII: “Deme vuestra Majestad 100.000 llaneros, y me paseo triunfante por la Europa a nombre del Rey de España”. Conmemora la ruta libertadora comandada por Simón Bolívar y Francisco de Paula Santander; que tuvo por objetivo libertar la Nueva Granada y lograr así constituir La Gran Colombia.
El recorrido se inició el 28 de mayo de 1818 en Venezuela, con el paso de Mantecal a Guasdualito, contándose un ejército de 2.186 hombres. Al llegar a Arauca, ya en la actual Colombia, el mando lo asumió el General Santander, quien incorporó 2.200 nuevos soldados, ejército que se incrementaría aun más al pasar por Tame y Pore, gracias a sus voluntarios.
Se establece un recorrido por detrás de la cadena montañosa de Los Andes, zona por la que el ejército español no esperaba un ataque. El primer encuentro con los realistas se produjo en Paya, venciendo al primer núcleo enemigo. Sin embargo, las fuertes ventiscas y las inclemencias del recorrido hicieron que el ascenso por el Páramo de Pisba diezmara lentamente al ejército llanero.
La tropa llegó a la altiplanicie el 5 de julio de 1818, en donde fueron recibidos por los habitantes de Socha, quienes les brindaron víveres, caballos y refuerzos. Los enfrentamientos con el enemigo se presentaron con los movimientos de estrategia realizados entre los pueblos de Tasco, Gámeza, Cerinza y Bonza, encuentros que José María Barreiro -al mando del ejército realista-, y su asesor Francisco Jiménez no esperaban, menos aún venido de las barreras naturales, como consideraban a las montañas que les rodeaban.
En julio de 1819, el ejército patriota se enfrentó a los realistas en el sitio llamado Pantano de Vargas. El triunfo lo encabezó una carga de caballería al mando del general venezolano Juan José Rondón, rematándolo una carga de infantería al mando de los generales Santander y Anzoátegui.
El 5 de agosto fue atacada Tunja, la ciudad más importante para el dominio español. Con esta victoria, el Libertador logró el dominio de las comunicaciones y refuerzos en armas y víveres.
Barreiro tuvo como única opción, entonces, defender a Motavita del ejercito libertador. En la madrugada del 7 de agosto, Bolívar subió al Alto de San Lázaro, desde donde observó que el ejército realista tomaba la Ruta Real y no la de Samacá, que se pensaba era la que seguirían. Por ello, decidió dirigir sus tropas a Tunja, con el fin de interceptar al enemigo, para así derrotarlo.
El punto de encuentro se dio en el Puente de Boyacá, lugar en donde se decidió la victoria. Luego de dos horas de constante lucha, la batalla fue ganada por el ejército libertador y, tomando prisioneros a los españoles, lograron la libertad de la Nueva Granada.
El Virrey Sámano, luego de enterarse del resultado de la batalla, abandonó la ciudad de Santa Fe. El Libertador llegó a la capital, en donde tomó posesión del poder, ejerciendo las funciones de Presidente, del cual había sido investido por el Congreso de Angostura, y dejó establecido un gobierno al mando de reconocidos patriotas.
Fuente: PATIÑO DE BORDA, Mariana. Monumentos Nacionales, Pantano de Vargas - Ruta Libertadora, Bogotá, Colcultura, Pág. 211 1983 / BERNAL MEDINA, Rafael. La ruta de Bolívar, 2000.
Puente de Occidente, Santa Fe de Antioquia - Olaya, Antioquia, 1887 - 1895
Ingeniero: José María Villa
Declaratoria: Ley 25 del 25-11-1978
El Puente de Occidente fue construido entre 1887 y 1895 por el ingeniero José María Villa, bajo el gobierno del General Marcelino Vélez. Para su construcción se conformó la Compañía del Puente de Occidente, como resultado de la aplicación e interpretación dadas a la Ley 30 de mayo de 1881, con la cual el departamento adquiriría 1.017 acciones y 696 los particulares. Su costo final sería de 171.300 pesos, o sea, el valor de 1.713 acciones a 100 pesos cada una. Con el fin de realizar la mejor planeación y luego la construcción del puente, se realizaron, por parte del ingeniero José Manuel Villa, los más estrictos estudios de la zona con sus características físicas y geológicas, años antes de suscribir el contrato que daría inicio a las obras.
El Puente está constituido por cuatro torres piramidales, dos a cada lado del río Cauca, que soportan los cuatro cables, de los cuales están suspendidas las péndolas (cuatro por cada viga) que sostienen el tablero del puente. Los cables están anclados a estructuras en mampostería de ladrillo, ubicadas a cada lado del río Cauca.
En el transcurso del siglo XX se han realizado desde trabajos de mantenimiento hasta reformas sustanciales. En 1940 se efectuaron las primeras obras de mantenimiento; en 1955, el ingeniero Juan de Dios Higuita le introdujo las primeras modificaciones, conservando su diseño, para permitir una mayor capacidad de carga concentrada. Posteriormente, el puente sufriría cambios importantes en su diseño original.
Fuente: Conconcretos S.A. Estudios y obras de restauración Puente Colgante de Occidente “José María Villa”, Bogotá, Conconcreto S.A., pág. 4 - 5.
Capilla Doctrinera, Sáchica, Boyacá, Siglo XVII
Resolución 002 del 12-03-1982
Capilla Doctrinera. Boyaca.
Archivo Dirección de Patrimonio. Ministerio de Cultura.
Foto: Alberto Saldarriaga
En 1600, don Luis Enríquez, comisionado por la Real Audiencia, visitó Sáchica y, teniendo en cuenta que la iglesia “era de bahareque y cubierta de paja”, ordenó hacer “una iglesia de la forma, suerte y manera que está hecha y acabada la de Lenguazaque”.
De esta forma, fue construida en los primeros años del siglo XVII. Conserva, en general, su especialidad, tipología y elementos arquitectónicos originales. Es un templo de una sola nave, con cuatro muros en tapia pisada, recubiertos con pañete de cal y arena, amarrados a una cimentación ciclópea en piedra y algunos contrafuertes en el costado lateral izquierdo. La estructura del cielo raso es en par y nudillo con tirantes dobles perfectamente modulados, y recubrimiento en teja de barro, la cual remata exteriormente con una cornisa en diente de perro, construida en ladrillo; tiene un balcón interior que corresponde al espacio del coro, elaborado en madera, y un arco toral falso, es decir, no estructural, que consiste en un armazón de madera hueca que soporta sólo el peso de la decoración aplicada. Tiene un recubrimiento en granito en la parte inferior de los muros, colocado posteriormente, y un retablo de madera en el muro testero de la iglesia; en los muros laterales tiene retablos de diferentes imágenes, colocados posteriormente a la construcción original.
La Capilla tiene dos volúmenes adosados que corresponden a la sacristía y a un posible bautisterio por el cual se accede al coro. La estructura de la cubierta es de madera y los muros son igualmente en tapia pisada con pañete de cal y arena.
En su exterior, sobre el acceso principal, posee un atrio con un balcón de madera al nivel del coro, el cual tiene un óculo y una puerta que comunica con el interior. La entrada principal tiene una puerta de acceso en madera, enmarcada con una portada pañetada y unas escalinatas en piedra que permiten el acceso a la misma. La iglesia tiene unos contrafuertes en piedra en el costado lateral izquierdo y una espadaña -campanario de dos cuerpos construido en adobe. El atrio y la cruz atrial llevan la fecha de 1684.
Fuente: Ministerio de Cultura, Dirección de Patrimonio, Grupo de Investigación. Base de datos, Dirección de Patrimonio. Concepto Técnico Templo de Sáchica. 199. / Colcultura, Catálogo Monumentos Nacionales de Colombia, Epoca Colonial, Capilla Doctrinera Sáchica, Boyacá,. Colcultura. Pág. 83, 1997.
Puente del Común, Chía, Cundinamarca, 1792
Declaratoria: Decreto 1584 del 11-08-1975
Puente del Común. Bogotá.
Archivo Dirección Patrimonio. Ministerio Cultura.
Este puente, construido por orden del Virrey Ezpeleta sobre el río Funza (hoy Bogotá), vinculaba a Santa Fe con Zipaquirá y fue concluido en diciembre de 1792. Con una longitud de 32 metros, grueso de las bóvedas de 6 metros y una altura de 7,50 metros, es obra del ingeniero Teniente Coronel Domingo Esquiaqui, por ser, según el virrey “el único sujeto inteligente y capaz de hacerlo según las reglas del arte”.
Es una construcción de ladrillo y piedra, formada por arcos carpaneles, en cuyos extremos existen plazoletas en forma de herradura. Los estribos son fuertes y provistos de tajamares que se rematan en ornamentos esféricos de tipo herreriano. Los muros laterales están adornados con 12 pilastras de coronamiento piramidal, rematados en esferas de piedra y colocadas de tramo de los petriles. La terminación de los antepechos de las plazuelas está señalada por columnas molturadas que soportan elegantes jarrones.
Fuente: PATIÑO DE BORDA, Mariana. Monumentos, Puente del Común. Bogotá, Colcultura, pág. 214. 1983.
Santuario de Las Lajas, Ipiales, Nariño, 1916 - 1952
Ingeniero: Gualberto Pérez. Arquitecto Lucindo Espinosa
Declaratoria: Resolución 007 del 28-12-1984
Santuario de las Lajas. Nariño.
Archivo Dirección Patrimonio. Ministerio Cultura.
Tras la aparición de la Virgen a finales del siglo XVIII, se pueden citar cinco épocas bien definidas por los aspectos diferenciales de cada una. La primera abarca la construcción de una choza de madera y paja, con una duración de 40 años. La segunda, la construcción de una capilla con materiales de ladrillo y cal, con terminación en cúpula. La tercera es el ensanchamiento del edificio en dirección suroccidente, con la intervención del arquitecto Mariano Aulestia, construcción que ha durado más de un siglo y que ha causado admiración por su atrevida construcción. La cuarta es el proyecto de una plazoleta, y la quinta, está relacionada con el nuevo santuario.
Con planos del ingeniero ecuatoriano Gualberto Pérez, se inició en 1916 con la construcción de dos arcos de medio punto, que forman la plazuela del templo. Pérez, así mismo, presentó un proyecto de orden dórico para el nuevo santuario, que no fue aceptado por Antonio María Pueyo de Val, Obispo de Pasto. En consecuencia, en 1924, intervendría el arquitecto Lucindo Espinosa por primera vez, haciendo un proyecto de cimbra que sirvió para reconstruir uno de los arcos de la plazuela que se había destruido. En 1926, él mismo presentó el proyecto e inició la construcción de la Cripta del Sagrado Corazón de Jesús, que sirve de base al nuevo santuario, reemplazando una serie de galerías proyectadas por el ingeniero Pérez. Esta es de estilo románico, de tres naves cubiertas con bóvedas de cañón y estructura en piedra sillar. En 1936, presentó el proyecto del nuevo santuario y comenzó su construcción, dirigiéndola personalmente hasta 1943, con la constitución del segundo cuerpo de la nave central; poco tiempo después lo sorprendería la muerte. En adelante, y hasta su terminación, la construcción sería dirigida por su hijo Julián, para ser inaugurada definitivamente en 1952.
Es una iglesia de estilo gótico secundario del siglo XIV, compuesta por tres naves cubiertas con bóvedas de crucería, que se eleva espectacularmente sobre el lecho de un río, rodeado de paisaje montañoso, característico de la región. Presenta tres torres que terminan en agujas decoradas con grumos y frondas, con ventanales, rosetones, arbotantes contra fuerte y pináculos que componen el conjunto exterior. La torre principal de la iglesia está localizada en la parte central, marcando la nave principal y el eje de simetría de la misma. Su atrio hace las veces de puente y ayuda a conformar el basamento, sobre el cual se levanta la iglesia propiamente dicha.
Fuente: Colcultura. Catálogo Monumentos Nacionales de Colombia. Siglo XX, Santuario Nacional de Las Lajas, Bogotá, Colcultura, Pág. 69, 1995.
Palacio de la Gobernación, Palacio Calibío, Medellín, Antioquia, 1928 - 1937
Arquitecto: Agustín Goovaertz
Declaratoria: Resolución 002 del 12-03-1982
El Palacio de la Gobernación fue diseñado por el ingeniero arquitecto belga Agustín Goovaertz, en 1920. El proyecto inicial constaba de cinco niveles (incluidos el sótano y el altillo), dentro de los cuales se distribuían 315 oficinas para los diferentes despachos, un gran salón para la asamblea departamental, depósito, imprenta, biblioteca, museo y casa para el gobernador, además de tres unidades de escaleras con pozos opcionales para ascensores. Según los planos originales, este proyecto era una estructura de mayores dimensiones al actual, que ocuparía toda la manzana comprendida entre las calles Carabobo y Bolívar, pasaje Calibío y avenida De Greiff.
En 1925 arrancó la obra con la construcción de la unidad sobre la calle Calibío y la de Bolívar, y del bloque octogonal para archivos y asamblea; esta parte se desarrolló gracias a la holgura de las finanzas públicas, respaldada por los copiosos empréstitos externos; los trabajos fueron suspendidos ante la crisis de 1929. En 1932 se reinició la construcción; durante esta etapa, a cargo principalmente del ingeniero arquitecto Jesús Mejía, antiguo asistente y pupilo de Goovaerts, se realizó la obra blanca de la parte ya edificada, se construyó el conjunto de escaleras monumentales con sus respectivos vestíbulos y balcones sobre la carrera Bolívar, en los que luego se instalaron oficinas. Es importante resaltar la hermosa decoración de interiores, especialmente los vitrales multicolores del salón de la asamblea, hechos por el arquitecto Arturo Longas.
Durante el período comprendido entre 1937 y 1965, a causa del aumento de las necesidades burocráticas del ente departamental, el edificio sufrió una serie de reformas y adiciones que causaron gran deterioro a la calidad estética y ambiental del mismo; su amplitud espacial, tanto en área como en altura, produjo un lamentable proceso de tugurización, mediante el uso de improvisados cercos para cerrar amplios vestíbulos y la acomodación irracional de mezanines, que convirtieron prácticamente en diez los cinco niveles.
Finalmente, se construyó la fachada norte, en cuyo diseño se retomaron algunos elementos de la decoración original, obra encargada a los arquitectos Gerardo Mejía, Gustavo Restrepo y Gustavo Aristizábal. En 1987 se trasladó la administración departamental, por lo cual el edificio se destinó a la dirección de extensión cultural, lo que determinó su restauración y el cambio de su nombre por el de Palacio de la Cultura "Rafael Uribe Uribe".
Fuente: Ministerio de Cultura, Dirección de Patrimonio, Grupo de Investigación. Base de Datos, Palacio de la Gobernación, 1995.
Casa De La Espriella, Cartagena, Bolívar
Resolución 053 del 24-08-1990
Casa de La Espriella.
Vivienda cartagenera.
Archivo Dirección de Patrimonio
Ministerio de Cultura
Esta casa se distingue de otras construidas en el barrio Manga, por ser de dos pisos y mostrar una arquitectura estilísticamente diferente, basada en modelos caribeños de ascendencia anglosajona.
La composición de la planta y de la fachada es simétrica. En los remates laterales de la fachada se destacan dos buhardillas.
Fuente: Colcultura. Catálogo Monumentos Nacionales de Colombia. Siglo XX, Casa De La Espriella, Bogotá, Colcultura, pág. 39, 1995.
Plaza de Bolívar, Bogotá, Colombia
Declaratoria: Decreto 1802 del 19-X-1995
Alcaldía de Bogotá y Congreso.
Archivo Dirección de Patrimonio. Ministerio de Cultura.
La plaza que Jiménez de Quesada hizo demarcar para hacer el centro cívico y comercial de Santa Fe, y que con el tiempo se llamó Plaza Mayor, permaneció como área de pastoreo de cerdos y caballos desde la fecha de su demarcación, 1538, hasta que Fray Juan de los Barrios ocupó la sede obispal en Santa Fe. De prisa se pensó en levantar una catedral en el solar, con frente a la plaza, ocupada parcialmente por la capilla pajiza levantada allí después de fundada la ciudad; la plaza, hasta entonces prácticamente aislada, cobró súbitamente la jerarquía que se le había asignado.
En 1555 se trasladó a la esquina suroccidental la Real Audiencia. Al finalizar el siglo XVI, con la circulación de monedas de plata rudimentarias labradas, metal proveniente de las minas de Mariquita, se centralizaron las actividades comerciales en la Plaza Mayor y en los comercios de su contorno. El área de esta plaza, en el curso del mandato español y aún después, fue sala para las representaciones civiles, marciales y religiosas; se adoptó como circo de toros o como centro de torneos y de exhibiciones acrobáticas.
Una insignia que tuvo la plaza fue el rollo o picota, columna de madera o piedra que se hincaba en el centro de la plaza de toda nueva fundación. Representaba la autoridad del Rey delegada en sus jueces; ésta ocupó el centro de la Plaza hasta la fecha en que en su lugar se instaló la fuente pública, que existió primero como una pequeña pila, para ser cambiada en 1681 por otra de mayor perfección y ornato. Llamada en el siglo XIX Plaza de la Constitución, seguía sirviendo como recinto para el mercado público. A partir del 20 de julio de 1846, este recinto -tan estrechamente ligado a la historia política del país- lució en su centro la estatua del héroe de quien tomó, por espontánea decisión popular, su nombre actual: Plaza de Bolívar. Tiene a la vez esta obra maestra, encargada al escultor italiano Pietro Tenerani, el mérito del primer monumento público en Bogotá.
En ese año se terminó el edificio que ocupó todo el frente occidental de la Plaza de Bolívar. Se levantó en relevo de las casonas coloniales seriamente deterioradas por el terremoto de 1827, y entre ésas las ocupadas por el Cabildo y sus dependencias. Tuvo como director contratista a don Juan Manuel Arrubla, ciudadano emprendedor, que unía al interés de sus negocios extraordinarias calidades cívicas. Estas le valieron para armonizar a favor de su proyecto las aspiraciones de los condueños. En 1847 se instaló nuevamente el gobierno municipal en su ubicación histórica, al extremo sur de este edificio, popularmente llamado las Galerías de Arrubla.
La dignidad del escenario urbano que la estatua y el edificio de las galerías confirieron a la Plaza de Bolívar incitaron a retirar de su ámbito el mercado público. El mismo Arrubla tuvo la iniciativa de dotar a Bogotá con el primer mercado cubierto. Para tal propósito compró la parte occidental del huerto perteneciente al Convento de la Concepción. El edificio se inauguró en 1864, pero tan notable adelanto no desarraigó las rutinarias costumbres del mercado a cielo abierto. Tomó tiempo desplazar de la Plaza de Bolívar hacia las plazuelas de San Francisco y San Victorino a los más obstinados vendedores que insistían en su función de mercado.
Entre las iniciativas del presidente Mosquera hay que relevar la de mayor entidad para el ambiente cívico de Bogotá, representado en la obra del Capitolio Nacional.
A mediados de 1880 surgió la idea de rodear la estatua de Bolívar con un jardín de severo estilo ingles, según el querer del Ministro de Instrucción Pública, don Ricardo Becerra. La obra se inauguró el 20 de Julio de 1881, protegida por una elegante verja también importada de Europa.
Actualmente, el tránsito vehicular esta restringido a las carreras 7 y 8, conformando un solo espacio el costado norte con el costado sur; la estatua de Bolívar aún permanece en el centro de la plaza, sobre una superficie enlosada en piedra.
Fuente: PATIÑO DE BORDA, Mariana. Monumentos Nacionales de Colombia, Plaza de Bolívar. Bogotá, Colcultura, pág. 212, 1983.
Catedral de Manizales, Manizales, Caldas, 1928 - 1939
Declaratoria: Decreto 2912 del 29-11-1984
Catedral de Manizales.
Archivo Dirección Patrimonio. Ministerio
La Catedral inicial data de 1860 a 1869. Los incendios que destruyeron gran parte de la zona central de Manizales, en 1925 y 1926, dieron pie a la necesidad de una catedral que fuese adecuado coronamiento al agreste lugar ocupado por la ciudad.
De sí ya era extraordinaria la idea de fusionar una planta de cruz griega con un volumen goticizante, pero lo fue aun más el apelar al concreto reforzado para lograr una estructura que, aunque funcionara internamente de acuerdo con las reglas del comportamiento de un material artificial mixto (cemento y metal), permitiera también esconder su agria apariencia con un revestimiento en piedra o granito artificial, que hubiese sido de fabuloso costo.
El aspecto actual de la catedral manizalita es tanto más original gracias a ese accidente histórico - económico. Su desnudez e involuntario estructuralismo interior le otorgan un carácter extremadamente vigoroso y surrealista, que perdería sensiblemente si algún día llegara a tener un revestimiento. La ingeniosa estructura, en delgadas membranas que se entrecruzan para evocar las nervaduras góticas, es una de las más avanzadas y expresivas en la historia de la arquitectura del país.
Fuente: PATIÑO DE BORDA, Mariana. Monumentos Nacionales de Colombia, Catedral de Manizales. Bogotá, Colcultura, pág. 126, 1983.
Hacienda Cañasgordas, Cali, Valle del Cauca, 1729
Declaratoria: Decreto 191 de 1980
Hacienda azucarera. Valle del Cauca.
Archivo Dirección Patrimonio. Ministerio Cultura.
En términos sociales, se habla de las haciendas esclavistas o feudales, aunque con el tiempo ambos tipos confluyeron en el sistema de peonaje para la explotación agrícola, que conformaría la población campesina en Colombia hasta bien entrado el siglo XX.
Muy cerca de la ciudad de Cali se conserva aún la Hacienda Cañasgordas, llamada por años La Casa Grande. Construida a mediados del siglo XIX, fue durante lago tiempo la hacienda más rica y productiva del Valle del Cauca y en la actualidad se conserva como ejemplo de esta particular arquitectura.
La novela costumbrista El alférez real, del escritor Eustaquio Palacios, describe la casa de manera minuciosa: “esa casa consta de un largo cañón de dos pisos, con un edificio adicional en los dos extremos, los cuales forman en el tramo principal la figura de una Z al revés {...}La fachada principal de la casa vista al oriente tenía en aquella época un gran patio al frente, limitado por las cabañas de los esclavos, colocadas en línea como formando plaza y por un extenso y bien construido edificio, llamado el trapiche”.
Al igual que muchas de las haciendas, a Cañasgordas se le hicieron multitud de adiciones y reformas, algunas de las cuales alteraron su fisonomía, como la destrucción de las cabañas de los esclavos. Articulada, con un tramo principal prolongado en sus extremos opuestos por dos alas, forma ángulos rectos divergentes.
La influencia del clima marca notoriamente estas construcciones, diferenciándolas espacialmente de las de la Sabana. Mientras que en los climas fríos se buscaba que la fachada principal mirara hacia el occidente, en los climas cálidos se buscaba lo contrario y se alargaban las fachadas principales de cara al norte y sur para obtener sombra el mayor tiempo posible.
Fuente: MONTAÑA, Jimena, El Espectador, Monumentos Nacionales de Colombia, Hacienda Cañasgordas, 1997.
Parque Nacional Natural Amacayacú, Amazonas
Declaratoria: Resolución 002 del 12-03-1982
Parque Amacayacu. Amazonas.
Archivo. Dirección de Patrimonio. Ministerio de Cultura..
En el extremo sur de la Amazonía, desde el río Amazonas, por el sur, hasta el río Cotuhé en el norte, se extiende el Parque Nacional Natural de Amacayacú. Hábitat perfecto para la victoria regia, una gigantesca planta acuática de flores color rosa, y multitud de aves, entre las que se destacan las guacamayas y los pericos, y una amplia variedad de mamíferos, como venados, dantas, nutrias, pumas y ardillas. En un clima húmedo y cálido no podían faltar las serpientes y los reptiles; se encuentran con facilidad anacondas, boas y corales. También es posible ver la morrocota, la tortuga más grande del mundo; la charapa y el caimán negro, lagartos y camaleones. En los múltiples ríos y pantanos, además, la diversidad de peces es inmensa.
El alto nivel de pluviosidad permite el desarrollo de árboles gigantescos como el cedro rojo y blanco, la caoba y el sangre de toro, donde viven el tití pielroja, el mico de noche y el mono barrigudo. En las márgenes de los lugares encharcados o cochas crecen árboles pequeños como las capironas y la muguba. En los microvalles, que permanecen casi todo el año empantanados, nace una palma de nombre aguaje o canangucha, utilizada para diversos fines por los habitantes de la región.
Dentro del área del Parque se encuentran dos comunidades de indígenas Ticuna; la de Palmeras, sobre el río Amazonas y la de San Martín de Amacayacú. Y dentro del territorio del trapecio amazónico se han registrado tribus como los Kahuapanas, Jeberos, Boras y Huitotos, entre otras.
Fuente: MONTAÑA, Jimena. El Espectador, Monumentos Nacionales, Parque Nacional Natural Amacayacú, 1997.
Parque Nacional Natural Chiribiquete , Caquetá - Guaviare
Declaratoria: Resolución 020 del 17-11-1992
La ecoregión de las serranías está representada -en la Amazonía colombiana-, por cuatro cordilleras que se extienden de norte a sur. Una de ellas es la Serranía de Chiribiquete - Araracuara, que incluye el Parque Nacional Natural de Chiribiquete. Se inicia en dos pequeños cerros (cerro Otare - cerro Azul), ligeramente al norte del río Tunia y se prolonga hacia el sur hasta Araracuara, sobre el río Caquetá.
En septiembre de 1989, el gobierno colombiano emitió la resolución con la cual se creó el Parque Nacional Natural de Chiribiquete. Tiene una superficie de 12.800 km2 y es el de mayor extensión del país.
Una de las características más notorias del Parque Chiribiquete es su gran diversidad de paisajes, con abruptos cambios de relieve, desde planicies bajas hasta elevados cerros rocosos; ríos de aguas claras azulosas y de aguas color ámbar oscuro, con cursos de curvas angulares; formaciones vegetales que van desde la selva densa -en las zonas bajas-, hasta bosques bajos, ralos y sabanas abiertas en la parte superior de los tepuyes. Esta variedad se debe al efecto de varios factores, como la evolución geológica del área, los procesos erosivos, el clima y los procesos biológicos evolutivos.
La fauna de la región de Chiribiquete ha sido poco estudiada. Sin embargo, las descripciones y narraciones de algunos viajeros y misioneros del siglo pasado y del presente, reflejan la existencia de innumerables especies animales. Entre éstas: guaguas, micos y pericos, entre las mascotas de los indios guaques, habitantes del territorio, quienes acostumbran el consumo de hormigas y gusanos mojojoy, además de la perdiz, el conejo, el picudo, la pava y el mico churuco. También se advierte la existencia de dantas, venados, anacondas, pecaríes, zainos, cafuches, borugos, chigüiros, nutrias y tigres, entre una multiplicidad de especies de mamíferos, aves, reptiles, peces y anfibios.
La región del parque corresponde a una parte del territorio de los indígenas carilona, hoy virtualmente extintos, además de los anteriormente anotados guaques. Hoy pueden encontrarse ocasionales comunidades de colonos que poco a poco han venido invadiendo la región.
Fuente: PEÑUELA, María Cristina y VON HILDEBRAND, Patricio. Parque Nacional Natural de Chiribiquete, Bogotá, Fundación Puerto Rastrojo, pág. 38 - 66, 1999.
Colección de Orfebrería del Museo del Oro del Banco de la República, Bogotá D.C.
Museo del Oro. Sala Orfebrería precolombina.
Archivo. Dirección de Patrimonio. Ministerio de Cultura..
Es el museo más importante en su género y uno de los más famosos a nivel mundial. Constituye el gran legado de las culturas precolombinas, conformado básicamente por piezas de orfebrería y cerámica, utilizadas en la vida cotidiana y en las rituales por los primeros pobladores de lo que hoy es Colombia.
Fundado en 1939, el Museo ha ido enriqueciendo su colección con el paso del tiempo, después de haber sido creada con 335 piezas. En la actualidad cuenta con más de 33.000 objetos elaborados en oro y aleaciones, y más de 12.000 en cerámica.
Durante 1.500 años, entre 500 a.c. y 1000 d.c., se extendió en el territorio colombiano una tradición metalúrgica que abarcó, entre otras, las áreas culturales denominadas en la actualidad como Calima, Tolima, Quimbaya, Nariño, Tayrona y Sinú. Los largos procesos culturales en esta región precolombina permitieron el surgimiento de completas sociedades que llegaron a dominar sofisticadas técnicas metalúrgicas.
Ya fuera por el sistema de fundición llamado de la cera perdida o por cualquier otro, la técnica para la elaboración de las espectaculares piezas que se han hallado aún es digna de admiración, e incluso hoy se sigue utilizando. Ajorcas, pulseras, delicados objetos representativos, recipientes y máscaras, además de cerámicas decoradas con diseños antropomorfos se pueden admirar en este importante museo.
Fuente: MONTAÑA, Jimena. El Espectador, Monumentos Nacionales, Museo del Oro, 1997.
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