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SINIC / Colombia Cultural

En Colombia existen un sinnúmero de manifestaciones culturales que expresan la variedad étnica, religiosa, de costumbres, tradiciones y formas de vida de su población, así como su riqueza natural y diversidad de climas, geografías y paisajes, entre otros.

En este módulo podrá consultar información relacionada con temas culturales como arqueología, festividades, mitos y leyendas, danzas y personajes, de cada uno de los departamentos de Colombia. Esta información le permitirá comprender de manera fácil y rápida los aspectos más relevantes de la cultura propia de cada región, con el fin de estimular el conocimiento y difusión de la riqueza cultural del país en todas sus expresiones.

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Colombia Cultural

Vestuario - ANTIOQUIA

Región andina

El traje del "arriero" antioqueño consta de pantalones de liencillo crudo, arremangados aún cuando no se esté “jornaliando”, manta listada, abarcas de cuero o alpargatas, camiseta de manga larga, sin cuello, confeccionada en bayeta blanca de rayitas rojas. Algunos accesorios comunes del hombre antioqueño se han convertido en símbolos arraigados de la cultura paisa como es el caso del carriel y el poncho. El carriel es un bolso pequeño de cuero y piel de tigrillo, ovalado en la parte inferior y con tapa en punta que le sirve de cierre. Su nombre proviene de los gringos que llegaron a trabajar en las minas de oro que lo llamaban el “carry-all”, que llegó hasta nosotros como el carriel, que aún se lleva cruzado al lado derecho y en cuyos compartimientos deben llevarse: “un cóngolo, la uña de la gran bestia, las muelas de la santa Polonia y los dados  (para defenderse de los males y jugarse la suerte), la barbera, el mechero con yesca y eslabón, los naipes, la perica, la aguja capotera y la de arriar, el espejo de manguito de madera, la pipa o muía, el tabaco y las calillas y por supuesto la plata. En las secretas se guarda el retrato de la novia, los cadejos de pelo, estampitas de los santos, la novena de las ánimas. El delantal tapapinche hecho de lienzo grueso bordeado de badana o cuero, muy preciso para protegerse del peso de las cargas. El poncho es un cuadro de tela fresca y resistente con un orifico en la mitad, tipo ruana, generalmente blanca con líneas finas de color, que le permite al arriero cubrirse y protegerse del ambiente, las plagas y el sol. Este también se conoce como mulera ya que se usaba para taparle la cabeza a la mula mientras se enjalmaba y se cargaba, sus largas orejas debían salir por el orificio del poncho. El pañuelo raboegallo cuya calidad denotaba la prestancia del arriero. Eran de algodón finísimo y hasta de seda. El machete en su vaina de cuero con ramales al lado izquierdo. Y el perrero, zurriago o berraquillo, fiel compañero de sus andanzas como bordón, instrumento para arrear, o como simple adorno. El sombrero de paja de iraca, blanco, de Aguadas, con cinta negra.

 

La Chapolera, mujer que recoge café, es el personaje típico y representativo de la región andina que viste con falda negra larga decorada con cintas de colores o confeccionada con telas estampadas de vivos colores como zaraza, rúan floreado o percal colorido llamado “tutankamen”, queriendo significar su riqueza policromática y su diseño peculiar. Las blusas impecables, blancas, de escote cuadrado o redondo con mangas bombachas rematadas, como el escote, con encajes de Barcelona, letines o bandas de bolillo con pasacintas. Las trenzas eran muy importantes, anudadas con moños. El pañolón de merino para climas fríos y de anascote para los más cálidos tenía flecos y se llevaba alrededor de la nuca para dejándolo caer sobre las espaldas. Las candongas de oro eran obligatorias. Los fondos o corpiños lo mismo que las enaguas se hacían de coleta o crea blancas almidonadas adornadas con letines. La gente del campo anduvo generalmente descalza aunque las alpargatas han sido comunes desde hace unos siglos. Las de las campesinas paisas eran de suela de trenza de cabuya con capelladas de algodón blancas, amarradas con cordones o cintas negras.

 

Regiones costeras y ribereñas

En las zonas cálidas como Urabá, Magdalena Medio y Bajo Cauca se acostumbra usar pantalonetas o bermudas, camisetas en algodón, vestidos vaporosos con colores fuertes y sandalias.

Cultura indígena chami.

Habitan las cercanías de Jardín y Ciudad Bolívar, originalmente confeccionaban sus vestidos  que consistían en un taparrabo para los hombres y una paruma para las mujeres, hecha de tela o de corteza de árbol. Actualmente usan estas vestimentas para los rituales o si están en el tambo, pero al salir o cuando llegan extraños, las mujeres usan amplios vestidos de tela de algodón, de vistosos colores y flores y los hombres pantalones y camisetas como el hombre blanco. Los hombres y las mujeres usaban collares y aretes de oro, las mujeres llevaban el pelo largo y coronitas de lana en la cabeza, todos se adornaban la cabeza con flores.

 

Los katío

Tradicionalmente vestían con cortezas de árboles: las mujeres tenían una especie de delantal de la cintura para abajo y los hombres usaban un guayuco, ambos llevaban el busto desnudo dentro de su medio o durante sus ceremonias para las cuales se pintan el cuerpo con achiote y zumo de jagua y se adornan con plumas.

 

Cultura kuna

Dentro de la mitología kuna, la diosa Kabayaí le enseño a las mujeres de la comunidad el oficio de tejer sus vestidos. Desde entonces, las mujeres kuna conservan la tradición de las molas donde plasman el su pensamiento cosmogónico con una visión grafica del mundo lleno de colorido a través de figuras antropomorfas y zoomorfas simbólicas. El origen de las molas es la mezcla de ancestrales elaboraciones artesanales, donde se combinan los tejidos, la orfebrería, la cerámica, el diseño geográfico y los tatuajes. Las mujeres son muy hábiles en la confección, combinando colores y figuras geométricas. Las mujeres llevan narigueras desde muy pequeñas, usan una mola o blusa, una falda (saburrete) que envuelve bien ajustada a la cadera. Se cubren la cabeza con un manto, en las orejas llevan pendientes en forma de platos o laminas y se decoran los pies y los brazos con múltiples pulseras. El vestido de los hombres ha ido evolucionando hasta el traje actual. El primer vestido que usaron los cunas estaba compuesto por una concha de caracol o por un protector de oro que cubría los genitales. Luego del contacto con los españoles, se vieron obligados a usar guayuco de corteza de árbol y, ya familiarizados con los extranjeros, optaron por usar el traje de éstos. Así vemos al indígena actual con camisa y pantalón.

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