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SINIC / Colombia Cultural

En Colombia existen un sinnúmero de manifestaciones culturales que expresan la variedad étnica, religiosa, de costumbres, tradiciones y formas de vida de su población, así como su riqueza natural y diversidad de climas, geografías y paisajes, entre otros.

En este módulo podrá consultar información relacionada con temas culturales como arqueología, festividades, mitos y leyendas, danzas y personajes, de cada uno de los departamentos de Colombia. Esta información le permitirá comprender de manera fácil y rápida los aspectos más relevantes de la cultura propia de cada región, con el fin de estimular el conocimiento y difusión de la riqueza cultural del país en todas sus expresiones.

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Colombia Cultural

Personajes - ANTIOQUIA

Epifanio Mejía

(1858-1915)

Nació en Yarumal en 1838 y falleció en Medellín en 1913. Perdió la razón cuando tenía 31 años de edad, motivo por el cual tuvo que ser recluido en el manicomio de Medellín. Dejó ciento treinta y cuatro poesías; forma parte de la lujosa constelación antioqueña de poetas que floreció hacia la segunda mitad del siglo XIX. Colaboró en la revista literaria "El Oasis" que don Isidoro Isaza dirigió en la capital antioqueña hacia 1868 y 1869.

Construyó versos realistas. Su inspiración es real, espontánea y fresca. Sus poemas nos ofrecen diversidad de aspectos: leyenda, ternura, lo épico, naturaleza, misticismo, humorismo y lo lúgubre. Se muestra intérprete epopéico del alma de la raza antioqueña en su “Canto del Antioqueño”, un himno para los habitantes de ese departamento y para quienes, de una u otra manera, tengan vínculos, además de ser recordado porque en él encontramos un romántico deseo de libertad. Dicho himno es sencillo y triste, campean la frescura y la sencillez idílicas.

Sus poemas, aunque incorrectos en la ejecución, se ganaron muy pronto el alma popular, principalmente en Antioquia, Caldas y Risaralda.

 

Gregorio Gutiérrez González

(1826-1872)

Nació en La Ceja del Tambo (Antioquia) en el año de 1826 y murió en Medellín en 1872. En esta tranquila población agrícola, la existencia de Gregorio se desliza entre sembrados de maíz y la compañía de los campesinos labriegos, sin que le turbe cosa distinta de sus eglógicos amores con Julia, la prima a quien convierte en su esposa. Estudió jurisprudencia en la capital de Colombia, hasta llegar a alcanzar el doctorado. Fue un hombre consagrado al hogar en todo momento. Colaboró en la revista "El Oasis", publicada en Medellín (1868-69).

Obras:

Memoria sobre el cultivo del maíz en Antioquia, A Julia, Aures, Las dos noches, Miserere, Morir, Una visita, Tresillo, entre otras.

 

Antonio José Restrepo

(1855-1955)

Oriundo de la población antioqueña de Concordia. Vivió y murió alejado de la Iglesia católica y sus escritos reflejan el estado de su alma, en la perenne lucha con la luz que con su voluntad personal rechazaba. Fue una compleja figura que desconcertaba por sus paradojas pues se mostraba sectario en su libro Exégesis natural y traduce elegantemente El Crucifijo, del poeta Alfonso de Lamartine (1790-1869); se muestra crudo materialista y discípulo del enciclopedismo francés, la religiosidad y la fe del poeta Rafael Pombo. Nació en la hacienda de "El Pará" entre los municipios de Concordia y Titiribí. Era primo de Juan de Dios Uribe Restrepo (1859-1900), por el lado materno.

 

Durante sus años de adolescencia tuvo que trabajar como jornalero en Titiribí debido a los reveses de fortuna que sufrió su padre; en Titiribí iba al colegio dirigido por el maestro, Marco Escobar. De allí se trasladó a Medellín en 1874, para avanzar en sus estudios en la Universidad de Antioquia y luego se trasladó a Bogotá, donde logró el grado en derecho.

 

Hacia 1880 fue secretario de la Cámara de Representantes, luego diputado a la Asamblea de su departamento y por último, Procurador General de la Nación. Concurrió a la Cámara y al Senado de la República en varias oportunidades, con la única excepción de los años en que permaneció fuera del país por encontrarse desempeñando funciones diplomáticas. Se desempeñó como cónsul en 1884 en El Havre (Francia); estando allí, por causa de la guerra civil que estalló en aquel año en Colombia, no le pagaron su sueldo y por tal razón tuvo que soportar muchas dificultades en Europa. Dichas peripecias las comentaba él mismo posteriormente en forma muy graciosa. Al regresar de nuevo a Colombia, se dedicó a los trabajos agrícolas y de bufete, al periodismo y a la política. Una de sus actuaciones como parlamentario más comentada fue aquella en que respaldó el memorial que dirigió Nicolás Esguerra en 1909 a la Asamblea Constituyente para solicitar que dicha corporación legislativa se abstuviera de considerar el tratado Cortés-Root. Semejante memorial desencadenó la revuelta de la inconforme juventud de ese entonces, pues no se puede explicar cómo Antonio José Restrepo se constituyó en vehemente defensor de dicho pacto con el cual desafiaban a las enardecidas barras del trece de marzo.

 

Antonio José Restrepo pasó sus últimos años en Europa, en especial en Suiza, donde tuvo a su cargo la defensa de Colombia en el pleito de límites con Venezuela y cuyo fallo fue encomendado a aquella pequeña república europea. Igualmente representó a los colombianos ante la Liga de las Naciones. Murió en 1933 en Barcelona, España.

 

Siendo joven colaboró con sus artículos periodísticos en La reforma y en La Patria. Fundó tres periódicos: El Sagitario, del cual aparecieron siete números; El santo y seña, que tuvo corta en sus dos etapas, y La Tribuna (1912 a 1915). El resto de su producción se redujo a unos cuantos folletos, la mayor parte relacionados con la abogacía y su recopilación de artículos intitulada Fuego Graneado.

 

Sobresalió como orador Político pues su elocuencia dejó un gran recuerdo. "Estilo amplio, caudaloso, lleno de sorpresas, de desigualdades, de claridad fluye su estilo espontáneamente como las aguas de las montañas con remansos y con cascadas. Prosa del vino añejo del siglo de oro. Su período se desparramaba majestuoso, con pliegues de gran cortinaje. Entremezcla de continuo el prosaísmo en la palabra regional o familiar o un equívoco, cualquier juego de palabras, que da la "salida a su vena burlona". La Poesía dice el mismo critico es término secundario en el gran prosista". Eduardo Guzmán Esponda. Antonio José amó la poesía sin especialidad del género, ya la estrofa de auténtico espíritu volteriano, ya la sentimental, ya el tono popular, ya el épico, ya lo original, ya la traducción; pasa por su obra poética del verso que esprime las ternuras domésticas, al soneto, acre, crudo, sólido arma ofensiva y defensiva.

 

Tomás Carrasquilla

(1858-1941)

Nació en Santo Domingo (Ant). Sobre su vida transcribimos textualmente lo que escribió su pluma con picardía y humorismo: "Este servidor de vosotros nació ha más de once lustros, sin que se hubiera anunciado el gran acontecimiento, ningún signo misterioso en el cielo ni en la tierra. Fue ello en Santo Domingo, una población encaramada en unos riscos de Antioquia. Según unos, se parece a un nido de águila; según otros, a un taburete. Optó por el asiento. En todo caso es un pueblo de las tres efes, como dicen allá mismo: feo, frío y faldudo. Mis padres eran entre pobres y acaudalados, entre labriegos y señorones y más blancos que el Rey de las Españas, al decir de mis cuatro abuelos. Todos ellos eran gentes patriarcales, muy temerosas de Dios y muy buenos vecinos. Como querían que fuera doctor y lumbrera, me pusieron, desde chico hasta grande, en cuanto colegio hubo por esas cordilleras. Pobres viejos. Bogotá, 15 de noviembre de 1914".

 

Carrasquilla no interrumpió su actividad literaria desde 1896. Obtuvo el título de Bachiller en el Liceo Antioqueño. La Guerra civil de 1876 no le permitió culminar sus estudios de derecho. Murió en Medellín en 1941.

 

Su obra en total fue muy abundante, amena y agradable. Sus novelas de costumbres, cuentos, cuadros, crónicas y narraciones, son modelos de originalidad y de gracia. En ellas demuestra un pleno dominio del idioma castellano. Hábilmente y con gran arte refleja el vivo y pintoresco lenguaje y las costumbres típicas de los antioqueños. Carrasquilla es notable por lo castizo de su lenguaje, por el talento observador y por el sentido popular que supo imprimir a sus relatos.

 

La producción de Carrasquilla fue tardía, y por el contraste entre su realismo y el gusto cosmopolita que tuvieron los modernistas, hubo quienes creyeron que sus novelas, escritas entre 1896 y 1935, eran rezagos fuera de moda. Lo que más sobresale en Carrasquilla es su originalidad. Le sobró talento de escritor e igualmente, dominio de la lengua que la hizo sabrosa en modismos antioqueños, castiza en su raíz última, desenvuelta y ágil en sus atrevimientos. Carrasquilla no tomó en serio el oficio de hacer o crear novela. El escribir en el vacío, sin público y sin aspiración al libro, dañó la armazón de sus relatos, son de variada estructura y  temas: Grandeza, Hace tiempos, La marquesa de Yolombó.

 

Sus cuentos son fantásticos, simbólicos y sicológicos, como A La diestra de Dios padre; El rifle; Palonegro y El ánima sola. En conjunto, la narrativa de Tomás Carrasquilla se caracteriza por los innumerables personajes que presenta, arrancados todos de las minas, campos, sierras, aldeas y caminos colombianos y enredados en circunstancias ordinarias; dichos personajes no muestran directamente su intimidad, sino que viven fuera de ella, en constante voluntad de diálogo. Identificó el habla popular con su propio estilo, anticipándose así al modo de los novelistas de tema regional de hoy. Más aún: si bien el escenario, las costumbres, las situaciones y los personajes son del pueblo, Carrasquilla no se codea con la muchedumbre fingiendo que sus ojos estén a la altura de los demás (frío fingimiento propio de los realistas) sino que mira sinceramente desde su mirador de solitario. Mira con ojos tan penetrantes que han de dolerle. Inclusive, su humorismo es doloroso, porque descubre la flaqueza humana. Observa mejor los movimientos de la masa que las acciones de cada individuo. La actitud de Carrasquilla es de amor a la región (a Antioquia en este caso) y a los humildes, pero con filosófico recogimiento. De ahí que creara personajes de hondura y complejidad como niños,  y mujeres cuyos recuerdos personales tienen tanta fuerza en sus relatos. No ofrece tesis, no protesta, no predica, no moraliza, pero tiene una filosofía naturalista, la cual lo lleva a comparar la humanidad con la animalidad; y para que la comparación se defina mejor, Carrasquilla nos muestra sifilíticos, suicidas, ignorantes y elementos sumidos en el "basurero" de la naturaleza.

 

Se le considera como el mejor novelista de costumbres que ha habido en Colombia en los últimos tiempos. Sus cuadros son del más sano, franco y pintoresco realismo. En su región, Antioquia, habitada por una raza típica original, laboriosa y despercudida, encontró un material inédito de primera calidad para poder realizar su abundante obra literaria.

 

Juan Manuel Roca

(1946)

Nació en Medellín en 1946. En 1973 publica su primer libro de poesías titulado "Memoria del agua, Luna de ciegos", luego da a la luz pública otros libros. Su palabra es sombría, impregnada de claves misteriosas para desentrañar la pesadilla del mundo occidental. Se inscribe en el erotismo, en el realismo fantástico, habla de la locura y de la muerte, de las cárceles invisibles. Su universo poético es sugestivo, toma como centro la violencia de orden ideológico. Con lentitud ha ido venciendo el hermetismo. Configura hacia el futuro una poética de temática social y filosófica. Uno de sus poemas más celebrados es Días como agujas, un poema arquitectónico. Su poesía produce climas mágicos por medio de recursos sencillos, centrados en temas cotidianos (La escalera de la casa), para manifestar su sentimiento de soledad. En sus versos hace nido la libertad, muy parecida a la poética inicial de Luis Vidales.

 

Gonzalo Arango

(1951-1976)

Fundador del nadaísmo, movimiento organizado en 1957. Escribió los dramas: Los ratones van al infierno; La consagración de la nada; Prometeo desencadenado; Los nadaístas y Nada bajo el cielo raso.

 

Pedro Nel Gómez

Nació en Anorí Antioquia en 1899. Su interés por el arte lo hace viajar a Medellín e iniciar sus estudios de arte en una escuela libre.  En 1917 ingresa a la escuela de minas y realiza estudios de arquitectura e ingeniería. En 1924 llega a Bogotá a trabajar como ayudante del arquitecto Pablo de la Cruz y realiza su primera exposición individual. En 1925 viaja a Europa donde se interesa por la pintura de Rembrant y lo impacta fuertemente Cezanne. En 1930 regresa a Medellín y encuentra un panorama completamente diferente, lleno de conflictos, que desencadena una crisis de grandes proporciones.  Esto exigió del artista un nuevo compromiso.

Sus obras contienen una temática social donde muestra al minero, a la mujer trabajadora, al obrero viviendo su realidad.

Creador de una tradición, de una identidad social y cultural, primer gesto moderno de nuestra plástica.

 

Jesusita Vallejo

Nació en Jericó Antioquia 1904. Estudió en la Escuela De Bellas Artes con Gabriel Montoya y con él se dio la posibilidad de desarrollar la creatividad y su apogeo a la acuarela, trabajando con mucho amor hacia lo impresionista, influenciándose de su color y de sus motivos efímeros.

Su temática tiene una orientación definida: captar el instante eterno, nostálgico y vivencial del paisaje, o captar el movimiento imperceptible de las flores con un gran cromatismo.

 

Eladio Vélez

Nació en Itagüí Antioquia 1897. Contraparte de Pedro Nel, compañero hasta su regreso de Europa.  Practicó una pintura pura sin ideales extra artísticos, concebía la pintura como una actividad valiosa y significativa por si misma.  Para él, el arte no necesita buscar sus objetivos en lo social ni en lo político, porque este cumple su propósito en sí mismo, “Como expresión pura de la belleza”.

Realizó una labor de gran importancia en el arte no solo antioqueño, sino colombiano.  Murió en 1967  

 

Rodrigo Arenas Betancourt

Nació en Fredonia Antioquia 1919. Ayudante del escultor Ramón Elías Betancourt en Medellín, en 1938 del escultor Bernardo Vieco en Bogotá y en 1941 del pintor Pedro Nel Gómez en 1943, en 1945 con Rómulo Rozo de Yucatán. Estudió en la Universidad Nacional de Bogotá, en la escuela de Bellas Artes y en 1944 estudia pintura al fresco en México. Fue además fotógrafo. En 1956 se dedica totalmente a la escultura monumental. Sus monumentos se encuentran en México, Colombia, Estados Unidos, Venezuela y Curasao. Utiliza madera, bronce, piedra, cemento, fibra de vidrio y terracota.

 

Fernando Botero

Nació en Medellín en 1932. Pintor, dibujante y escultor colombiano en el que la monumentalidad, el humor, la ironía y la ingenuidad se combinan con el admirable dominio de la forma. Inicia su actividad en 1948 como ilustrador del periódico El Colombiano, al tiempo que participa en exposiciones. Sus primeras obras muestran una pincelada suelta y concreta, pero poco a poco esta se empasta. A lo largo de su carrera Botero emplea “la gorda” como base de una cariñosa burla para comentar ciertos aspectos de la vida y recrear el volumen. Sus obras recurren frecuentemente a representaciones de anécdotas de la vida y cultura colombiana.

 

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