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SINIC / Colombia Cultural

En Colombia existen un sinnúmero de manifestaciones culturales que expresan la variedad étnica, religiosa, de costumbres, tradiciones y formas de vida de su población, así como su riqueza natural y diversidad de climas, geografías y paisajes, entre otros.

En este módulo podrá consultar información relacionada con temas culturales como arqueología, festividades, mitos y leyendas, danzas y personajes, de cada uno de los departamentos de Colombia. Esta información le permitirá comprender de manera fácil y rápida los aspectos más relevantes de la cultura propia de cada región, con el fin de estimular el conocimiento y difusión de la riqueza cultural del país en todas sus expresiones.

Si usted considera que la información suministrada a través de este servicio puede ser mejorada, complementada o actualizada por otras fuentes, por favor háganlo saber Contactándonos haciendo click. Aquí

Colombia Cultural

Mitos y Leyendas - BOLÍVAR

En el departamento existen muchos mitos y leyendas que se asocian con el río grande de la Magdalena y muchas creencias religiosas.

 

 

El Mohán (Depresión Momposina y sur de Bolívar)

 

El Mohán es un ser anciano de larga cabellera, barba larga y abundante, de un aspecto descuidado, muchas veces sale desnudo o tapándose con hojas, algunas veces lo han visto con el cuerpo dividido mitad humano y mitad pez, arrastrándose por la orilla de los ríos, caños y ciénagas.

 

El nombre Mohán viene del que les daban los Caribes a los sacerdotes. Los campesinos creen que el Mohán es antropófago, pues le gusta la sangre de los niños de pecho. Le gustan las mujeres bellas y jóvenes, a quienes persigue para llevárselas a los ríos.

 

El Mohán es travieso, andariego, embaucador, brujo y libertino. Le gusta enredar a los pescadores y jugar con las atarrayas, pues aparece como chancero robando las carnadas y los anzuelos de los pescadores, y esto hace que los pescadores no atrapen nada.

 

Al Mohán le gusta mucho fumar y la sal; entonces, cuando los pescadores salen a pescar, para que el Mohán los deje en paz, le llevan tabacos y sal. Esto se lo colocan sobre las rocas y él permite que ellos puedan pescar en paz.

 

El Animero (Mompox)

 

Se cuenta que en el mes de noviembre, por las noches salía un hombre vestido de nazareno, con una hoja en cruz en una mano y una lámpara de gas en la otra. Este personaje llamado “el Animero” salía todas las noches por todas las calles a rogar y a pedir por las ánimas del purgatorio. En cada esquina, el Animero se arrodillaba y allí hacía su plegaria.

 

Era seguido por dos largas filas de ánimas en pena que salían para poder descansar y en esa forma purgar el pecado cometido, si alguna persona los escuchaba tenía que levantarse y rezar 10 Padres Nuestros.

 

Cuentan los abuelos que una vez una señora costurera lo sintió, se levantó, abrió la ventana y vio la procesión de ánimas que lo seguían; una de ellas le entregó una vela, ella la guardó y muy asustada se acostó y al día siguiente cuando la buscó una canilla de esqueleto encontró.

 

El Nazareno del Otro Mundo (Mompox)

 

La leyenda se levanta en Mompox, y se dice que en época de Semana Santa sale una visión que espanta. Está vestido con una túnica, su figura es terrible, su cara no tiene figura, la nariz la tiene ahuecada, es como un despojo de muerto.

 

Dicen que es un nazareno que su promesa incumplió y por eso Dios lo castigó, y viene del otro mundo en Semana Santa para aparecérseles a los nazarenos que incumplan su promesa, no respeten las prendas vestidas o los rituales religiosos.

 

Muchos cuentan que lo han visto marchando al sonido de los compases en medio de los nazarenos que cargan el Paso Grande que sacan el Jueves Santo en la Semana Santa de Mompox.

 

El Pozo de la Noria (Mompox)

 

Hermosa leyenda en torno a un pozo artesiano construido en Mompox, que cruza casi toda la ciudad. Cuentan que allí se encuentran depositados los tesoros que llevaban varios piratas y filibusteros que remontaban el río Grande de la Magdalena.

 

Mucha gente dice que oye murmullos y ruidos de cadenas que vienen de las profundidades y también se escuchan voces. El Pozo de la Noria tiene tantas riquezas, que son custodiadas por serpientes de dos cabezas que echan fuego por la boca.

 
El Cristo de la Estaca

 

Una vez había un señor que era carnicero y salía muy de madrugada a matar reces y dejaba a su mujer sola; en el pueblo se comenzó a comentar que su señora tenía un amante que se metía en su casa de madrugada cuando él salía. Cierto día, el señor decidió resolver el misterio, salió muy de madrugada como siempre, pero no a matar reces sino que se escondió cerca de su casa y cogió una estilla de leña o estaca y comenzó a sacarle punta. Esperó cierto tiempo y se metió en su casa con la estaca y encontró a la mujer con el amante, se lanzó sobre este le clavó la estaca en un costado, pero el amante logró escapar. Al día siguiente cuando el padre abrió la iglesia se sorprendió cuando se dio cuenta que el Cristo tenía una estaca clavada en el costado y así toda la gente del pueblo.

 

El Caballo Cojo

 

En los pueblos del centro y sur de Bolívar cuentan los abuelos que en las noches oscuras oían relinchar y galopar un caballo. El sonido de su galope no tenía comparación y la gente que lo escuchaba se asomaba para ver tan fantástico ejemplar, pero al verlo se quedaban mudos y  aterrados al ver que el caballo era negro de ojos rojos penetrantes y sólo tenía tres patas y dejaba en la calle un nauseabundo y penetrante olor a azufre.

 

EL Salto del Cabrón (La Popa)

 

Se le llama así porque en el Cerro de la Popa en épocas de los Franciscanos, los negros que habitaban allí adoraban al Dios Buciraco, al cual le rendían cultos de adoración y le hacían sacrificios de becerros, los cuales eran lanzados al vacío. De allí el nombre del Salto del Cabrón.

 

El Cristo de la Inspiración (Iglesia Santo Domingo- Cartagena).

 

En la ciudad de Cartagena, en la Iglesia de Santo Domingo, hay un Cristo que tiene una historia muy particular. Cuentan que cierto día llegó un señor misterioso a esta iglesia y le comentó al padre encargado de ésta que a él lo habían contratado para hacer un Cristo en madera, el padre acepto y le preguntó qué necesitaba y le contestó que un tronco.

 

El padre salió a caminar por la playa y encontró un tronco, pero el señor le dijo que el tronco era muy pequeño. Entonces el padre lo volvió a tirar al mar. Al día siguiente, el padre salió   nuevamente a la playa y encontró el mismo tronco pero estaba más grande y se lo llevó nuevamente, pero éste lo rechazó porque no tenía el ancho necesario. Nuevamente el padre lo arrojó al mar. Al día siguiente el padre salió a caminar a la playa y encontró el mismo tronco pero era más ancho y lo trajo.

 

Al presentárselo al señor, le dijo que era perfecto y que comenzaría a trabajar enseguida. Se encerró en una habitación de la cual no salía, la comida se la daban por debajo de la puerta, pero después de cierto tiempo el padre ya no escuchaba ningún ruido en aquel lugar y decidió derribar la puerta; al hacerlo se dio cuenta que había un hermoso Cristo hecho en madera sobre una mesa, pero que aquel personaje misterioso había desaparecido.

 

El Vaquero del Otro Mundo

 

En ciertos pueblos cuentan los abuelos que en noches de luna clara escuchaban los estruendos, los bramidos, el ruido que hace un largo viaje de ganado, el cual era guiado por vaqueros que entonaban los cantos y versos de vaquería más hermosos. Pero cuando alguien se asomaba solo veía a lo lejos un solo vaquero muy elegante con sombrero y botas, montado en un hermoso caballo negro, de brillante silla y rienda, con un brillo como el del oro. Pero cuando este estaba cerca sólo inspiraba miedo y escalofríos al apreciar su rostro negro y sus ojos amarillos y brillantes, riendo a carcajadas, que dejaban ver su dentadura brillante como el oro.

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