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SINIC / Colombia Cultural

En Colombia existen un sinnúmero de manifestaciones culturales que expresan la variedad étnica, religiosa, de costumbres, tradiciones y formas de vida de su población, así como su riqueza natural y diversidad de climas, geografías y paisajes, entre otros.

En este módulo podrá consultar información relacionada con temas culturales como arqueología, festividades, mitos y leyendas, danzas y personajes, de cada uno de los departamentos de Colombia. Esta información le permitirá comprender de manera fácil y rápida los aspectos más relevantes de la cultura propia de cada región, con el fin de estimular el conocimiento y difusión de la riqueza cultural del país en todas sus expresiones.

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Colombia Cultural

Mitos y Leyendas - BOYACÁ

El estudio de los mitos es importante en el folclor, la ciencia del saber popular y de la civilización tradicional. Ellos reflejan la concepción del ultramundo, del mundo y de la vida, de una civilización tradicional que ha sido transmitida oralmente durante muchos siglos y cuyos orígenes se pierden en el tiempo, pero cuya vigencia y realidad presenta permanencias y supervivencias.

 

El folclor investiga los mitos y creencias que han penetrado profundamente en el alma popular y que hacen parte del saber del pueblo; ellos se manifiestan como vigencias que permanecen por tradición en el tiempo y que son del dominio de las masas populares, transmitiéndose de generación en generación.

 

Su estudio nos lleva al conocimiento de las manifestaciones espirituales más autenticas de la cultura popular tradicional. Unos mitos son teogónicos porque relatan el origen y las historia de los dioses; otros son cosmogónicos porque explican la creación del mundo; otros son etiológicos porque explican el origen de los seres y de las cosas; otros son escatológicos porque buscan explicar el futuro de los pueblos y el fin del mundo; otros son morales y se manifiesten como una lucha constante entre el bien y el mal; otros son antropogónicos, relativos a la aparición del hombre.

 

Son las leyendas el testimonio pasado y futuro de los temores, miedos, fantasías, creencias y formas de vida del hombre quien interactúa con su entorno para crearlos. Son los mitos y las leyendas un campo, una selva inextricable en cuyas marañas se pierden hasta los propios dioses.

 

Furatena, Reina del País de los Muzos

 

El dios Are creó a Fura y Tena, padres de la humanidad. Are se detuvo a las orillas del sagrado río Carare y de un puñado de tierra formó los ídolos: Fura, mujer y Tena, hombre, que luego arrojó a la corriente, en donde, purificado por la espuma, tomaron aliento y vida; fueron los primeros seres del linaje humano. Are les señaló los límites de sus dominios, los secretos de la agricultura, la alfarería y estrategias militares, y también les dio normas de salud y de vida, y les inculcó la libertad sin limite alguno.

 

Zarbi, hombre de ojos azules y barba rubia, apareció por el occidente, en busca de una flor privilegiada y milagrosa, cuyo perfume aliviaba todos los dolores y sus esencias curaban todas las enfermedades; recorría las montañas, cruzaba los ríos, trepaba los árboles y esperaba la aurora en los más altos picachos, para escrutar en vano por todas partes la planta que ostentaba tan codiciada flor. Después de vagar muchos días, convencido de la inutilidad de su empeño, acudió a Fura en la esperanza de obtener su apoyo para descubrir la flor. Fura, bella y seductora, lo acompañó a la montaña. Pronto el sentimiento de Fura se transformo en amor y en infidelidad. Informado Tena, el esposo burlado, se suicidó y junto con Fura se convirtieron en dos peñascos, separados por el río Zarbi o minero. Las lágrimas de Fura, la esposa infiel, se transformaron en esmeraldas, que se esconden en las cordilleras, y en hermosas mariposas. Itoco, el hijo de Fura y Tena, también se convirtió en un peñasco esmeraldifero, el más rico de todos.

 

El Cerro Mayor (Fura) mide 625 metros sobre el río, de los cuales 100 son una línea perpendicular, determinándose desde este limite a la cúspide una ligera inclinación hacia atrás sin mas vegetación que algunos arbustos. El Cerro Menor (Tena) mide 380 metros de abertura en lo alto y 30 en lo bajo, por donde se precipita el minero encajonado y ruidoso. Capas rectas y casi a plomo, de sisto arcilloso y pizarra constituyen uno que otro peñón, que lavados por los fuertes aguaceros dejan al descubierto las puntas y arista agudas que les dan la extraña apariencia que los hace tan nobles. Al pie de estos gigantes la figura del hombre desaparece en su pequeñez, y sólo la majestuosa serranía de que son apéndices y que se alza a 3.253 metros, sin transición de valles ni cuestas podría disminuir la grandeza del efecto que no ser por esto produciría la Furatena con su aspecto importante y la desnudes de sus rocas contrastando con el espeso y vigoroso bosque de los cerros vecinos.

 

Bochica

 

O Nemqueteba, el dios civilizador chibcha, representado en un anciano de cabellera blanca y lenguas barbas que llevaba un bordón de macana en mano y adornos de una cruz. Bochica enseño a los chibchas a hilar, tejer mantas, pintar las telas, elaborar la cerámica y predicó los preceptos morales, sociales y políticos. Gámeza fue el primer pueblo chibcha que brindó hospitalidad a Bochica. Después de su obra de predicación y enseñanzas útiles al pueblo chibcha, Bochica desapareció en Iza, después de haberse establecido en Sogamoso, que desde entonces se convirtió en la ciudad sagrada de los chibchas, quienes anualmente hacían sus fiestas para celebrar la venida de Bochica.

 

El Pozo de Donato

 

Se dice que es un pozo sin fondo en el que los indígenas lanzaron todo su oro a la llegada de los que buscaban el tesoro de El Dorado. Los españoles “encontraron el sobrino del Zaque Michúa, el señor Quimuinchatoca fuertemente protegido; él mismo formaba custodiadas sus habitaciones por servidores que se paseaban por lo largo del resplandeciente cercado, ya que los numerosos cintillos de oro vibraban y daban visos con los rayos el sol. Ricamente vestido y adornado se encontraba el soberano: su estatua elevada, contextura atlética y desagradable rostro le imprimían carácter”.

 

“¿Dónde ocultáis el oro y las piedras esmeralda? El Zaque mostrabase impasible ante las insistentes preguntas, lo que apresuraba la contrariedad de los extranjeros, quienes cada minuto se rodeaban más, confiados en sus espada y soldados que montaban guardia en diferentes sitios. Mientras dentro del poblado con la complicidad de la noche, fardos y petacas eran pasados de mano en mano y arrojados al pozo, que según la leyenda precolombina, se formo con parte de la chicha que salió de olla en aquella discusión entre Faravita y Noncetá.

 

La fábula referente al riquísimo pozo fue tomando fuerza, despertando la codicia de un señor Donato, de origen europeo, quien recurrió tanto a maquinaria como a trabajadores para el desagüe del laguito, sin hallar el tesoro; trabajos estériles en el piso deleznable de este nacimiento de agua. Ahí continua el pozo con sus misterios, su sonrisa de monalisa y sus esbeltos juncales. “Cayó el pozo al de Donato” se dice en Tunja cuando algún valor es dado en calidad de préstamo, pero sin obtener su devolución. Se dice también que desde el fondo, si es que lo tiene, parte un inmenso lingote, que pasa por los predios de la universidad (la UPTC), se dirige por la rotonda con su figura de piedra recordatoria de Aquiminzaque y su amada Uliam, sube por el sector de Maldonado y el puente de San Francisco, ensanchase en la Plaza de Bolívar y termina en la catedral de San Santiago”.

 

El Cucacuy

 

Se presenta como un hombre fabuloso que sale desnudo por las noches a calentarse en las parrillas. Lleva siempre en la mano un largo bordón en cuya extremidad prende de un calabazo que encierra varios demonios. Silva de un modo especial en la uña del pulgar, para que tal efecto se deje crecer; las gentes creen que se trata de un varón no bautizado y que tiene pacto con el diablo.

 

Pestañas y cejas del sol

 

Para que el sol abrevie su jornada y llegue pronto al ocaso, a la espera de la noche para dormir y no trabajar más, los indígenas los miran y soplan aprisa, y así le arrancan pestañas y cejas, con lo cual creen que se va rápido. Este mismo ritmo lo aplican a los aguaceros y tempestades, “imaginando que con soplos de su aire han de resolver las aguas y detener los vientos”.

 

Pájaro Caxin

 

Cuando un cometa arde en el cielo, es un pájaro que toma esa forma, el cual es invadido por Auxizuc llamado Caxin (matador con macana). Éste va al cielo porque el cometa se enoja y viene a hacerles la guerra a los hombres, tomando por instrumento medianero del castigo aquella ave que viene a destruir y secar las sementeras, y que aquel Caxin trae orden de matar con la macana muchos Panches. Los rayos de la cola o cabeza del cometa son plumas y pelos de pájaro. Para calmar su furia ayunan quince días, al término de los cuales arman en sus labranzas unas redes de hilo para enredar y cazar el cometa, y para hacer con él lo que de ellos él quería hacer.

 

El perro de San Francisco

 

Según Ocampo se trata del espanto del perro de piedra que existía en el antiguo convento de San Francisco, el cual pasó posteriormente al batallón Bolívar. Este perro era de gran tamaño y se presentaba sentado, mirando hacia el muro oriental. Dentro de los habitantes de Tunja había la creencia de que a altas horas de la noche el animal aullaba, arrastraba cadenas, lanzaba ladridos terribles, que junto con sus ojos de fuego aterrorizaba a la gente que se desplazaba a esas horas por el lugar.

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