Álvaro López Gutiérrez
Nació en La Paz, Cesar, en el año de 1938, en el hogar formado por Pablo López y Agustina Gutiérrez. Perteneciente a una dinastía de excelentes expositores de la música vallenata y fundador con el intérprete Jorge Oñate de uno de los conjuntos vernáculos de mayor tradición en la música vallenata, "Los Hermanos López".
Fue elegido Rey del Festival en 1972. La dinastía de los López arranca con su abuelo Juan Bautista "Juancito" López Molina y sigue con su papá Pablo Rafael López Gutiérrez.
Es precisamente con el "Ruiseñor del Cesar", con quien participa en el Estadio Chemesquemena de la ciudad de Valledupar para alzarse con el máximo galardón y al mismo tiempo dividir la historia del evento en dos etapas: antes y después de Jorge Oñate.
Esa apreciación se utilizó para significar que antes de esta exaltación, el Rey tocaba e interpretada sus cantos; hoy en el Festival de la Leyenda Vallenata se acepta la inscripción del cantante de manera reglamentaria.
Todos le conocen cariñosamente como "Migue". Quienes conocen a fondo el tema le consideran como el Rey de los bajos por su excelente forma de utilizarlos en la ejecución de los cuatro aires.
Además, en su trayectoria ha grabado con Santander Durán Escalona y su hermana Estela Durán Escalona; igualmente lo hizo con el cantante Freddy Peralta.
Raúl “el Chiche Martínez”
Nació en Codazzi, Cesar, el 16 de marzo de 1958. Sus padres son Antonio "El Palomero" Martínez Villazón, quien tocaba saxofón, clarinete y acordeón y Telmira Paredes Díaz.
Casado con Odalys González, de cuya unión existen tres hijos. Siempre ha sido un intérprete de gran aceptación entre sus seguidores, ejecuta una nota depurada que se ubica entre los estilos del Maestro Alejandro Durán Díaz y el "Pollo" Luis Enrique Martínez.
Es un Rey que ha realizado recorrido triunfando en todas las categorías del Festival de la Leyenda Vallenata, exceptuando la categoría semiprofesional, para llegar a ser Rey Vallenato.
Su primera aparición en el Festival la hace en 1970, cuando los estudiantes del Colegio Nacional de Bachillerato de Codazzi lo llevaron para que Valledupar conociera a un descendiente de "Toño" Martínez, quien era además un gran ejecutante de la música de viento.
Se le dice cariñosamente “El Chiche”. Sus éxitos más sonados fueron los que grabó con el "Ruiseñor del Cesar" Jorge Oñate. En su momento, 1981, fue el más joven de los reyes vallenatos, pues conquistó ese título a los 22 años.
Nicolás Elías “Colacho” Mendoza
Nace en 1936 en Sabanas de Manuela, municipio de Caracolí, Guajira, en el hogar de Andrés Mendoza y Juana Daza, quienes le orientaron sus primeros pasos y la formación de su arte musical en la Jagua del Pedregal, Guajira. Tiene más de 60 años residenciado en la ciudad de Valledupar.
Fue elegido como el segundo Rey del Festival en 1969. Según Gabriel García Márquez es el mejor intérprete de Escalona. En 1987, en los veinte años del Festival, es coronado como el Rey de Reyes, derrotando en la final a Alejandro Durán Díaz.
Al consagrarse "Rey de Reyes" en el XX Festival de la Leyenda Vallenata demostró ser el más auténtico intérprete del vallenato clásico. Su nota perdurable en el ámbito folclórico de la región le ha servido para enaltecer sus capacidades a los más consagrados de nuestro canto: “Poncho” Zuleta, Jorge Oñate, Diomedes Díaz, Silvio Britto e Ivo Luis Díaz, que son testigos esenciales de su capacidad interpretativa.
De "Colacho" se dice que en sentido figurado es como el vino, que entre más "viejo", más añejo y entre más añejo más sabroso.
Emilianito Zuleta Díaz
Nació en Villanueva, Guajira el 28 de diciembre de 1944. Hijo del "Viejo" Emiliano Zuleta Baquero y Carmen Díaz, residenciado en la ciudad de Valledupar por más de 60 años.
Conocido entre sus amigos como “El Gago de Oro”. Su herencia musical recibida de su padre el viejo Emilianito Zuleta Baquero y de su tío Toño Salas, la que sin embargo ha sido sustancialmente renovada, adaptada al cambio de los tiempos.
La mayoría de los acordeoneros de la últimas décadas han recibido influencia derivada de sus patrones melódicos, de la dulzura de su nota y de su hábil digitación.
Emilianito Zuleta Díaz ha impuesto una forma singular de ejecutar el acordeón que se caracteriza por las pausas en las figuras musicales: el acordeonero deja descansar la nota para luego darle rienda suelta a su floritura en el teclado con una nota picarada.
Célebre integrante del conjunto Los Hermanos Zuleta, al lado de su hermano "Poncho". Cuando toma la decisión de componer un canto vallenato, de seguro que al llevarlo al acetato se logra un éxito. En Emilianito se reúnen todos los atributos del músico vallenato excepcional.
Hasta la fecha es el único compositor que se ha coronado como Rey de Reyes en el Concurso de la Canción Vallenata Inédita.
Gonzalo Arturo “Cocha” Molina
Nació el 11 de junio de 1965 en Valledupar. Desde muy pequeño, cuando apenas contaba con cinco años, inició ese legado dejado por su padre, Arturo Molina, del mismo tronco genealógico de Tobías Enrique Pumarejo, Freddy Molina y Gustavo Gutiérrez; fue magnífico guitarrista e intérprete de nuestros aires vallenatos.
Comenzó tocando el acordeón, compartiendo en la guacharaca con Iván Villazón y Jaime López en la caja, con quienes formó una agrupación para animar bailes infantiles.
En su inicio siguió el estilo de Emiliano Zuleta Díaz, con quien participaba en las parrandas para acomodarse a su expresión musical. Con el gran "Colacho" Mendoza y Diomedes Díaz alcanzó el estrellato como artista invitado, siendo años más tarde el acordeonero de este famoso artista, al lado de quien recibió la distinción del disco de platino por las millonarias ventas del LP "Brindo con el Alma".
Después estaría al lado de Iván Villazón, siendo sus interpretaciones más gustadas las de "Ya me Acostumbré a Ti" y "Mi Novia Querida". Lo más importante de su carrera que le dio renombre internacional fue su trabajo en 1995, al lado de Gloria Estefan. Hizo liga con el cantante Jorge Oñate.
Omar Geles Suárez
Nació en Valledupar el 15 de febrero de 1967. Es hijo de Roberto Geles e Hilda Suárez, tiene dos hermanos. Es otro artista que se puede considerar generación del Festival de la Leyenda Vallenata, ya que nació artísticamente con el evento y lo ha consagrado en todas sus categorías.
Integró una agrupación de muchos éxitos al lado de Miguel Morales, cuyo nombre no se hizo esperar: "Los Diablitos". En 1985 se coronó Rey Vallenato Aficionado; en 1987 Rey de Reyes en la misma categoría y Rey Vallenato en 1989.
El triunfo como Rey Profesional lo obtuvo en compañía de Luis Carlos Varela y Reinaldo Díaz en la caja y guacharaca, respectivamente, dejando rezagados a Gonzalo Arturo "El Cocha" Molina y Beto Rada, quienes más adelante alcanzarían la tan anhelada meta.
Saúl Lallemand Solano
Aprendió a tocar acordeón a los once años y desde entonces se ha abierto paso dando a conocer su talento. Hijo de Hugo Lallemand Baute y Esperanza Solano. Pese a que su familia no es de tradición musical, Saúl Lallemand ha estado rodeado de gente que le gusta y practica el folclor vallenato.
Gran parte de su infancia la pasó en Santa Fe de Bogotá, ciudad a la que llegó a los 4 años de edad para luego regresar a Valledupar a los once. Ingresa a estudiar en el Colegio Ateneo del Rosario, del cual se retira y culmina sus estudios de bachillerato en el Colegio Gimnasio del Cesar.
Siendo ya un bachiller nunca dejó de ejecutar el acordeón; alternaba esta actividad con muchos proyectos de estudios superiores, por lo que ingresó a la Universidad Antonio Nariño de Valledupar y sólo alcanzó a realizar cuatro semestres de derecho.
Tiene una larga experiencia en lo referente a participaciones en festivales. Lo ha hecho cerca de 20 veces y ha ganado unas 15. En ningún momento pensó en ganar en el Festival de la Leyenda Vallenata y pensó que cualquiera de sus contendores podría ser el Rey. Es el acordeonero del cantante Iván Villazón Aponte.
Rafael Escalona Martínez
Rafael Calixto Escalona Martínez, nació en Patillal, Cesar, el 27 de mayo de 1927. Es el séptimo de nueve hermanos del hogar conformado por el Coronel Clemente Escalona Labarces (Coronel de la guerra de los mil días) y Margarita Martínez Celedón.
El entorno del pueblito donde nació fue determinante en su vocación poético-musical. Patillal, el pequeño caserío donde vivieron sus padres, era un reducto de poetas anónimos, de novelistas inéditos, de cantores y decimeros, que a falta de auditorio recitaban sus versos y cantaban sus coplas a la sabana extensa y solitaria en noches de luna llena.
En plena adolescencia, sus padres se trasladaron a Valledupar en busca de colegios para la numerosa familia: Justa Matilde, Nelson, Abigaíl, Clemente, Magola, Rafael Calixto y Blanca. Y es aquí donde Rafael desarrolla la totalidad de su obra que está compuesta por 90 canciones en aire de merengue, paseos y sones, de las cuales la primera que se popularizó fue "Miguel Canales", hecha en 1944 cuando apenas contaba con 17 años y estudiaba en el recién fundado colegio Loperena.
Casado muy joven con Marina Arzuaga, la célebre "Maye", inspiradora de algunos de sus cantos, tuvo con ella 6 hijos: Adaluz, a la que le construyó "La casa en el aire"; Rosa María, para quien hizo brotar "El Manantial" en lo más alto de la serranía; Rafael, Juan José, Margarita y Perla Marina, los cuales lo convirtieron en abuelo hace rato. Pero antes, durante y después de "La Maye" su vida sentimental ha sido un permanente deambular entre amores y amoríos que hoy le permiten contabilizar más de 18 hijos aparte de los del matrimonio.
Las historias de Escalona que salieron de Valledupar en los años cincuenta sedujeron a los cachacos en los años sesenta; en los setenta fueron catalizador para que el vallenato se convirtiera en la música colombiana más popular; pasaron al repertorio internacional y a la televisión en los ochenta; y sirvieron en los noventa para producir impacto en el mercado de discos y conciertos de América y Europa. De algunos de ellos hay versiones en salsa, en música sinfónica y hasta en flamenco.
No quiere esto decir que Rafael Escalona sea el único compositor vallenato de gran validez. Hay una constelación de nombres que también ha tenido su parte en el éxito de esta expresión folclórica como música de masas. Pero es el más famoso y uno de los más extraordinarios.
Escalona, en todo caso, es un claro símbolo de la música vallenata. Mejor aún: un mito. Así lo reconoce "Cien años de soledad" al incluirlo con nombre y apellido entre los personajes de Macondo. Lo curioso es que algunas de las características de Escalona se apartan de lo que podría considerarse clásico o tradicional en el mundo del folclor del Cesar. A diferencia de los grandes acordeoneros que han tejido la historia de esta música, Escalona no toca ningún instrumento. En contraste con figuras como Alejo Durán, Leandro Díaz y Emiliano Zuleta, que han dado voz a sus composiciones, Escalona rara vez canta.
Leandro Díaz Duarte
Nació en Hatonuevo (Guajira) el 20 de febrero de 1928. Desde muy pequeño fue llevado a Tocaimo y posteriormente se radica en San Diego (Cesar). Es la más grande manifestación natural del canto ballenato; ciego de nacimiento, poseedor de una extensa obra que sobrepasa los 100 títulos que han sido difundidos por las más consagradas agrupaciones nacionales e internacionales.
Nadie ha cantado mejor a la naturaleza que Leandro Díaz y lo que nadie se imagina, ni siquiera viéndolo a determinada distancia, es que este hombre, alma de la música vallenata, no tiene ojos, nunca los ha tenido. O quizás ocurre algo distinto: “Yo creo que Dios no me puso ojos en la cara porque se demoró poniéndome ojos en el alma”.
Su primera canción fue grabada hace 40 años, cuando Luis Enrique Martínez llevó al acetato el tema “A mí no me consuela nadie”, pero como no conocía el título original la llamó “Esperanza perdida”. Otros títulos de su obra: Soy, La Gordita, Matilde Lina, Los tocaimeros, El verano, El negativo, Quiéreme, La Diosa coronada, Carmencita, La parrandita, Cardón Guajiro, Mi memoria, Fui de tu alma, La contra, Olvídame, Preciosa mujer.
Gustavo Gutiérrez Cabello
Gustavo Enrique Gutiérrez Cabello nació el 12 de Septiembre de 1940, en Valledupar, Cesar, frente a la casa cural del Santo Ecce Homo.
En Gustavo Gutiérrez comienza y muere el Vallenato. Es el resumen más positivo de lo que ha sido el auténtico folclor en la capital provincial de Macondo. Para muchos críticos de la música vallenata es el inicio y el fin del vallenato romántico, del verdadero vallenato romántico.
Hijo de Teotiste Cabello Pimienta y Evaristo Gutiérrez Araújo, hermano de José Tobías (fallecido en 1996), Karina y Olga Gutiérrez Cabello. Su compañera, Jenny Leonor Armenta Gómez, y sus hijos Evaristo y Enrique conviven en su hogar, e independiente de éste vive Gustavo José.
Tavo, como comúnmente le llaman sus allegados vallenatos, con el alma del auténtico poeta, pasa unos años en su Valle, viendo generaciones llenándose de nostalgia por el amor que se va, tal cual las corrientes del río Cesar.
Cursó su primaria en la Sagrada Familia, primaria en el Colegio Nariño, bachillerato en Bogotá y estudió administración de Empresas.
Gustavo Gutiérrez fue Director de Turismo del Cesar y organizador de cinco festivales vallenatos en la década de los 70. Muy joven para la producción, sorprende a quienes aún se mantienen maravillados por los sones de Escalona. Su primera canción fue Confidencias. Posee un repertorio de más dé cien canciones, entre las que se destacan: Confidencias (1969); Te regalo mis canciones (1983) ; El adiós a Pedro Castro (1967).
Sus canciones han sido grabadas por los Hermanos Zuleta Díaz, Jorge Oñate, Diomedes Díaz, el Binomio de Oro, los Betos, Iván Villazón, Silvio Brito, Alfredo Gutiérrez, la Billos Caracas Boys, los Melódicos, la Tremenda de Venezuela, entre otros.
Obtuvo la Orden al Mérito concedida por la Cámara de Representantes de la República, premio al Mejor Compositor otorgado por la CBS, y el más reciente es la Orden al Mérito “Helena de Oro'”(Patillal, septiembre de 1996). En 1969 ganó el primer puesto de la Canción Inédita en el Festival de la Leyenda Vallenata, con la canción 'Rumores de viejas voces", y en 1982 con la canción "Paisaje de sol".
Luis Mizar Maestre
Nació en Valledupar en 1962; ingeniero civil egresado de la Universidad de Cartagena. Los númenes de la poesía lo embelesan, le purifican los sentidos, le permiten que mire el descarnado horizonte de su yo verdadero y lo hacen abandonar los cálculos, las tablas de logaritmos, la huera exactitud de las calculadoras; lo transportan al flexible y conmovedor espacio de las fábulas y le atizan el amor y el respeto por las palabras, felices migajas del ser que con ellas se relata.
Ex integrante del taller literario "Candil" de la universidad de Cartagena, grupo que en la década del ochenta dirigió y animó con plausibles resultados el maestro Santiago Colorado Hurtado.
Participante de las tertulias del grupo Literario "El canto de la Cabuya" de Cartagena, el grupo literario "Vargas Vila" de San Diego, Cesar, el taller literario "La Luciérnaga" de Bosconia, Cesar y "El Falensterio de la palabra", animado por la pintora Ineris Cuello, la narradora Ledys Jiménez y la periodista Alba Quintero.
Mizar fue coordinador de la revista literaria "Candil" de la Universidad de Cartagena (1985 - 1990), coordinador de la revista de teatro "Musengue" de la Fundación de Teatro Musengue. Actualmente dirige el taller literario "Los Sonámbulos" en Valledupar.
Obtuvo el primer puesto en el concurso de Poesía "Festival Nacional de Poesía" en 1990, en San Diego, Cesar, concurso convocado por el Café Literario Vargas Vila, con su poemario "Roja agonía en calles apartadas".
Obtuvo también el primer puesto en el concurso de poesía convocado por el ICTC en 1990, con su poemario “Postal de un día gris". De igual manera, en el concurso de cuentos convocado por el ICTC en 1993, con el cuento "Sin retorno en la cuerda".
Obtuvo el primer puesto en el concurso de poesía convocado por el ICTC en 1993 con su poemario "Me vestiré con el bullicio de tu desnudez", así como en el Concurso Internacional de Poesía "Carlos Castro Saavedra" en 1996 en Medellín.
Mary Daza Orozco
Hija de José Francisco Daza Martínez y de Beatriz Orozco Dangond de Daza, ambos guajiros. Mary nació en Manaure; estudió bachillerato en el Colegio María Auxiliadora de Laureles (Medellín), y estudió Pedagogía en la Normal de Santa Marta y Periodismo en la Universidad de América de Bogotá.
Hizo prácticas en la Radio Nacional y en El Espectador. En este último medio trabajó por más de veintitrés años, destacándose por sus crónicas folclóricas y la constante corresponsalía del acontecer en el departamento de Cesar.
Desde pequeña mostró su vocación de escritora y de lectora permanente. Comenzó haciendo pequeños poemas y ya a los doce años sus cuentos eran alabados en los círculos literarios de su colegio. En 1986 ganó el Primer Concurso de Cuento del Cesar, del Instituto de Cultura y Turismo, con “Si lo hubieras dejado vivir...”. En 1989 gana el mismo premio con el cuento “Cuando las ánimas se asoman”. En 1991 es finalista en el Concurso Nacional de Novela convocado por Plaza & Janés Editores, con su novela ¡Los muertos no se cuentan así!.
En 1994 ocupa el segundo lugar en el mismo Concurso Nacional de Novela con su obra Cuando cante el cuervo azul, segunda edición 1996. En 1998 gana la Beca Fondo Mixto de Cultura para Creación Literaria que da como resultado su tercera novela publicada: Cita en el café La Bolsa, en 1998. En 1991 es finalista en el Concurso de Literatura en Testimonio, Premios Nacionales del Ministerio de Cultura, con su obra “Beliza su pelo tiene”. Su primera edición se vendió en cinco días y ya va a circular la tercera edición.
Fue Directora del periódico Primicia, órgano informativo del Círculo de Periodistas de Valledupar y ha sido columnista del diario El Pilón de Valledupar. Con un relato sobre su propia vida inauguró las tertulias literarias en la Cámara de Comercio de Valledupar.
Fue incluida por la Escuela de Arte y literatura de la Universidad de Boston, Estados Unidos, en la Antología de las Veinte Mejores Escritoras del Siglo XX en América Latina, por su obra ¡Los muertos no se cuentan así!
Fue condecorada por el municipio de Valledupar con la medalla Hernando de Santana, en la orden de ciudadana ilustre, en 1999. Se le otorgó el Yotojoro de Oro como mejor escritora de Cesar y La Guajira, por parte de la Corporación de Amigos de la Guajira, en 1992.
Fue condecorada con la medalla al mérito Asamblea Departamental del Cesar, en la Orden de Gran Cruz, en 1997. Fue declarada periodista del año en 1996, en La Guajira. Ganó el trofeo Sirena Vallenata, a mejor crónica, premio que le otorgó el Círculo de Periodistas de Valledupar, en 1998. Recibió homenaje del Grupo Literario Medio Día de Ciénaga, Magdalena, por sus escritos sobre los palafitos de la Ciénaga Grande.
Ineris Luisa Cuello de Ávila
Pintora, profesora universitaria, gestora cultural, investigadora y conferencista. Nacida el 22 de noviembre de 1965 en la ciudad de Valledupar. Licenciada en artes plásticas por la Universidad de la Sabana, maestra en artes plásticas por el Instituto Musical y de Bellas Artes de Cartagena, diplomada en Gestión y Planeación del Desarrollo Cultural por la Universidad Popular del Cesar. Ha sido docente en colegios de Bachillerato de la ciudad de Santa Marta, en la Escuela de Bellas Artes del Cesar y en las universidades a distancia del Atlántico y de Pamplona.
Ha sido instructora de seminarios y talleres en temas relacionados con las artes visuales en instituciones como el área cultural del Banco de la República y la Casa Municipal de Cultura Cecilia Caballero López. Es emprendedora, ordenada, con dotes de líder, responsable con sus compromisos como artista, madre y docente. Respetuosa de los derechos humanos, cree en la solidaridad humana y en la paz de la esencia de las personas.
De igual manera, tuvo el honor de tener en 1999 una exposición individual, con Huellas, Memorias y Color, en el Callejón de la Estrella, Valledupar, Cesar.