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SINIC / Colombia Cultural

En Colombia existen un sinnúmero de manifestaciones culturales que expresan la variedad étnica, religiosa, de costumbres, tradiciones y formas de vida de su población, así como su riqueza natural y diversidad de climas, geografías y paisajes, entre otros.

En este módulo podrá consultar información relacionada con temas culturales como arqueología, festividades, mitos y leyendas, danzas y personajes, de cada uno de los departamentos de Colombia. Esta información le permitirá comprender de manera fácil y rápida los aspectos más relevantes de la cultura propia de cada región, con el fin de estimular el conocimiento y difusión de la riqueza cultural del país en todas sus expresiones.

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Colombia Cultural

Población - CHOCÓ

Varios millones de africanos fueron arrancados de su tierra de origen y traídos como esclavos a América. Cartagena de Indias fue uno de los puertos por donde llegaban los barcos con los esclavos, quienes eran almacenados en bodegas como mercancías. Muchos de ellos no resistieron y murieron a causa del maltrato, de las enfermedades, otros durante la travesía se arrojaban al mar; cuando los sacaban de las bodegas eran marcados como ganado, con hierro caliente denominado estigma, a fin de que el amo los reconociera en cualquier parte.

 

Los negros llegaron a Chocó para remplazar al Indio, ya que éstos habían sido diezmados a causa del trabajo duro, el maltrato y la cacería desatada contra ellos por parte de los españoles. Ellos fueron introducidos por Popayán para trabajar en las minas, haciendas, en el servicio doméstico y en toda tarea difícil y peligrosa, sufriendo el castigo del látigo y el cepo.

 

Algunos fueron establecidos en las minas del río San Juan, como Nóvita, Tamaná, Zaragoza de Tadó, Santa Gertrudis de Tajuato, San Agustín de Sipí y Santa Bárbara del Cajón. En el Atrato establecieron campamentos en los ríos Cértegui, Andágueda, Neguá, Bebará, Murrí y Riosucio. La provincia de Nóvita tenia las más ricas minas de oro, por lo cual se convirtió en el más importante centro comercial de la población esclava del Chocó.

 

Quienes fueron dedicados a las haciendas se encargaron de los cultivos y con machete en mano trabajaban de sol a sol, en las plantaciones, en los molinos y trapiches, moliendo la caña de azúcar para sacar la miel y la panela.

 

Los negros esclavos fueron los bogas de las canoas que navegaban por los ríos; durante la noche mientras los amos dormían plácidamente dentro del rancho de ésta, el esclavo tenía que soportar la fuerza de las tormentas, aguaceros y ráfagas de vientos, sin derecho a protestar, y muchas noches en las playas tenían que cubrirse de arena hasta el cuello para evitar ser devorados por las fieras y para protegerse de los zancudos y los mosquitos.

 

A todo esclavo le correspondía hacer frente a cualquier peligro que acechara a su amo y serle fiel hasta la muerte.

 

El negro es muy apegado a sus costumbres y tradiciones, es inteligente, hospitalario, trabajador, bullanguero, agradecido, siempre realiza sus trabajos cantando, gritando, versando, narrando.

 

La economía es de subsistencia y está basada en la agricultura, minería, la pesca, la explotación de madera y la ganadera en menor escala en los municipios de Neguá, Carmen del Atrato, Acandí y San José del Palmar.

 

Tanto la habitación de los negros como la de los indios se hace sobre una plataforma; de allí la costumbre de decir “suba” en vez de “entre”; el techo en las zonas rurales generalmente es de paja, pero también se usa el zinc u otro material y a su estilo está formado por cuatro puntas. Ya en las ciudades se ha variado el estilo con la construcción en concreto.

 

La salud en las zonas rurales está a cargo de yerbateros o teguas, quienes examinan visualmente el orín para identificar las enfermedades; también son importantes las comadronas, los sobanderos, espiritistas y los brujos. Sus curaciones se realizan a base de baños, frotaciones, bebedizos y otros. En algunos lugares hay centros de salud atendidos por promotores.

 

En las zonas urbanas de algunas cabeceras y municipios hay hospitales y centros de salud, pero su atención es deficiente porque no están bien dotados.

 

Son permanentes las enfermedades tropicales como paludismo, anemia tropical, sarampión, viruela, varicela y tuberculosis.

 

La desnutrición es elevada y en muchos casos se debe al desconocimiento nutricional de sus productos o a la dificultad en los medios de transporte, lo cual impide vender a tiempo sus cosechas y comprar otros productos para que ésta sea balanceada.

 

Generalmente la mujer es la base principal de la familia, encargada de la educación de los hijos y la que se preocupa por el bienestar general de la familia.

 

Idiosincrasia del Indio

 

En Chocó, los indios son llamados cholos como en otros países; su población indígena asciende a 35.000 habitantes aproximadamente y está agrupada en comunidades formadas por los siguientes grupos étnicos:

 

Wounaan

Habitan en el Medio y Bajo San Juan y su lengua se llama mausneo; están ubicados en el río Noanamá, Docampadó, Hampabedó, en el río Juradó y Segurisua.

 

Emberá

Su lengua se llama emberá–bedea; se conocen dos grupos que se localizan en las orillas y en la parte baja del río Atrato, en el Baudó, especialmente en los afluentes del Dubasa y algunos ríos de la costa Pacífica.

 

Katíos o eyabera

Están situados en los montes y parte alta del río Andágueda, en el Capá, en el municipio de Lloró, en el río Suruco afluente del Munguidó, en el Darién chocoano y en el río Tutunendo.

 

Aún vive en Chocó un reducido número de indios cunas o tules en el Bajo Atrato, en el río Caimán, más exactamente en el territorio limítrofe con Panamá, al cual están emigrando. Estas comunidades indígenas son descendientes de chocoes.

 

Aunque lingüísticamente el emberá y el wounaan constituyen dos lenguas separadas y solamente se comunican por medio del castellano, su aspecto físico, estructura económica, habitación, vestido y organización social son similares.

 

Tanto los emberá como los wounaan son agricultores con base en el cultivo de maíz, plátano, yuca y árboles frutales; ambos practican el mismo sistema de cultivo y es conocido que los wounaan cuidan mejor sus sembrados y la calidad de sus productos; la mujer emberá se dedica a la artesanía, además, acompaña al hombre en todos los trabajos menos en la pesca y la caza. La mujer wounaan corta la leña para la casa y trabaja la artesanía.

 

Los wounaan del río San Juan fabrican cerámicas y le venden vasijas de barro a los emberá, quienes no practican este arte.

 

La mujer indígena es madre y maestra de la historia y un símbolo vital en la cultura.

 

Caza y pesca

Representa un papel importante en su dieta; la economía es de subsistencia; en esta región abunda una variedad de animales de caza los cuales los proveen de buena parte del sustento diario. Las armas que utilizan son: bodogueras, dardos, escopetas hechizas, lanzas y algunas trampas caseras. Para la pesca utilizan flechas, lentes, anzuelos, cantangas o ahorró, barbasco u otras hierbas venenosas.

 

Crían también animales domésticos como cerdos y patos para el comercio con los negros; la manufactura de los canastos es importante entre los indígenas; la iraca es el material utilizado en la elaboración de éstos.

 

Habitación

Un aspecto sobresaliente en la cultura indígena es la forma como construyen sus casas que ellos llaman tambo (bohíos); en ellas hay dos clases de construcciones: en los climas secos tienen como piso la misma tierra y en los climas lluviosos y húmedos se construyen sobre una plataforma de aproximadamente 1.50 metros sobre el nivel del suelo, para protegerse de las inundaciones y las erosiones. Estas construcciones son redondas, con techo cónico de una palma llamada amarga o cualquier otra según el medio, las paredes llegan hasta la mitad, permitiendo la visibilidad y la ventilación. Actualmente se están construyendo casas con la otra forma utilizada por los negros.

 

La habitación de los indígenas es muy distante la una de la otra; generalmente los vecinos más cercanas son familias negras.

 

Vestido

Las mujeres se colocan de la cintura para abajo unos metros de telas cruzados armónicamente y con tanta maestría que nunca se les cae, llamado paruma y con los senos descubiertos. Los hombres en sus comunidades se visten solamente con guayucos o pampanilla.

 

Salud

En las comunidades existe un médico tradicional, que puede manejar los espíritus y la curación con plantas; dentro de la comunidad tienen especial consideración y reciben los nombres de:

 

Benjún: es el medico tradicional de los Wounaan.

Jaibaná o Shamán: medico tradicional emberá.

Curandero: que cura sólo con plantas medicinales.

Tonguero: que ve más allá a través de tomas de plantas sepo-trópicas.

 

Los jaibaná o shamanes son importantes en la actividad curativa de los enfermos y son llamados por algunos hechiceros o brujos, ya que ellos son buscados para que a través de sus conocimientos causen enfermedades y sufrimientos a los enemigos de las personas que buscan su servicio.

 

Los curanderos y los tongueros han tenido dificultad para erradicar varias enfermedades traídas por los españoles como viruela, sarampión, difteria, cólera, tifo, paludismo y la fiebre amarilla. A través de la preparación de promotores de salud de la misma comunidad y con la educación que la organización está dando han logrado que ellos le den pase a los enfermos para un médico profesional y así evitar su muerte.

 

Organización social

Entre los indios chocoanos no existía organización política, jefes tribales ni personas que ejercieran autoridad sobre grupos numerosos; se encontraban dos tipos de familias:

 

La unidad domestica, que consiste en una pareja que vive con sus hijos e hijas solteras y casadas, con las mujeres de sus hijos y los maridos de las hijas, con los hijos e hijas de éstos. Generalmente esta unidad doméstica así constituida tiene como jefe de familia al padre de la primera generación, convirtiéndose la familia como unidad política.

 

La unidad conyugal: esta forma se da cuando los hijos o los maridos de las hijas ganan independencia económica y construyen una casa aparte, aún cuando en los primeros años necesite de la colaboración económica de padres, hermanos o suegros.

 

Actualmente la organización Orewa está realizando cabildos y resguardos: Hasta hace poco había 209 familias y se habían constituido 63 resguardos aproximadamente.

 

Hay 2 clases de cabildos; los menores son los formados en cada comunidad y los mayores son los formados por representantes de cada cabildo de una comunidad.

 

Para el cabildo se deben elegir a las personas serias y luchadoras que tienen voluntad de trabajar por el bien de la comunidad y en ningún caso con fines particulares. En el cabildo todos los cargos son importantes.

 

El cabildo esta formado por un gobernador, un segundo gobernador, un secretario, un tesorero, un fiscal y los alguaciles.

 

Los resguardos son la tierra donde viven las comunidades indígenas en forma comunitaria y tiene un titulo otorgado por el INCORA, donde reconocen la propiedad que sobre la tierra tienen los indígenas.

 

La tierra del resguardo no le pertenece a un solo indígena sino a toda la comunidad, es propiedad comunitaria, por lo tanto no se puede vender, arrendar, hipotecar, ni prestar ninguna parte de él.

 

Relación entre negros, indios y blancos

 

Antes de llegar los españoles habitaban en el Chocó los indígenas chocoes, que según algunos investigadores son descendientes de los caribes. Más tarde recibieron diferentes nombres según el lugar de su ubicación y los denominaron citaraes a los del río Atrato, baudoes a los del río Baudó y Noanamanes a los del río San Juan.

 

Los indios y los negros fueron sometidos a la influencia cultural española; de ellos adoptaron algunos elementos, modificaron otros y rechazaron algunos. Los procesos de donación y asimilación cultural por parte de los negros e indios fueron diferentes debido a que el contacto entre españoles e indios fue menos frecuente que entre españoles y negros, por eso los negros se identifican más con la herencia cultural española; además, por ley a los negros no se les permitía entrar en resguardos indígenas y a la larga el indio se alejó a las cabeceras de los ríos o lugares aislados, porque le cogió odio al negro que lo desplazaba y miedo al español.

 

En los comienzos de la Conquista, los negros y los indios fueron anticristianos porque el dios que los españoles les presentaron era para ellos el dios de la esclavitud, de la opresión y del castigo.

 

Los indios y los africanos, junto con la religión introducida por los españoles, formaron una trilogía donde Dios, los santos y los espíritus hacen parte de sus creencias.

 

Al hacer un inventario de las posesiones del negro y del indio chocoano hay que empezar por la canoa, la cual tiene diferentes denominaciones según la forma, tamaño y región: champa, potro, panga, piragua, chingo y chalupa. Es fácil entender la importancia de la canoa en el habitante chocoano dado que la mayor parte de la población está ubicada en las márgenes de los miles de ríos, riachuelos y quebradas del Chocó, convirtiéndose el río en el medio de transporte más importante.

 

Es notable en el negro y el indio su profunda unidad y constante interrelación con el río; la unidad con él se manifiesta en actividades, en actos culturales que la gente expresa en ceremonias religiosas, folclóricas y sociales.

 

Ambos pueblos fueron arrancados de sus territorios y victimas de genocidios, aniquilamiento cultural y arremetidas contra sus deidades, ritos, mitos, tradiciones, practicas económicas, formas de organización política y social y eliminación masiva bajo operaciones militares.

 

Las comunidades negras jugaron un papel decisivo en la sobrevivencia indígena, desde que los africanos los reemplazaron en sus actividades.

 

Los antepasados desarrollaron la riqueza colonial del capitalismo mundial, en buena parte dependiendo del oro que aportaban con el trabajo de los esclavos o las actividades que realizaban en las haciendas, trapiches o en la ganadería, en la constricción de fortalezas militares y grandes ciudades, en la construcción de la vías férreas y los caminos por donde transitaban los esclavistas con las mercancías que los negros llevaban a sus espaldas, recogiendo las grandes cosechas o aportando su propia sangre en la construcción, cuando se agotaba el agua como ocurrió en Cartagena. A través de todos los tiempos los negros han contribuido significativamente al desarrollo de Colombia.

 

Los indígenas fueron ocupados en la construcción de viviendas para las familias negras y blancas y también servían de cargueros de mercancías entre los centros poblados del Chocó y las ciudades de Anserma, Popayán y Buga.

 

La relación entre negros, indios y blancos empezaron a mejorar por medio del compadrazgo. Los indios daban a bautizar a sus hijos a los negros y blancos, quienes arbitrariamente les colocaban nombres y apellidos. Esto le permitió al indio mejorar en los aspectos sociales y comerciales con estos grupos. De allí el termino generalizado de “Compa”, forma corta de compadre muy usado en el Chocó.

 

La participación del grupo indígena, tanto en la esfera política como en la económica, es poco activa si se le compara con los negros y blancos. La escasa participación de los indígenas se debe, entre otras razones, al marginamiento geográfico en que han vivido y al limitado acceso a la educación formal y al sistema de los partidos políticos que en el Chocó son decisivos para la participación de una persona en la jerarquía social.

 

Aunque los negros en el Chocó representan aproximadamente el ochenta y cinco porciento (85%) de la población, una minoría de blancos y mulatos junto con los indígenas pueblan el departamento.

 

De la mezcla de indios y negros; negros y blancos, está resultando un tipo racial llamado en el Chocó “Culiso”, cuyas características son: piel negra o morena, cabello lacio u ondulado.

 

Las relaciones entre negros, indio y blanco actualmente se están llevando a cabo respetando los aspectos culturales de cada etnia, que ha aprendido a vivir con sus diferencias pero con tolerancias.
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