SINIC / Colombia Cultural

En Colombia existen un sinnúmero de manifestaciones culturales que expresan la variedad étnica, religiosa, de costumbres, tradiciones y formas de vida de su población, así como su riqueza natural y diversidad de climas, geografías y paisajes, entre otros.

En este módulo podrá consultar información relacionada con temas culturales como arqueología, festividades, mitos y leyendas, danzas y personajes, de cada uno de los departamentos de Colombia. Esta información le permitirá comprender de manera fácil y rápida los aspectos más relevantes de la cultura propia de cada región, con el fin de estimular el conocimiento y difusión de la riqueza cultural del país en todas sus expresiones.

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Colombia Cultural

Ritmos - RISARALDA

Los indígenas de la región mezclaban sus ritos, música y las danzas ceremoniales al compás de sus instrumentos aerófobos como las gaitas y los caracoles, entre otros.

 

Por el contrario, el negro traído a estas tierras por los conquistadores españoles como esclavos dedicaban sus horas de ocio a recordar su África natal con el tambor, instrumento que lo acompañaría a lo largo de su existencia y que le permitiría el contacto espiritual con sus dioses protectores.

 

La musicalidad salonesca de la Europa monárquica del siglo XVI contribuyó al mestizaje musical de la época, con el aporte de instrumentos membranófonos como la cítara, la mandolina, la lira, la bandurria y la guitarra, que con el aporte indígena y el aporte negro generaron nuestra identidad musical.

 

Los ritmos y aires colombianos que hacen parte del tesoro musical, vinieron a quedar definidos y establecidos en el siglo XIX. Cabe anotar que en ese momento ya existían los ritmos del bambuco, pasillo, guabinas, polkas, danzas, contradanzas, gavotas, entre muchas otra. Pero no habían adquirido la forma, ni estilo ni mucho menos el ritmo definitivo con el que hoy se conocen. Quizás confluyeron muchos factores para que esto sucediera.

 

Para hablar de la historia musical del Risaralda, es preciso recordar que es un departamento muy joven. Gran parte de la historia musical del departamento se escribió en la calle 15 con carreras 6 y 7 de Pereira, en el famoso “Páramo”, donde los músicos se reunían para vender sus serenatas y en torno al cual se creó toda una cultura del Bambuco, El pasillo, los boleros, el vals y que en la actualidad aún está vigente y más vivo que nunca.

 

Otra parte importante de la historia se remonta a la Facultad de Bellas Artes y Humanidades de la Universidad Tecnológica de Pereira (antes ubicada en el lago Uribe, posteriormente en el Parque Olaya Herrera y hoy en el campus universitario en el sector de la Julita), en donde algunos de los más importantes músicos de Risaralda, crecieron con las enseñanzas de profesores como Argemiro Parra, el español Villafranca, Omel Bernal, Edgar Estrada, Farith Lozano y Héctor Rey Romero, entre otros.

La música de folclor y del cancionero latinoamericano no es ajena al departamento; aquí cabe recordar a grupos como la Gaitana, Terrón Colorao, jaibaná, Camichi, Tierra Mía, Yanaquihua y otros más recientes como Canto América, Aires Andinos, Utopía, Raza Brava, Tinkú, el Dúo Canto Rodao y los grupos de música de los litorales colombianos denominada afro-colombiana como Lumbalú, Canto Mestizo, Anafue Majana y Grupo de Teatro Palo. De estos grupos surgieron prominentes figuras como el tenor Diver Angel Higuita y el tiplista Fabián Gallón.

 

Las agrupaciones que hacen parte del folclor andino colombiano también son motivo de orgullo para el departamento; por ejemplo La Rondalla Luis Carlos González, La Estudiantina de la Universidad Tecnológica de Pereira, La Rondalla de la Gobernación, la Coral Mixta del Departamento, el Trío los Turpinos, Los Sentimentales de Colombia y su canción “No digas la palabra adiós”, el Dueto Risaralda y actualmente los Galardonados Mejía y Valencia (Ganadores del Festival Mono Nuñez en 2001).

 

En el departamento de Risaralda se realiza anualmente el Concurso Nacional del Bambuco, por la Fundación Luis Carlos González, durante los primeros días del mes de noviembre.

 

En el año 1988 se realizó un barrido en el departamento, buscando agrupaciones musicales del género chirimía; sólo existían tres: una asentada en el Cerro Batero en la vereda Moreta del municipio de Quinchía, otra en el Corregimiento de Santa Cecilia del municipio de Pueblo Rico y una que se reunía eventualmente en San Clemente, corregimiento del municipio de Guatica. En la actualidad se han consolidado otras agrupaciones en varios municipios del departamento, gracias a la gestión del gobierno departamental, a través de la Escuela Popular de Artes de la Dirección Departamental de Cultura. Cabe mencionar a La Chirimía Infantil de Frailes en el municipio de Dosquebradas, la Chirimía Tumbaga en el municipio de Pereira y la del Colegio Lorencita Villegas en el municipio de Santa Rosa de Cabal.

 

Pero la música ha pasado de lo regional a lo global en pocos años, gracias a la apertura de los mercados y a través de medios de comunicación como la televisión, la radio e internet, ente otras. De esta manera, géneros como las rancheras (vale recordar a la fallecida Claudia Patricia, Luis Alberto Posada y los sentimentales de Apía) se han convertido en parte importante de la música popular de la zona. El Pop, el Punk y el Rock incursionaron para quedarse en el arraigo de los jóvenes en el departamento.

Hoy por hoy se van generando propuestas que buscan generar nuevas alternativas sonoras utilizando elementos del folclor, el rock y el jazz, entre otros.

 

Bambuco

 

Bambuco lento vocal y/o instrumental, bambuco fiestero.

 

Hacia 1780 hizo su aparición el bambuco, durante la revolución de los comuneros, al lado de los bundes y las guabinas. Como lo registra el padre José Ignacio Perdomo Escobar, José Antonio Galán, Manuela Beltrán y sus compañeros eran grandes bailadores de estos aires; “la Pola” amenizaba las fiestas con estos ritmos. Cantaba, bailaba y tocaba la guitarra.

 

El bambuco aparece en Antioquia a finales del siglo XIX gracias a Pelón Santa Marta, quien lo recogió en Santafé de Bogotá. Posiblemente llegó a estas tierras a través de la colonización antioqueña (segundo período). Un puñado de genuinos cultivadores del sentimiento popular habitaron distintas poblaciones. Castaños y Santacolomas en Supía y Riosucio, Joaquín Arias en Belalcázar, Belén de Umbría, Marsella y Pereira, Obdulio Sánchez y Obdulio Arias, reciben los manantiales bambuqueros de las cercanías de Medellín de los músicos Arriola, Eusebio Ochoa, Germán Benítez, Pelón Santa Marta, Marín y Carlos Vieco; para divulgarlos en Aguadas y el norte Caldense.

 

Tipo de composición

La estructura musical del Bambuco es de 6/8 y el Pasillo en ¾, lo cual permite al compositor de estos géneros crear obras musicales que recojan la identidad del hombre cordillerano o montañero, como se conoce al hombre paisa.

 

Clase de composición

La tonada del Bambuco obedece al proceso mestizo, pues conjuga las melodías de tradición indígena a ritmos varios. El Pasillo obedece al medio mestizo de la zona andina, conociéndose como expresión vocal, siguiendo el gusto de los patrones culturales europeos.

 

Marco

El bambuco vocal e instrumental en su primera parte es de corte romántico y en su segunda parte es fiestero.

 

Instrumentos musicales

 

La organología típica del departamento está conformada por:

 

·         Cordófonos: tiple, guitarra, bandola

·         Aerófonos: flauta traversa

·         Membranófonos: tambora Andina

·         Idiófonos: Chucho, mates (de alta influencia caucana), carrasca.

 

Principales representantes

Maestro Luis Carlos González.

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