SINIC / Colombia Cultural

En Colombia existen un sinnúmero de manifestaciones culturales que expresan la variedad étnica, religiosa, de costumbres, tradiciones y formas de vida de su población, así como su riqueza natural y diversidad de climas, geografías y paisajes, entre otros.

En este módulo podrá consultar información relacionada con temas culturales como arqueología, festividades, mitos y leyendas, danzas y personajes, de cada uno de los departamentos de Colombia. Esta información le permitirá comprender de manera fácil y rápida los aspectos más relevantes de la cultura propia de cada región, con el fin de estimular el conocimiento y difusión de la riqueza cultural del país en todas sus expresiones.

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Colombia Cultural

Arqueología - VALLE DEL CAUCA

Cultura calima

La cultura calima, es un conjunto de antiguas culturas que habitaron el departamento del Valle del Cauca y que no cohabitaron de manera simultánea. La región Calima está ubicada en las estribaciones altas de la cordillera occidental, en la zona central del departamento, con una altura promedio de 1.500 m.s.n.m. Es una región caracterizada por suaves colinas, abundante agua y un clima templado que abarca los municipios de: Restrepo, Calima-Darién y, de manera parcial, Yotoco y Vijes.

 

En la región existe un gran número de terrazas, sobre las cuales se construyeron viviendas. También se encuentran dibujos grabados sobre rocas, tumbas de pozo en las cuales se depositaban los cadáveres junto con sus pertenencias, especialmente cerámica y piezas de orfebrería muy decoradas como narigueras, pectorales, diademas, mascaras, brazaletes, caracoles y bastones de mando revestidos con láminas de oro, representaciones zoomorfas, alfileres y pinzas de depilar.

 

En la producción cerámica predominan las vasijas antropomorfas, zoomorfas y la combinación entre ambas en forma de alcarraza. Son comunes también canasteros o pequeñas esculturas de figuras humanas dotadas de realismo (en las que se pueden apreciar los rasgos físicos, el vestido y hasta expresiones de la cara) que cargan en la espalda canastos o vasijas de forma tubular. Las antiguas sociedades que habitaron esta región tenían territorios más amplios de los que se les atribuyen actualmente, pero según las evidencias arqueológicas, los Calimas vivieron en el lugar donde primero se rescataron sus rastros culturales y donde está el mayor número de sitios de excavación. De hecho, el poblamiento de la zona se remonta a principios del holoceno, es decir, alrededor del 8.000 antes de Cristo, cuando la región estaba habitada por grupos pequeños que vivían de la caza y la recolección de plantas y frutos silvestres.

 

Los rastros de la primera sociedad de cazadores y horticultores incipientes, a la cual todavía no se le ha dado nombre, indican que se encontraron en la región Calima a lo largo de seis mil años, hasta finales del tercer milenio antes de Cristo. Las tres sociedades agro-alfareras que ocuparon sucesivamente la región se distinguen por nombres arbitrarios impuestos por los arqueólogos. Las más recientes yotoco y sonso, recibieron sus nombres de lugares situados en la parte plana del valle del río Cauca, cerca de los cuales se localizaron por primera vez sus restos estratificados. Se trata de sitios habitados primero por los portadores de la cultura yotoco sobre los cuales se encontraron los rastros de la cultura sonso, lo que indica la secuencia cultural ya mencionada.

 

Los términos yotoco y sonso son términos indígenas que sobrevivieron a la época colonial. Ilama, era el nombre de un pueblo de territorio sonso que en 1.552 se encontraba bajo el mando de un cacique de nombre “Bonba”.

 

Hasta donde se ha podido investigar, y con grandes lagunas de conocimiento debido a múltiples saqueos de tumbas y restos arqueológicos, las sociedades ilama y yotoco tuvieron muchos rasgos comunes. En la cerámica se presentan similitudes de formas, como la vasija con cuerpo globular y cuello invertido y la vasija de doble vertedera y asa puente, llamada popularmente alcarraza. En la orfebrería de ambos periodos también se encuentran diversos objetos de tamaño considerable elaborados en oro de buena ley con técnicas de martillado y repujado. En las tumbas, una de las variadas formas yotoco, recuerda las del periodo ilama.

 

Sin embargo, también hay diferencias importantes. Los objetos de oro son mucho más comunes en el periodo yotoco y presentan una gama de técnicas más amplia, que permitió elaborar piezas espectaculares. Los alfareros del yotoco dominaron la técnica de la pintura polícroma, en contraste con los del periodo anterior que se limitaron al uso de dos colores: rojo y negro. En el campo de la representación cosmológica se encuentran durante el periodo ilama los personajes míticos en cerámica, mientras que en el periodo siguiente se prefiere el oro.

 

Los indicios del periodo sonso son mucho menos numerosos que los de las culturas anteriores, sobre todos en el campo de la cosmología, cuyos íconos desaparecen sin rastro. Sin embargo, queda todavía mucho por estudiar acerca de los orígenes de la cultura sonso y las circunstancias que permitieron a esta sociedad reemplazar a la anterior. La cerámica es uno de los campos donde mejor se refleja ese quiebre: el número de formas comunes a los dos periodos es mínimo y los perfiles irregulares de las vasijas sonso contrastan marcadamente con las formas nítidas y equilibradas de los periodos anteriores. Los objetos en metal son escasos en esta cultura y el oro con el que trabajaron no fue de buena ley como el de sus antecesores, puesto que lo mezclaban con cobre para formar tumbaga. Del mismo modo se evidencia un cambio abrupto en las técnicas, pues la presencia del martillado casi desaparece, imponiéndose el fundido.

 

Cultura malagana

El nombre atribuido a los antiguos pobladores de las cercanías del río Bolo en el actual municipio de Palmira, ha sido un préstamo caprichoso que los arqueólogos, dado que los primeros hallazgos de esta civilización fueron encontrados en la hacienda de este nombre, en los corregimientos de El Bolo y San Isidro.

 

Entre 1992 y 1994 fueron encontrados los primeros objetos que evidencian la existencia de estos antiguos pobladores. El descubrimiento fue accidental y en poco tiempo la noticia de guacas en la zona, se difundió atrayendo muchos curiosos, guaqueros y saqueadores que, sin control alguno, extrajeron todo tipo de vestigios de los tesoros malagana, dejando desprovistos a los hombres y mujeres de ciencia de una valiosa información para la reconstrucción social y organizativa de estos pueblos.

 

Sin embargo, estos hallazgos permiten afirmar que se trata un cacicazgo importante en el sur occidente colombiano que tuvo su periodo de mayor auge y desarrollo durante los primeros siglos de la era cristiana. Las excavaciones arqueológicas indican que existieron por lo menos dos ocupaciones humanas anteriores y una posterior a la malagana en el río Bolo, todas ellas relacionadas con los periodos calima (ilama, yotoco y sonso). En ese sentido, la aparición de los malagana en el periodo comprendido entre los años 70 y 140 D.C, lapso inscrito en el periodo de existencia de los calimas, es un punto de quiebre respecto a quienes consideran a la cultura calima como propia de un territorio y la circunscriben estrictamente a la región que le da su nombre (estribaciones media y alta de la cordillera occidental en la zona centro del departamento del Valle del Cauca, abarcando los municipio de Restrepo, El Calima –Darién, Yotoco y Vijes.).

 

Los vestigios malagana muestran que las técnicas y estilo de estos pobladores presentan ciertas similitudes, en cuanto a forma y simbología, con el suroccidente precolombino, es decir, con las culturas Calima, San Agustín, Tierradentro, Tolima, Quimbaya, Tumaco y Nariño; lo que sugiere que los malagana participaron en un intercambio cultural que se manifestó justo en el momento de mayor complejidad social y política, con un esplendor tecnológico y artístico que perduró durante el primer milenio de la era cristiana.

 

La producción orfebre de los malagana, caracterizada por el trabajo sobre láminas de oro de buena ley, el tamaño de las piezas y los usos para los cuales fueron diseñadas, concuerdan con la producción del periodo yotoco – calima. Estos pobladores practicaron las técnicas del martillado de láminas gruesas de oro para convertirlas en máscaras rituales y funerarias. También practicaron el enchape de láminas de oro sobre trozos de madera o hueso, el repujado, la soldadura por fusión o frotamiento y la cera perdida, recubierta con molde de barro, que al someterse al calor se derretía dando paso al oro fundido que quedaba al descubierto después de romper el molde.

 

En cuanto a la producción cerámica, esta se caracteriza por ser fina y pulida; sobresalen las ocarinas, cántaros para la recolección y almacenamiento de líquidos y las alcarrazas, vasijas de cuerpo globular con doble vertedera y asa puente. Predominan los colores blanco y terracota.

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