SINIC / Colombia Cultural

En Colombia existen un sinnúmero de manifestaciones culturales que expresan la variedad étnica, religiosa, de costumbres, tradiciones y formas de vida de su población, así como su riqueza natural y diversidad de climas, geografías y paisajes, entre otros.

En este módulo podrá consultar información relacionada con temas culturales como arqueología, festividades, mitos y leyendas, danzas y personajes, de cada uno de los departamentos de Colombia. Esta información le permitirá comprender de manera fácil y rápida los aspectos más relevantes de la cultura propia de cada región, con el fin de estimular el conocimiento y difusión de la riqueza cultural del país en todas sus expresiones.

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Colombia Cultural

Ritmos - ARCHIPIÉLAGO DE SAN ANDRÉS, PROVIDENCIA Y SANTA CATALINA

Al hablar de la música tradicional de las islas, estamos hablando de una variedad de ritmos como Polka, Mazurca, Schottische, Valse, Valse Lento, Foxtrot, Pasillo, Calypso y Mentó.

 

La música que arribó con los primeros pobladores conservó su estructura original a través de los años, hasta siglos mas tarde, cuando hizo su aparición la pincelada caribeña que dio un vuelco a las características de esta expresión cultural, con la introducción de los ritmos antillanos que fusionaron con los aires y ritmos originales para dar origen al estilo propio de las islas.

 

Otra faceta de la musicalidad del isleño, la riqueza musical del elemento isleño se complementa con la música religiosa, tanto la convencional como la espiritual. La música religiosa en las islas desde un principio es ejecutada al órgano y cantada casi siempre a viva voz.

 

Músicas de Islas en el mar de los siete colores

 

Para acercarse a la situación actual de las que han sido denominadas músicas isleñas es necesario comprender que se inscriben en una zona de gran diversidad cultural: el Caribe. Si bien el litoral colombiano que se extiende desde el Golfo de Urabá hasta la península de La Guajira, puede considerarse como la zona caribeña de Colombia, son las islas de San Andrés, Providencia y Santa Catalina y sus cayos circundantes el territorio que geográficamente acoge las que han sido denominadas por el Plan Nacional de Música para la Convivencia del Ministerio de Cultura, como Músicas Isleñas.

 

Habitadas por indígenas que fueron exterminados en su mayoría luego del descubrimiento de América, las islas y costas que están bañadas por el mar Caribe fueron muy importantes para los imperios que se disputaron la soberanía del continente durante muchos años, porque eran la puerta de entrada y de salida a las tierras reclamadas por los españoles. Allí llegaron no sólo ellos: debido a su ubicación estratégica, holandeses, ingleses y franceses hicieron de las islas caribeñas un lugar en el que se comerciaba con hombres, oro, azúcar, armas, tabaco y tierras. Este rincón del Océano Atlántico fue asolado por piratas en los siglos XVII y XVIII y vio mezclarse diferentes razas y modos de ver el mundo, al igual que géneros musicales.

 

El Caribe fue para los europeos una despensa en la que se cultivaba y desde la que se distribuía azúcar, y en la que los barcos que zarpaban hacia el viejo continente se detenían para cargar víveres y prepararse para el largo viaje, y en muchos de sus rincones se levantaron plantaciones a las que llevaron a trabajar esclavos provenientes tanto de África como de islas cercanas.

 

A Providencia llegaron, cerca del año de 1630, algunos puritanos ingleses que se instalaron con un contingente de esclavos que conformaron un primer núcleo de población. Es éste el punto de partida para el intercambio musical de esta zona, porque los esclavos, que venían de África unos (otros ya habían estado en islas como Jamaica), hablaban una lengua única, producto de la fusión entre el inglés, el francés, el español y palabras de los propios esclavos mezcladas con otras indígenas pronunciadas por los Misquitos, pobladores originales que fueron expulsados y exterminados con la llegada de los españoles.

 

No sólo se originó una lengua: los esclavos de la plantación adoptaron algunos elementos de culto de la religión inglesa, entre ellos el canto de los coros en la iglesia. También se originaron instrumentos, como la tradicional carraca de percusión, o mandíbula de res o de burro, que sirvió de base rítmica a las canciones.

 

En este territorio existe una variedad muy amplia de formas musicales que son interpretadas por buena parte de la población, pero su principal característica es que conviven a diario combinándose entre ellas el Calypso y el Mento con canciones y bailes de salón europeos que tienen más de quinientos años de antigüedad. Estas formas musicales, que constituyen la base de un sonido tradicional, provienen de distintos lugares y culturas y se han convertido en la identidad musical de las islas. Entre ellas también se encuentran otras formas típicas como el foxtrot, el waltz, el pasillo, la mazurca, la polca y los shottis, que se unen y suenan junto a la soca, el suck y el reggae, que son más urbanas y no tan antiguas.

 

Para los habitantes de Old Providence, uno de los municipios que conforman el archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina, es tan fácil entrar en contacto con personas de islas como Trinidad, Haití o Jamaica, debido a la cercanía geográfica, como con habitantes del interior de Colombia. Algunas de sus músicas tradicionales no se muestran distantes en su forma de las del resto del país; otras regiones, como la Andina, o como el Pacífico Norte, acogieron también manifestaciones musicales como el pasillo, el vals (waltz), la mazurca, el shotís y la polca.

 

Y desde el punto de vista de los instrumentos, la mandolina permite un punto de contacto muy importante entre las músicas isleñas con la bandola en las zonas andinas y llanera. La guitarra también está presente en todas las regiones, y la carraca es común con Santander y Huila. También el acordeón de botones permite establecer una relación con la música vallenta y el violín con músicas andinas del sur. Asimismo, los bailes de salón europeos fueron el origen para todos los géneros “Criollos” en las cuatro regiones mencionadas: andina, llanera, pacífico e islas, pero cada una de ellas los incorporó a su vida cotidiana de formas diferentes, particularizando sus necesidades expresivas.

 

Los músicos tradicionales presentes en estas islas ejecutan su armonía a partir de instrumentos como la guitarra acústica y el bajo tina, al tiempo que nuevos músicos, más jóvenes, se valen de guitarras y bajos eléctricos. Se acompañan en la percusión, además de la carraca, con maracas. Los marineros han sido una pieza clave para alimentar el repertorio de estas formas musicales, porque introducen nuevos temas para las canciones, así como tendencias musicales provenientes del sur de los Estados Unidos, por ejemplo. Hoy en día, no sólo circulan y suenan el reggae, la soka, el suck, el foxtrot y el mento, la influencia del vallenato, la terapia y la champeta, que se han trasladado desde tierra firme, también alimentan estas músicas.

 

Antes de hablar de los instrumentos musicales que conforman las diferentes agrupaciones de esta región, es importante hacer algunas apreciaciones acerca de los géneros. Así pues, el calypso es una especie de música de origen afro americano y europeo, el polka, shottish y quadrille -conformado por mazurca, minué, vals y galop- son versiones caribeñas de bailes europeos y el mento, juba y el top-dance son géneros de origen antillano.

 

Muchos de los bailes y las tradiciones de esta región se asocian también con creencias de carácter religioso, místico o mitológico, como el Boca -de pronunciación vernácula Buoca-, con el cual se espanta a los niños. El Duppy que es un sinónimo de Ghost, palabra anglosajona con que se identifica al espíritu de los muertos, al cual los supersticiosos temen y creen que aparece de noche o se manifiesta en lugares solitarios o en los sueños, y el Booboo, que se pronuncia como Buba.

 

Ahora bien, los instrumentos musicales más usados en estas músicas son:

 

La mandolina

Empleada para llevar la melodía habitualmente, es un cordófono, es decir un instrumento en el cual el sonido es producido por una cuerda en tensión que posee caja de resonancia formada por costillas en forma cóncava con una tapa armónica e incrustaciones. El clavijero es metálico y tiene cuatro cuerdas metálicas principales y cuatro que acompañan o duplican las mencionadas. Generalmente se toca con plectro o uña. Su función melódica es remplazada en ocasiones por la guitarra, el violín o el acordeón. Su afinación es la misma del violín, es decir, de agudo a grave: Mi, La, Re y Sol.

 

La guitarra

Es un instrumento cordófono, que posee una caja 0 de resonancia, elaborada –casi siempre– en cedro, con una tapa de pino, Esta guitarra es generalmente conocida como acústica y posee dieciocho trastes, que son aquellas divisiones que tiene el mango para superponer los dedos sobre las cuerdas y así obtener las diferentes tonalidades. Ésta experimenta la conjugación de seis cuerdas de nylon o tripa afinadas de agudo a grave, de la siguiente forma: Mi, Si, sol, Re, La y Mi. (E, B, G, D, A y E).

 

El tub-bass, tináfono o tinajo

Es otro cordófono. Se fabrica utilizando una tinaja de zinc –boca abajo–, a la cual se le coloca una cuerda gruesa y una vara de madera para estirarla y obtener la tensión deseada, que permite su afinación. Este es una forma simple de contrabajo y produce un sonido seco que cumple funciones de bajo armónico y de efecto de percusión.

 

La carraca o quijada

Es la mandíbula inferior del equino, llamada jawbone. Es un idiófono, es decir un instrumento en el que el sonido se produce en su propio cuerpo. La carraca produce tres sonidos principalmente, el primero de ellos resulta al ser golpeada, el segundo es producido por los dientes o muelas sueltas de la mandíbula a causa de la vibración del golpe, y el tercero, es el producido por el roce de una vara con los dientes de la misma.

 

Las maracas

Existen muchas formas de maracas en Colombia que varían según su tamaño y materiales de fabricación. Las maracas de esta región se pueden describir así: La cabeza está construida por calabazos de forma esférica, que se llenan en su interior con semillas secas y producen su sonido a través de la agitación del instrumento. El mango del mismo no posee ningún rasgo característico y son fabricadas con cualquier tipo de madera

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