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SINIC / Colombia Cultural

En Colombia existen un sinnúmero de manifestaciones culturales que expresan la variedad étnica, religiosa, de costumbres, tradiciones y formas de vida de su población, así como su riqueza natural y diversidad de climas, geografías y paisajes, entre otros.

En este módulo podrá consultar información relacionada con temas culturales como arqueología, festividades, mitos y leyendas, danzas y personajes, de cada uno de los departamentos de Colombia. Esta información le permitirá comprender de manera fácil y rápida los aspectos más relevantes de la cultura propia de cada región, con el fin de estimular el conocimiento y difusión de la riqueza cultural del país en todas sus expresiones.

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Colombia Cultural

Mitos y Leyendas - AMAZONAS

Mitos de la creación

La explicación del origen del pueblo de los Ticunas, llamados “Pieles negras” por sus vecinos debido a que así pintaban sus cuerpos en las ceremonias dedicadas a sus dioses o sus protectores de clan, narra que Yuche, quien vivía desde siempre en el mundo, en compañía de las perdices, los paujiles, los monos y los grillos, había visto envejecer la tierra. A través de estos animales, se daba cuenta de que el mundo vivía y que la vida era tiempo y que el tiempo... era muerte.

 

No existía en la tierra sitio más bello que aquel donde Yuche vivía; era una pequeña choza en un claro de la selva, muy cerca de un arroyo enmarcado en playas de arena fina. Todo era tibio allí, ni el calor ni la lluvia entorpecían la belleza de aquel lugar. Dicen que nadie ha visto el sitio pero los Ticunas esperan ir allí algún día.

 

Un día Yuche fue a bañarse al arroyo como de costumbre. Llegó a la orilla y se introdujo en el agua hasta que estuvo enteramente sumergido. Al lavarse la cara se inclinó hacia adelante mirándose en el espejo del agua; por primera vez notó que había envejecido.

 

Al verse viejo se entristeció profundamente. “Estoy ya viejo... sólo!. Oh, si muero la tierra quedará más sola todavía”. Apesadumbrado, despaciosamente emprendió el regreso a su choza. El susurro de la selva y el canto de las aves lo embriagaban de infinita melancolía.

 

Por el camino sintió un dolor en la rodilla como si le hubiera picado un animal. Sin darse cuenta, pensó que había podido ser una avispa y comenzó a sentir que un pesado sopor lo invadía. Siguió caminando con dificultad y al llegar a la choza se recostó quedándose dormido. Tuvo un largo sueño; soñó que entre más soñaba más se envejecía y más débil se ponía y que de su cuerpo agónico se proyectaban otros seres. Despertó muy tarde al día siguiente y quiso levantarse pero el dolor se lo impidió.

 

Entonces se miró la rodilla y notó que la tenía hinchada y transparente. Le pareció que algo en su interior se movía; al acercar más los ojos vio con sorpresa, allá en el fondo, dos seres minúsculos que trabajaban y se puso a observarlos.

 

Las figuras eran de un hombre y una mujer, el hombre templaba un arco y la mujer tejía un chinchorro. Yuche les preguntó: “¿Quienes son ustedes? ¿Cómo llegaron ahí?” Los seres levantaron la cabeza, lo miraron pero no dijeron nada, siguieron trabajando. Al no obtener respuesta hizo un máximo esfuerzo para ponerse de pié, pero cayo en tierra.

 

Al golpearse la rodilla contra el suelo, salieron de allí los dos pequeños seres que empezaron a crecer mientras él moría.

 

Los primeros Ticunas se quedaron un tiempo allí, donde tuvieron muchos hijos y más tarde se marcharon porque querían conocer más tierras. Muchos Ticunas han buscado ese lugar pero ninguno lo ha encontrado. Algunos dicen que es en el Brasil, en una quebrada que desemboca en el río Yavarí .

El árbol de Agua Grande

(relato de Wilson Ramos)

 

Esta es la historia del principio del mundo, cuando la creación estaba incompleta, cuando no había agua, ni luz, ni hombre para que al menos cuidara de las cosas del mundo. Solo estaban la tierra, el cielo, algunos animales y frutas por conocer. Era una confusión, la oscuridad sobre la tierra dependía de un árbol inmenso que la cubría.

 

Así fue que llegó el momento en que Yoí, el primer padre existente en la tierra, reflexionara para dar y poner fin a las cosas. De esta manera habló a su hermano Ipí, pero éste era muy pícaro y todo lo que su hermano mayor decía, lo contradecía a pesar de que fuera su única compañía en la tierra.

 

El cielo estaba cubierto de oscuridad. Yoí llamó a su hermano y dijo “Vamos a coger todas las frutas existentes en la tierra y llamamos a los animales existentes para convocarles que vamos a tumbar este árbol inmenso llamado Lupuna”

 

Entonces todos los animales existentes sobre la tierra comenzaron a picar, morder y raspar el árbol. Toda una multitud de animales que ya existían en la tierra estaban a punto de tumbar el árbol. Sin embargo, Yoi e Ipí se sorprendieron  porque aún no lo conseguían. Entonces Yoí mandó a llamar a las dos especies de ardillas que existían en el mundo. Mandó subir a la ardilla golosa hasta el final del árbol para ver por qué no quería caer. La pequeña ardilla no consiguió llegar hasta la cima del árbol, solo pudo llegar hasta la mitad.

 

Entonces Yoí mandó subir a la otra especie de ardilla, que era la ardilla trepadora. Esta ardilla sí pudo trepar hasta la cepa del árbol y descubrió la razón de la sorpresa de Yoí e Ipí. Bajó enseguida y le dijo a Yoí que era un mico perezoso que con las manos tenía agarrado el cielo y con los pies tenia agarrada la copa del árbol y era por eso que no quería caer.

 

Yoí mandó nuevamente a la ardilla trepadora a la cima del árbol con ají para echarle al mico perezoso. Ella llegó hasta la cepa del árbol, le echó el ají en la boca al mico perezoso pero no le hizo nada. La ardilla volvió a bajar y dijo que el ají no le hacía nada al mico.

 

Entonces volvió a subir con unas hormigas pequeñas que en la zona se conocen como “twnw”, cuya picadura es muy fuerte. La ardilla llegó y esparció las hormigas en el cuerpo del mico. El dolor de las picaduras de las hormigas hizo que el mico perezoso fuera soltando el árbol que sostenía hasta que al fin lo hizo.

 

Este árbol cayó sobre el mundo formando relámpagos, truenos y haciendo brotar aguas. Un inmenso caudal se formó del tronco dando origen al río Amazonas y de las ramas se fueron formando las lagunas y afluentes.

 

Fue tanta la alegría de Yoí que se metió al agua y a medida que las gotas lo salpicaban fue convirtiéndose en una multitud de peces que llenaron los ríos. Entonces Ipí notó su soledad y vio que sobre el agua flotaba el corazón del árbol. Por curiosidad lo cogió, lo plantó y cuidó con mucho cariño estando siempre pendiente de él. Luego de algún tiempo se lo comió y sintió algo maravilloso, al botar la semilla vino una señorita muy hermosa y le dijo que lo quería mucho. En adelante, Ipí la consideró como su mujer. Esta fue la primera pareja que existió en el mundo.

 

Yoí volvió a la tierra donde su hermano Ipí que ya tenía esposa, pero al llegar, la esposa de Ipí desapareció y Yoí se sintió solo y triste. Un día se fue al puerto y se sentó a la orilla del río cuando de pronto se le apareció una joven muy hermosa que se quedó con él. Yoí consiguió pareja mientras su hermano se quedó solo de nuevo.

 

Yoí pensó en organizar todos los seres que había creado y organizarlos por clanes.

 

Yoí e Ipí estaban juntos cuando se les apareció una iguana. Yoí la mato y enseguida la cocinaron. Cuando estuvo preparada Yoí la repartió entre todos los animales creados por él. Cuando la iba repartiendo a cada animal iba mencionando el clan al que pertenecía: el muchilero, la garza, el tigre, la guacamaya, el tucán, la garza negra, la hormiga, el canangucho, en total catorce clanes. Así mismo instruyó a cada uno sobre con quién podía casarse dejando bien claro que por ejemplo, guacamaya con garza no  se podía, al ser unión de dos plumas, pero que guacamaya con tigre, no era ningún problema, pues era piel con plumas. También estableció que los hijos heredarían el clan de su padre y pronunciando estas palabras volvió al tronco del palo y al río más grande, el río Amazonas.

El bufeo colorado

Este famoso pez del Amazonas es también conocido como tonina o delfín. Se cree que se convierte en hombre para seducir a las mujeres. Las muelas y algunas partes del cuerpo de la hembra se usan como talismanes en la pesca, la cacería y el amor.

 

Dicen que el animal se transforma en persona y se le presenta a la gente que utiliza partes de su cuerpo, como dientes, o que mata a su especie para hacer pusanga (brujería) o talismanes para maleficios.

 

Con el diente del bujeo se hace un preparado con cualquier aceite y se unta a la gente que se vuelve loca inmediatamente. Solamente a la persona que utiliza el diente para hacer esta maldad se le aparece el animal convertido en persona; le conversa como cualquier humano, lo encanta, lo enamora y lo lleva al río donde lo mata. Si es hombre el que mató al bujeo, éste aparece convertido en mujer y viceversa.

La Curupira

Cuentan que la Curupira le dio un talismán a un hombre para que tuviera suerte en la caza, con la condición de no divulgar su secreto. Un compadre lo emborracha y el hombre hablando más de la cuenta, revela el secreto provocando la ira de la Curupira quien lo castiga y le quita el talismán.

 

En las leyendas indígenas son numerosas las alusiones a seres de la naturaleza (animales, vegetales, astros, etc.) que recuerdan las faltas o las hazañas de los seres mitológicos.

Leyendas ticunas

El sol

Cierto hombre compadecido de las personas de su tribu, sube al cielo para alumbrar y calentar al mundo.

 

La Luna

Un joven comete incesto con su hermana y sube al cielo mostrando en su cara manchada las tinturas negras por las que había sido descubierto.
 

Los vegetales

Una mujer muere después de que le roban la canasta mágica de donde sacaba la yuca, el plátano, etc. Así los vegetales empiezan a nacer de manera espontánea.

 

Las aguas

Cuando los hombres logran cortar el árbol de lupuna, las aguas se dispersan por la tierra.

 

El gavilán

Este animal aparece cuando un hombre se convierte en él después de haber comido carne robada durante la jornada de caza preparatoria a “la pelazón”.

 

La mujer de Moé

Al madurar el fruto del umarí, cae al suelo y se convierte en la mujer de Moé.

 

Los micos boquiblancos

En un principio eran niños huérfanos a quienes nadie cuidaba y por esto se convierten en micos.

 

Las gentes no indígenas

Una lora va botando pedazos de la carne de Ngutapa. Unos pedazos se convierten en peces y otros en hombres blancos.

 

El canto del pájaro moéarikena

Recuerda el sonido de la flauta de Moé.

 

La palma de yaripa

Con su barriga recuerda el embarazo adulterino de la mujer de Moé.

 

El pez ipichikima

Recuerda a Ipí, el hermano “loco”.

 

Las mojarras

De las uñas de Nonuetona salen esos pescados después de haberse disgustado con el suegro.

 

El loro taik

La hija de Neimuda se convierte en lorito después de sus aventuras en la selva.

 

El huevo del colibrí

Es el corazón de Jitoma, padre y héroe principal de los huitotos.

 

El pájaro tuayó

La hermana de Jitoma se convierte en tuayó por no haber avisado quién había dado muerte a su padre.

 

La vaca marina

Se forma de un pedazo del gusano poderoso que mató Crediditoma

 

El venado

Es otro pedazo del mismo gusano nombrado anteriormente.

 

Las venas

Las lombrices que chuparon el cuerpo de Fisidojisima se convirtieron en venas.

 

La hormiguita

Majiña, el polvo que sale al horadar las muelas del tigre enemigo de Jitoma, se va convirtiendo en hormiga majiña.

 

El cotomachaco o coto (IU en huitoto)

 

Versión A

Se dice que es una boa con dos cabezas. Por la cabeza de arriba caza los animales de los árboles y por la de abajo caza animales de tierra. De eso vive y aunque es un solo animal se alimenta de las dos formas.

 

Se dice que vive en Perú, en la selva, en Canaguchal, cerca de una laguna. Nadie va a este sitio donde se dice que vive este animal que es muy peligroso.

 

Versión B

“Como yo de muchacho oía que contaban, entonces me decían... cuando se van por allá hay una culebra de dos cabezas que vive en la selva o mejor dicho donde nadie anda. Eso le cuelga la cabeza al palo que tiene 50 metros o más de alto, la otra cabeza por allá del lado de la tierra. Ese va comiendo de aquí (abajo) todo lo que pasa, sea cristiano, sea animal, lo va comiendo. De allá (arriba) come los micos. Entonces la barriga la tiene así hinchada. De allá coma acá y de allá viene acá y cuando se cansa, se quiere subir. Ese es el cotomachaco que dicen de dos cabezas.

 

Por ejemplo, si usted se pasa por allá andando...cuando la mira usted, s’entrega, jala. Lo cogió! lo tira p’arriba, y ya está dentro, se lo traga.

 

Andando lejos si se le encuentra, grita como un coto: wo, wo, wo, para llamar al que se va a comer¿no? La gente dice yo voy a matar un coto y se van con la escopeta a buscarlo, cuando ¡uh! antes de que vaya... le jala él y se lo come y tranquilo deja la escopeta ahí”. (Narración oral de Manuel Curitima, nativo de la región).

El Chuyachaque

“El duende es el Chuyachaque que le silba a los niños en el monte, los atrae, los roba. Tiene los pies uno chiquito y otro grande, dicen que la cara es p’adelante y p’atrás son los pies”. (Juliana Tamayo).

 

“La Madre del Monte tiene una patica para adelante y otra para atrás más pequeña, golpea las bambas, emborracha a la gente, se la lleva para su cueva”. (Angélica Lucas).

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