SINIC / Colombia Cultural

En Colombia existen un sinnúmero de manifestaciones culturales que expresan la variedad étnica, religiosa, de costumbres, tradiciones y formas de vida de su población, así como su riqueza natural y diversidad de climas, geografías y paisajes, entre otros.

En este módulo podrá consultar información relacionada con temas culturales como arqueología, festividades, mitos y leyendas, danzas y personajes, de cada uno de los departamentos de Colombia. Esta información le permitirá comprender de manera fácil y rápida los aspectos más relevantes de la cultura propia de cada región, con el fin de estimular el conocimiento y difusión de la riqueza cultural del país en todas sus expresiones.

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Colombia Cultural

Danza - VICHADA

El Joropo

 

Baile de parejas en el que cada uno baila en forma independiente y es autónomo para hacer cuando desee los tres pasos fundamentales: “el valsiao”, que son movimientos lentos y amplios; “el escobillao”, movimiento arrastrando los pies y que los realiza sólo la mujer; “el zapatiao” movimientos muy rápidos y fuertes que sólo realiza el hombre.

 

El Joropo es la fiesta de los llaneros, donde se improvisa en cada una de sus formas de música, canto, y danza. Del árabe Xarop, se originó esta palabra que se funde con Soropo, que significa la vivienda del llanero marginal. El joropo fue delineado por el fandango y el fandanguillo y cada una de sus expresiones contiene rasgos de sus raíces: el paso del valsiao, el zapateo y el baile por parejas independiente; la improvisación de coplas de los bailadores, además del traje agitanado y el pañuelo que usaron nuestros antepasados; los instrumentos con excepción de los aborígenes, maracas o capachos, nos recuerdan que somos herederos de una cultura de la gran Europa, donde se confundieron elementos folclóricos de moros, italianos, alemanes, franceses, españoles y portugueses.

 

El joropo en nuestro ambiente quiere decir fiesta en el llano, con baile, canto y contrapunteo. En este baile el hombre es el que lleva la iniciativa, quien marca los pasos a realizar. El paso de entrada siempre es con valsiao, luego el escobillao y por último el zapateao.

 

Lo que permanece fijo en la pareja es que siempre que el hombre zapatea, la mujer escobilla, pero es el hombre de acuerdo con la música quien determina cuando hacerlo; la mujer es una acompañante pasiva. Esto es interpretado como el “machismo” o dominio que el hombre ejerce sobre la mujer, pero en realidad tiene una connotación mas profunda, por su desempeño en la faena diaria, la ganadería y todos los obstáculos que tiene que afrontar como domador de animales, domador de la naturaleza, dueño y señor del llano.

 

En el baile del joropo, el hombre y la mujer, nunca están sueltos. Esto se traduce como la necesidad que tiene el hombre del apoyo de la mujer, así ella sea una acompañante pasiva. La mujer sumisa, escobilla, acompaña y el hombre zapatea a galope tendido, si es en un aire recio, y a trote, si es un pasaje o un joropo lento.

 

En el baile del hombre existe una situación muy marcada, y corresponde a los nombres dados a cada una de las figuras que hace la pareja al bailar. “El Coletazo de la Iguana”, “el Botalón”, “el Sacaniguas”, “la Despescuezada”, son figuras que establecen una relación de forma con el objeto al que hace alusión. Por ejemplo, la figura de “el Botalón” asemeja una de las escenas de las faenas diarias del llanero, en el que se amarra una bestia a un poste; de esa misma manera, el hombre permanece inmóvil mientras la mujer gira a su alrededor cogida de una mano. Hay que anotar, pues que los nombres de las figuras del baile del joropo están relacionadas con objetos o animales de la región.

 

También se bailan golpes suaves como el pasaje y todas las variedades de los golpes recios del joropo.

Traje

El hombre se viste con traje de vaquería y la mujer como una campesina corriente, sin lujo alguno, sin mostrarse. Los dueños de los hatos, que generalmente son blancos, se visten de liquiliqui, mientras que los mestizos usan trajes más sencillos en telas como popelinas y zarazas para las mujeres, con diseños simples. Los hombres usan además cotizas, pantalones oscuros y camisas de tonos claros y el tradicional sombrero llanero; las mujeres se maquillan con colores muy suaves. Cuando se trata de parrandas públicas, demostrativas, las parejas de baile usan su atuendo tradicional: falda floreada, debajo de la rodilla, y blusa blanca para la mujer. Pantalón negro remangado, camisa blanca y sombrero de filtro de ala grande para el hombre; los dos usan cotizas negras.

 

El traje típico de la danza del joropo ha cambiado desde hace unos 30 años con la llegada de folcloristas del centro del país, que le adicionaron a la falda de las mujeres adornos, encajes y otras arandelas que antiguamente no se usaban. A esto se suma el traje empleado por las reinas en los festivales que se confeccionan con rizos, aplicaciones, pinturas y encajes que ya no corresponden al traje tradicional, pero que se usa más bien para enaltecer el espectáculo.

 

El joropo como baile tradicional mantiene su puesto importante como parte de la parranda llanera, siempre y cuando se realice en cualquiera de los ámbitos: familiar, público o como espectáculo.

Existe un contraste porque la pareja maneja varios niveles, en los brazos, en los codos, en los pies. La mujer usa un nivel bajo en el “escobillao” y el hombre uno mas alto en relación con el piso. Cada pareja maneja su propia secuencia en el desarrollo del baile, de acuerdo con lo que le sugiere la música. También tiene proporción, pues la pareja baila en un espacio parcial y en un espacio total.

 

La variedad de bailes en esta región es reducida, pero tiene el privilegio de conservar un alto grado de autenticidad.

 

Los instrumentos musicales

La modalidad instrumental de la música llanera se hace básicamente con arpa, bandola cuatro y maracas, pero el arpa puede ser reemplazada por la bandola llanera, porque como instrumento melódico puede desempeñar la misma función, no sólo en esta modalidad sino en todas. En la modalidad instrumental hay un lucimiento de los instrumentos en cuanto a sus posibilidades técnicas y musicales. En la modalidad vocal instrumental, la voz cantante es el centro de atención y los instrumentos pasan a ser acompañantes.

 

Por su parte, en la modalidad de contrapunteo son los dos copleros los que resaltan mientras que los instrumentos que ejecutan ritmos recios como periquera, asumen su papel de acompañantes. El arpista es quien hace la melodía mediante la mano derecha en las cuerdas más cortas y delgadas del arpa. Con la mano izquierda hace un acompañamiento armónico en las cuerdas más gruesas y largas. Esto hace que sea fácil la ejecución del arpa. El arpista hace gala principalmente del bordoneo, con diversos timbres y efectos casi percusivos y movimientos sincopados, llegando a tal grado de improvisación que, en últimas, es una creación musical del momento, única e irrepetible. Igualmente, el arpista puede ejecutar el arpa cogiéndola de distintas formas, sin que pierda el compás; la sujeta al revés, la toca de espaldas, la acuesta en el suelo, en fin, toda una serie de acrobacias sin que se interrumpa la ejecución de la obra.

 

El cuatrista, por su parte, que cumple una función de acompañamiento dentro de un esquema rítmico y armónico, en un momento dado también puede enriquecer la obra con muñequeos o pitzzicatos percusivos, que son recursos tímbricos y efectos sonoros que hacen parte del virtuosismo de la ejecución del cuatro. A su vez, este instrumento puede ser no sólo de acompañamiento. También puede convertirse en un instrumento solista, es decir, conjuga la melodía y la armonía con base en acordes consonantes y disonantes.

 

La bandola llanera es un instrumento melódico-armónico; también tiene en sus posibilidades técnicas y musicales una serie de recursos tímbricos muy variados que enriquecen la ejecución. Por ejemplo, los pedales, son notas fijas que suenan en un fragmento melódico. Algunos rasgueos fuertes y secos permiten una gran versatilidad en la improvisación que, igual que en el arpa, es irrepetible porque nace en el momento, cuando se conoce y se domina el instrumento.

 

De otra parte, la ejecución de las maracas es infaltable en la música llanera, pues le imprime un toque de color distinto al de las cuerdas. El maraquero también hace un acompañamiento básico que puede enriquecer igualmente con variadas figuras y repiques que armonizan con movimientos que también hacen parte de la improvisación y la creatividad de lo que musicalmente va sugiriendo el arpa. El maraquero se inspira en la música que suena el arpa, y con los brazos maneja un espacio y unos movimientos acrobáticos que realiza en todas las direcciones, sin perder el ritmo dentro de la obra.

 

Todos estos elementos que hacen parte de la ejecución de cada instrumento son los que conducen a la contemplación estética de la música llanera. Esto permite diferenciar la ejecución instrumental que logra cualquier conjunto, de la ejecución depurada y organizada, casi extramusical, que los mas virtuosos alcanzan mediante la improvisación y la creatividad que nace sólo en el momento, cuando los interpretes se compenetran musicalmente, trascendiendo hacia un estado único e irrepetible, tanto para ellos como para el público.

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