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SINIC / Colombia Cultural

En Colombia existen un sinnúmero de manifestaciones culturales que expresan la variedad étnica, religiosa, de costumbres, tradiciones y formas de vida de su población, así como su riqueza natural y diversidad de climas, geografías y paisajes, entre otros.

En este módulo podrá consultar información relacionada con temas culturales como arqueología, festividades, mitos y leyendas, danzas y personajes, de cada uno de los departamentos de Colombia. Esta información le permitirá comprender de manera fácil y rápida los aspectos más relevantes de la cultura propia de cada región, con el fin de estimular el conocimiento y difusión de la riqueza cultural del país en todas sus expresiones.

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Colombia Cultural

Arqueología - BOLÍVAR

Hace 6.000 años, en la Costa Caribe existieron asentamientos sedentarios que recorrieron todo el litoral caribe y las llanuras aledañas, aprovechando la enorme riqueza de este ambiente.

 

Los zenúes habitaron las hoyas de los ríos Sinú, San Jorge, Cauca y Nechí, zona surcada por innumerables ríos, caños y ciénagas. Los vestigios arqueológicos muestran que unos seis siglos antes de la conquista española, los zenúes alcanzaron su mayor auge cultural.

 

Su territorio estaba dividido en tres provincias gobernadas por caciques emparentados.

El valle del río Sinú correspondía a la provincia del Finzenú, el del río San Jorge al Panzenú y los valles del Cauca y Nechí a la de Zenufana. Actualmente este territorio abarca los departamentos de Córdoba, Sucre, Bolívar y parte de Antioquia.

 

Cuando llegaron los españoles, los zenúes estaban localizados en las sabanas más altas, en la región de Ayapel y sobre el río Sinú donde todavía viven sus descendientes, cerca de la Ciénaga Grande, en las poblaciones de Tuchín, Molinas, Carreto, Las Guertas, Chimá, Chinú y San Andrés de Sotavento.

 

Sociedad

 

Según las crónicas del siglo XVI, el cacique principal del Gran Zenú era el Zenufana; la provincia de Finzenú estaba gobernada por Totó, hermana del Zenufana. La tercera provincia en importancia, Panzenú, estaba gobernada por el cacique Yapel.

 

Era una sociedad jerarquizada, compuesta por agricultores, pescadores, comerciantes y artesanos, controlados por caciques secundarios.

 

Etapas de formación

 

A la llegada de los españoles, los zenúes tenían un sistema comercial bastante desarrollado. En la región del Zenufana se extraían las materias primas, como el oro de aluvión, para las comunidades orfebres. Panzenú, rica en pesca y agricultura, era la principal abastecedora de productos alimenticios para la numerosa población Zenú. En Finzenú se encontraban los pueblos de orfebres y tejedores por excelencia.

 

Algunas manufacturas se hacían localmente en cada una de las provincias. La alfarería fue una de éstas. En general, la cerámica del Gran Zenú se caracteriza por la decoración modelada y la pintura. Se distinguen las vasijas para uso doméstico, sencillas, fáciles de manejar y hechas para satisfacer sus necesidades más esenciales como cocinar, almacenar o servir los alimentos.

 

Cultura material

 

Alfarería

Con fines rituales o funerarios hacían recipientes en forma de canasta, con o sin representaciones de textiles en alto relieve, copas muy adornadas, a veces con tapa, ollas pintadas con motivos geométricos, animales pequeños y figuras antropomorfas generalmente femeninas, en las que se representaba el atuendo completo: tocados, narigueras, orejeras, collares y/o brazaletes.

 

Actualmente, algunos pueblos cuyos habitantes son descendientes de los zenúes, por ejemplo Chiní y Chimá, se dedican a la alfarería, elaborando vasijas para recoger y almacenar agua principalmente.

 

Textilería

En fibra de algodón se hacían hamacas, chinchorros, mantas blancas y pintadas. Las mujeres usaban mantas que les caían hasta los pies, ciñéndoselas en la cintura. El resto del cuerpo se lo pintaban con rodillos de cerámica. La pintura era extraída de vegetales y minerales.

 

Muy comunes también eran los tejidos en caña fleche. Ésta se cultivaba principalmente en el valle del río San Jorge. Con esta fibra se hacían diademas, esteras, canastos, etc.

 

Los tejidos eran tan importantes que se encuentran representados en la cerámica, bien sea en vasijas con forma de canasta, en los diseños pintados o en figuras femeninas modeladas que llevan faldas tejidas. La técnica de la filigrana fundida tiene una fuerte influencia textil y se encuentran representaciones de éstos en algunos remates de bastón, adornados con figuras humanas con sombreros.

 

Los tejidos constituyen una tradición aún viva entre los pueblos de la costa. En San Andrés de Sotavento y Tuchín se elabora el sombrero “vueltiao” o sinuano, tejido con la fibra de la caña fleche. En Morroa, las mujeres se dedican al cultivo e hilado de algodón y a la manufactura de hamacas, al igual que en San Jacinto, donde se realiza su producción comercial en gran escala.

 

Orfebrería

La orfebrería de esta región conocida como Zenú o Sinú tuvo un largo desarrollo. Se encontraba ya bien establecida y con características particulares entre el 500 d.c. y el 1000 d.c., época del auge de los zenúes.

 

Los hallazgos arqueológicos la ubican en este período, aunque puede remontarse a años atrás. Existió hasta la Conquista Española, cuando los orfebres más especializados eran aquellos del Finzenú y hoy día la tradición perdura en el Bajo Magdalena, específicamente en Mompox.

 

En la vasta zona de llanuras que comprendían el Gran Zenú se consolidó una orfebrería característica por ser ostentosa, pesada, por el naturalismo en las representaciones de animales y por las narigueras y orejeras de filigrana fundida. Tuvo gran importancia e influencia sobre zonas vecinas como la Serranía de San Jacinto.

 

La influencia de la orfebrería zenú se denota en aspectos tecnológicos, formas y temas de los adornos procedentes de la Serranía. Las piezas son más livianas y pequeñas; tecnológicamente predomina la fundición en tumbaga o cobre y el dorado, y la mayoría de las piezas presentan corrosión.

 

La filigrana fundida fue utilizada en la Serranía, donde se distingue por una gran variedad de motivos decorativos que se combinan para decorar orejeras de formas y tamaños variados.

 

Se encuentran variados colgantes que representan figuras humanas esquematizadas y muy adornadas, algunas veces con mascaras zoomorfas, fundidas en tumbaga al igual que doradas. También son comunes los colgantes con cara humana, cuerpo animal con aletas, conocidos localmente como “Hombre Langosta”.

 

La manufactura del oro en el Gran Zenú y su zona de influencia estuvo al servicio de gobernantes y sacerdotes; los adornos reforzaban su prestigio. El trabajo del oro estaba relacionado con los asuntos religiosos y ceremoniales.

 

En la actualidad, el trabajo orfebre de Mompox en el Bajo Magdalena es el resultado de la combinación entre la herencia indígena zenú y la influencia de las técnicas hispanoárabes introducidas durante la época colonial.

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